Para recordar y no repetir: balance crítico del gobierno de Boric

Después de unos días del cambio de presidente, escribo estas líneas con una mezcla de indignación, pena y esperanza. Son sentimientos que, creo, comparten muchos ciudadanos que han observado con preocupación el rumbo que ha tomado el país durante los últimos años.
Indignación, porque cuesta comprender cómo, después de más de doscientos años de vida republicana, todavía exista una estructura política que permite a los partidos nominar candidatos a cargos públicos sin que medien exigencias mínimas de preparación, experiencia o trayectoria.
Esta realidad queda dramáticamente expuesta cuando observamos los indicadores sociales, económicos e institucionales que han marcado lo que muchos perciben como el “desgobierno” del presidente Gabriel Boric.
También siento indignación por la facilidad con que algunos líderes políticos prometen, engañan y finalmente no cumplen. Esto ocurre, en parte, debido a una cultura política e institucional que ha tolerado el amiguismo, las redes de cercanía y la falta de responsabilidad real ante los resultados.
El libro Los inocentes al poder: Crónica de una generación, de Daniel Mansuy, describe con abundantes antecedentes las características de esta generación política y del entorno que acompañó al actual mandatario.
Pero junto con la indignación aparece también la pena. Pena porque existe el riesgo real de que este tipo de fenómenos vuelva a repetirse si no se adoptan reformas profundas que fortalezcan la institucionalidad del país.
Y, sin embargo, también albergo esperanza. El presidente, José Antonio Kast, ha entregado mensajes que priorizan aquello que muchos consideran que estuvo ausente en estos años: el bien común ciudadano, un gobierno de emergencia orientado a la recuperación del país, la unidad nacional y el rechazo al cuoteo politiquero que ha dominado la administración pública. Esperemos que lo puedan cumplir.
No soy abogado; soy ingeniero. Pero como ciudadano me pregunto algo que parece de sentido común: ¿cómo es posible que una persona sin profesión terminada, egresado de Derecho, activo participante de la denominada “protesta social”, que en gran parte derivó en violencia y destrucción, haya podido convertirse en presidente de la República gracias a exigencias institucionales tan débiles?
Durante su gobierno, esas debilidades institucionales quedaron aun más en evidencia.
Los resultados de su gestión y diversos episodios políticos y administrativos han puesto en duda no sólo la eficacia del aparato estatal, sino también la capacidad de liderazgo de quienes lo dirigieron.
A ello se suma un elemento que no puede ignorarse: el deterioro de las relaciones exteriores en ciertos ámbitos, particularmente en lo que respecta al trato hacia el embajador de Israel en Chile y hacia la pequeña comunidad judía del país. Estas situaciones llevaron incluso a que la periodista, analista y ex diputada catalana Pilar Rahola calificara a Boric como “el mandatario más antisemita del mundo”, una afirmación que generó fuerte debate internacional.
UN REPASO DE ALGUNOS HECHOS QUE MARCARON LA GESTIÓN BORIC
Si uno revisa los indicadores sociales, económicos e institucionales de estos años, resulta inevitable encontrarse con una larga lista de situaciones que reflejan problemas de gestión, cuestionamientos éticos y graves irregularidades administrativas.
Un ejemplo claro surge de la percepción ciudadana: Según una encuesta de Libertad y Desarrollo realizada en octubre de 2025, un 72,3 % de los encuestados consideró que la corrupción había aumentado durante la administración de Boric. El índice de percepción alcanzó 7,6 puntos sobre 10, superando el promedio histórico reciente.
En esa misma evaluación ciudadana se identificaron como instituciones especialmente vulnerables a irregularidades, las municipalidades, el Congreso y los gobiernos regionales. En otras palabras, el problema no se percibe como aislado, sino como parte de una crisis de confianza más amplia hacia el aparato público.
INFORMES DE LA CONTRALORÍA Y DEBILIDADES ESTRUCTURALES
La Contraloría General de la República, organismo fiscalizador independiente del Estado, ha emitido durante estos años diversos informes que han revelado serias deficiencias en el manejo de recursos públicos.
Uno de los reportes más relevantes fue entregado al Congreso y reveló que entre abril de 2024 y marzo de 2025 se detectaron irregularidades por más de 1,5 billones de pesos en el manejo de recursos públicos, producto de 792 acciones de fiscalización.
Entre las anomalías detectadas se incluyeron incumplimientos de normas contables y presupuestarias, falencias en contratos, deficiencias en la rendición de cuentas y manejo de fondos sin respaldo adecuado. Estas irregularidades aparecieron tanto en el gobierno central como en gobiernos regionales, municipalidades y delegaciones presidenciales.
Otro escándalo importante surgió en 2025, cuando la Contraloría detectó que aproximadamente 25.000 funcionarios públicos viajaron al extranjero o realizaron actividades privadas mientras estaban con licencia médica. Este hallazgo afectó a más de 700 instituciones del Estado, incluyendo ministerios, servicios públicos, municipalidades e incluso la Presidencia.
Las consecuencias fueron significativas: más de 6.600 sumarios administrativos, renuncias de funcionarios, investigaciones judiciales por fraude y la creación de una comisión investigadora en la Cámara de Diputados para revisar el sistema de licencias médicas en el sector público.
REDES DE CORRUPCIÓN Y CONTROVERSIAS POLÍTICAS
A lo anterior se sumaron diversos casos de alto impacto.
En diciembre de 2025, la llamada Operación Apocalipsis desarticuló una red de corrupción en Gendarmería de Chile. En esa operación fueron detenidos 44 funcionarios, acusados de facilitar el ingreso de personas y objetos a recintos penitenciarios a cambio de dinero.
También surgieron cuestionamientos al llamado Caso Convenios, donde se detectaron irregularidades en la transferencia de recursos públicos a fundaciones privadas vinculadas a sectores del oficialismo. En algunos casos, dichos recursos habrían sido utilizados para actividades que no siempre se ajustaban a las normas de probidad administrativa.
Otro episodio controversial fue la denuncia penal vinculada a la compra de la casa de la familia Allende por parte del Estado. En 2025, un tribunal remitió a la Fiscalía una denuncia contra el presidente Boric por eventuales irregularidades en dichas gestiones, bajo la hipótesis de un posible fraude al fisco.
Estos casos generaron intensos debates políticos y múltiples solicitudes de investigación dirigidas a la Contraloría para revisar la actuación de ministros, seremis y otros funcionarios públicos.
LA GUINDA DE LA TORTA: EL ESCÁNDALO EN VALPARAÍSO
Sin embargo, uno de los episodios más inquietantes se conoció recientemente en la región de Valparaíso.
La Contraloría Regional denunció presuntas irregularidades en el manejo de recursos destinados a enfrentar el mega incendio de 2024. La investigación involucró a la entonces delegada presidencial regional y actual diputada electa Sofía González –
Los informes no describen simples errores administrativos. Hablan de pagos sin respaldo suficiente, deficiencias contractuales y sobreprecios significativos en compras realizadas en medio de una tragedia que afectó profundamente a miles de familias.
El 10 de febrero de 2026, la Contraloría Regional publicó cinco informes que revelaron millonarias irregularidades en la Delegación Presidencial Regional de Valparaíso y en el Ministerio de Obras Públicas en relación con contratos para retiro de escombros y demolición de viviendas.
Según esos informes, se detectaron pagos por 526 millones de pesos por trabajos de remoción de escombros no ejecutados, además de sobreprecios que superarían los 2.700 millones de pesos.
En la Dirección de Arquitectura del MOP también se detectó el pago irregular de 1.226 millones de pesos por demoliciones que tampoco se habrían realizado.
EMPRESAS FANTASMA Y SUBCONTRATACIONES EN CADENA
Uno de los aspectos más llamativos del caso es el rol de la empresa San Nicolás SpA
Esta firma, que contaba con sólo tres trabajadores y era dirigida por un joven de 19 años, logró adjudicarse contratos por 8.252 millones de pesos entre la Delegación Presidencial y el Ministerio de Obras Públicas.
Según el informe de la Contraloría, la empresa subcontrató el 100 % de los trabajos a través de una cadena de intermediarios, generando diferencias de hasta 557 % entre los montos pagados por el Estado y los valores finalmente transferidos a los ejecutores reales de las obras.
Estas diferencias podrían implicar un sobreprecio adicional de más de 4.219 millones de pesos, lo que ha llevado a algunos especialistas a plantear la hipótesis de fraude al fisco.
El fiscal y abogado penalista Claudio Uribe afirmó que el esquema resulta difícil de justificar desde el punto de vista administrativo y podría haber funcionado como un mecanismo para desviar fondos públicos.
Frente a este panorama, surge una pregunta inevitable: ¿puede un gobierno terminar su mandato sin enfrentar consecuencias políticas o institucionales proporcionales a los daños que muchos ciudadanos percibimos?
Como ciudadano que anhela el bien común, creo que es momento de abrir una reflexión profunda sobre la calidad de nuestra democracia y sobre la manera en que elegimos a quienes ejercen el poder.
No se trata sólo de una persona o de un gobierno específico. Se trata de revisar los mecanismos institucionales que permiten que situaciones como estas ocurran.
No he “recolectado” sólo los “malos indicadores del desgobierno de Boric. Lo que pasa, es que cuesta encontrar un “contrapeso positivo” de hechos de gobernanza, frente al dramático “desgobierno” que representa Boric, ante los escandalosos escándalos de todo tipo señalados en este análisis, incluida la paralización del crecimiento económico de Chile que estos 4 años significaron.
Muchos me han preguntado “si Boric no efectuó nada positivo”. Mi respuesta ha sido “sin duda que puede haber algunos hechos positivos para el país o la gente. Sin embargo es tan horrorosa su falta de empatía con las necesidades prioritarias de la gente especialmente con los mas vulnerables, (a pesar de que Boric y sus amiguis se autocalifican “de izquierda progresista”), con una inusitada frecuencia de hechos vergonzosos, lamentables de corrupción, de falta de gestión y de control, de faltas a la ética mas elemental.
Además, una indiferencia de las autoridades ante la falta de seguridad ciudadana ante la delincuencia, el crimen organizado, los narcos, y la confusión de las autoridades de gobierno para enfrentar esos flagelos.
Y el lamentable proceder gubernamental ante el drama de las miles de persona afectadas por incendios, con 134 personas fallecidas, miles de hogares damnificados en la quinta región, más el mal uso de los medios asignados para la reconstrucción, en que después de 2 años de ese incendio, se presenta un poquísimo avance en la reconstrucción, (alrededor del 10% dela misma), más el desamparo de esa gente. Y luego un segundo grave incendio en el Sur en que se investigan aun los hechos de negligencia de las autoridades en los mismos.
Al sintetizar todo este panorama de barbaridades del desgobierno de estos 4 últimos años, resulta inevitable pensar que las acciones positivas pasan totalmente desapercibidas ante el “desgobierno” de Boric absolutamente alejado de la realidad que ha enfrentado la ciudadanía.
Chile necesita fortalecer sus exigencias para quienes aspiran a cargos de elección popular, priorizando la preparación, la experiencia, la probidad y el compromiso real con el bien común. No más ineptos de candidatos.
También se requiere recuperar la confianza en sus instituciones, garantizar controles eficaces y establecer estándares éticos más altos para la gestión pública. La democracia no puede sostenerse únicamente en la legitimidad electoral. También necesita responsabilidad, competencia y compromiso con el país.
Si algo debemos aprender de estos años es que los errores políticos, administrativos e institucionales no pueden repetirse. Recordar lo ocurrido no es un ejercicio de resentimiento, sino una forma de evitar que la historia vuelva a transitar por el mismo camino
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Este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa necesariamente la visión que pudiese tener la dirección del KOL. Pueden escribirme al email
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