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Paul Anka: «Todos trabajábamos para la mafia. ¡Todos! No solo Frank Sinatra»

Escribió su primer éxito mundial con 15 años; más tarde puso su talento al servicio de Frank Sinatra y Michael Jackson. Hoy, Paul Anka está considerado el último 'gentleman' de la música. Hablamos con él sobre «los hombres de verdad», el poder de la sexualidad y el milagro del aceite de oliva...

Paul Anka, de 80 años, todavía era un adolescente cuando compuso clásicos como Diana o Put your head on my shoulder. Décadas después escribió My way a medida para Frank Sinatra. No solo fue la primera estrella pop en actuar en el bloque soviético y en un casino de Las Vegas, también trabajó para Michael Jackson y Michael Bublé. Quizá por eso haya sobrevivido a los tiempos. Paul Anka sigue dando conciertos por todo el mundo. Anka habla en voz baja, pero cargada de intensidad; resulta tan cautivador como un maestro de ceremonias de la vieja escuela.


alternative textUna vida en escena. Paul Anka durante una de sus primeras actuaciones en los años cincuenta. |CORDON

XLSemanal. Señor Anka…

Paul Anka. Llámeme Paul, por favor.

XL. Su carrera empezó en los años cincuenta en Canadá. En aquellos tiempos, todavía tenía que hacer audiciones…

P.A. Cuando Fats Domino y Chuck Berry vinieron a Ottawa, me colé en la sala donde iban a tocar, sabía dónde estaban las salidas de emergencia. Hablé con Fats Domino, una persona muy agradable. Y estuve en el camerino de Chuck Berry, le canté Diana. Me dijo: «Es la peor canción que he oído en mi vida».

XL. ¿De dónde sacó el valor para cantarle una canción suya a una estrella como Chuck Berry?

P.A. Cuando a un chico le apasiona algo tanto como a mí la música, siente la necesidad de hacer ese algo por sí mismo. Además, era bastante maduro para mi edad, estaba muy convencido de que valía y no me lo pensé. ¿Qué tenía que perder? Al poco tiempo, ya estaba en los mismos escenarios que Fats Domino, Jerry Lee Lewis… incluso que Chuck Berry, el tipo que me dijo: «Olvídate y vuélvete al colegio».

 

«La sexualidad es un imperativo en este negocio. Si no tienes una apariencia atractiva, no tienes nada que hacer»

 

XL. Hoy tendría su propio canal de YouTube, ¿no?

P.A. Sí. O probaría suerte en algún programa de casting. Pero ¿sabe qué es lo que no ha cambiado en todo este tiempo?

XL. ¿El qué?

P.A. Lo que supone ser negro.

XL. Sus padres emigraron a Canadá desde Siria y el Líbano…

P.A. Sí, aunque siempre se me ha considerado blanco. De todos modos, a mí la música que más me ha inspirado desde el primer momento es la negra.

 

alternative textUn dedicado marido. A pesar de su fama de seductor, Anka fue entre 1963 y 2001 el marido de la modelo Anne De Zogheb, hija de un diplomático libanés, con la que tuvo cinco hijas (cuyos nombres empiezan todos con ‘A’). |GETTY IMAGES

 

 

XL. Se dice que fue usted quien le descubrió los Beatles a América. ¿Es cierto?

P.A. Habrían triunfado en Estados Unidos sin mí, más tarde o más temprano. Bueno, digamos que sin mí habría sido más tarde. Yo iba mucho a Europa, oí a los Beatles por primera vez en París. Luego fui a Londres, los conocí en persona y le hablé a mi mánager de ellos. Acabó firmando un contrato con ellos y se los llevó a Estados Unidos en 1964.

XL. Con lo que se cavó usted su propia tumba artística: lo que usted encarnaba, la canción masculina elegante y suave, dejó de ser cool.

P.A. Tiene razón, pero fue algo positivo. Cuando llegaron los Beatles, no solo se abrió una ventana, fue como si se le abriera una puerta de par en par a la industria de la música.

XL. Pero también significó que ya no había sitio para los ídolos de los años cincuenta como usted. 

P.A. Cierto. Así que me volví otra vez a la escritura de canciones. Que es lo que siempre he sabido hacer. Me rodeé de gente inteligente, mi lema era: «Nunca seas tú el más listo en la habitación».

XL. ¿Y quién era más listo?

P.A. John, Paul, George y Ringo, por ejemplo. Muy listos los cuatro. Me dijeron: «Compones tus canciones, te las produces tú, incluso controlas la publicación… ¡Ya nos gustaría a nosotros poder hacerlo algún día!».

 

«No pienso retirarme. Vi a Sinatra intentar seguir sin la música. Se dedicaba a cultivar rosas. ¡Rosas!»

 

XL. Más tarde los Beatles lucharían por esa misma independencia. 

P.A. Así es. De todas maneras, yo solo era independiente porque estaba obligado a serlo. Solo me tenía a mí. Siempre estaba de gira, metido en un autocar, rodeado de tentaciones. No voy a citar nombres, pero en todas partes te ofrecían drogas, había heroína… No podía meterme en aquello porque en el fondo era un chico blanco de Canadá, crecí muy protegido. Pero es que tampoco estaba dispuesto a tirarlo todo por la borda.

XL. En los años sesenta también formó parte del círculo que rodeaba al famoso Rat Pack de Las Vegas, liderado por Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. ¿Ahí quién era el más listo en la habitación?

P.A. Desde luego, yo no. Mi objetivo era llegar a ser como ellos, quería ser como Martin o Sinatra, gente mucho mayor que yo. Por cierto, en aquella época trabajábamos todos –¡todos!– para la mafia.

XL. ¿Se refiere a que no solo lo hacía Sinatra?

P.A. Fue la época más excitante de mi vida, en la que más aprendí. La mafia lo controlaba todo, en Nueva York, en Las Vegas… A aquellos tipos yo les gustaba.

XL. ¿Por qué? 

P.A. Porque ganaba dinero. Pero al mismo tiempo evitaba meterme en líos, mantenerme limpio, lo único que hacía era mirar, fijarme en cómo vestía Sammy Davis Jr., cantar y salir de fiesta como él. Aquello también me sirvió para aprender cosas.

XL. ¿Como cuáles?

P.A. ¡Lo que significa ser un hombre! Todos me parecían unos James Bond, solo que más divertidos. Fumaban, bebían, cambiaban de mujeres todas las noches. Cuando subían al escenario, había libertad, había optimismo, había musicalidad… ¡y ese sentido del humor suyo! Eso ya no existe. Eran hombres de verdad.

 

alternative textAmor, pasión y pistolas. En 2016, Anka contrajo matrimonio con Lisa Pemberton (en la foto) tras seis años de noviazgo pero anteriormente, en 2008, Paul se había casado con la actriz sueca Anna Äberg, con la que tuvo un hijo. El matrimonio acabó con la Policía de por medio un año después. Ella lo acusaba de haber sacado un arma durante una discusión, pero ella ya había sido detenida por agredirlo a él.GETTY IMAGES

XL. El mayor éxito de Sinatra lo escribió usted. Aunque en realidad My way era una versión de otra canción.

P.A. A finales de los años sesenta pasé un tiempo de vacaciones en una pequeña ciudad francesa y un día escuché en la radio una chanson de Claude François, Comme d’habitude. Hablo francés y pensé: «Esta letra no aprovecha todo el potencial que tiene la canción». Así que me fui a París, hablé con el sello discográfico, firmé un contrato de dos páginas –se redactó en cinco minutos– y me llevé la idea a Nueva York.

XL. David Bowie también intentó hacerse con los derechos.

P.A. Bowie oyó lo mismo que oí yo, ¡pero yo fui más rápido! Pasados unos meses, durante una cena en Florida, Sinatra me dijo: «Voy a dejarlo, me retiro. Estoy harto, tengo al FBI echándome el aliento en la nuca, voy a hacer un último disco y lo dejo». Y luego se burló de mí por no haberle escrito nunca una canción.

XL. ¿Fue entonces cuando le presentó My way?

P.A. No, lo que hice fue volverme a Nueva York, sentarme delante de mi vieja máquina de escribir, al lado del piano, y preguntarme: «¿Cómo se siente Frank ahora que quiere dejar el mundo del espectáculo? ¿Qué diría como despedida? Pues diría: ‘Hey, lo he hecho todo a mi manera’». A partir de ahí, el resto salió muy rápido. Aquella noche había tormenta, me acuerdo bien. El caso es que le mandé el texto y la música y dos meses más tarde me llamó desde Los Ángeles: «Escucha, chico». Y así fue como oí My way por primera vez, a través del teléfono.

XL. ¿Cómo se hace eso de escribir canciones que siguen sonando por muchos años que pasen?

P.A. Diana surgió porque estaba enamorado de una chica tres años mayor que yo y que, por supuesto, no quería saber nada de mí. Cuando la canción se convirtió en un hit, fui yo quien no quiso saber nada de ella.

 

«No voy a citar nombres, pero en todas partes te ofrecían drogas, había heroína…»

 

XL. Ya tiene usted 80 años…

P.A. … y no, no pienso dejarlo. A los 80, las cosas me cuestan mucho más que antes, es verdad. Pero los Rolling Stones siguen saliendo de gira con ese chaval llamado Mick Jagger al frente. ¿Por qué lo hacemos? Porque nuestro arte pertenece a la gente. Porque amamos nuestro trabajo. ¿Así que por qué tengo que dejar algo tan fácil y tan hermoso como mi trabajo? Vi a Frank Sinatra intentar seguir adelante sin la música. Se dedicaba a cultivar rosas. ¡Rosas!

XL. Si no quiere dejarlo, eso es que la salud lo acompaña…

P.A. He planificado la gira de manera que casi parecen unas vacaciones. Intento mantenerme en forma. Y bebo mucho aceite de oliva.

XL. ¿Qué?

P.A. Sí. Hay unos cuantos lugares en el mundo donde mucha gente llega a los 100 años. Y en todos esos sitios el aceite de oliva está muy presente. Tengo una tacita pequeña de madera, caben un par de cucharaditas de aceite, y le pongo un poco de limón, que también es muy bueno. Lo bebo todos los días.

 

«A Donald Trump lo conozco desde hace mucho tiempo. He trabajado con él a menudo. Y una cosa le aseguro: volverá a presentarse»

 

XL. Cuida su marca de caballero todavía atractivo, de galán otoñal.

P.A. Cierto. Es algo que también aprendí del Rat Pack, lo importante que son la imagen, la marca y la sexualidad.

XL. ¿La sexualidad?

P.A. La sexualidad es un imperativo en este negocio. ¿Por qué John F. Kennedy ganó las elecciones? Fue en ese momento cuando empezó la obsesión de Estados Unidos con la sexualidad… y hoy tenemos a las Kardashian. Pasa lo mismo en todo el mundo. Si no tienes una apariencia atractiva, no tienes nada que hacer. Todo está relacionado con la sexualidad. Mire a los cantantes jóvenes de hoy, lo rápido que se quitan la ropa.

XL. Pero la postura hacia la sexualidad ha cambiado, ahí tiene al movimiento #MeToo.

P.A. Sí. Es un tema muy relevante en esta sociedad de hoy. Pero no sé si es bueno o malo, no sé lo que tendría que opinar al respecto.

XL. ¿Porque antes era diferente?

P.A. Por supuesto que antes era diferente y volverá a cambiar. En la vida todo es timing, y es evidente que el tiempo del #MeToo es este. Pero hay algo más que también forma parte de esta realidad: que a una persona se la pueda aniquilar en segundos por lo que dice. La división que reina en Estados Unidos me preocupa. La división es una cuestión letal. Vivimos tiempos peligrosos, amigo mío.

XL. Hablando de amigos, usted lo es de Donald Trump, persona que alguna culpa tiene en esa división a la que se refiere.

P.A. Lo conozco desde hace mucho tiempo, es verdad. He trabajado con él a menudo, he estado con él en Mar-a-Lago. ¿Es mi mejor amigo? Con total certeza, no. ¿Ha sido amable conmigo? Siempre. Me acuerdo de cómo se reía la gente de sus ambiciones políticas, yo también me reía. Pero luego decidió meterse en política y mire… Es un entorno duro, traicionero, malo. Y una cosa le aseguro: volverá a presentarse.

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