Democracia y Política

Pilar Molina: Animal herido

Ignoramos si el intento del PPD, PR y DC de competir en lista aparte en la elección de constituyentes es porque han descubierto que el ultrismo del PC y el Frente Amplio que apoyaron es un fracaso para administrar un país que requiere orden y progreso, o porque intentan aprovechar la debilidad de Apruebo Dignidad para recuperar el poder.

Apruebo Dignidad conforma mesa política con partidos que apoyan candidatura de Boric y fija encuentro para la próxima semana - El Mostrador

 

Animal herido, animal muerto, dicen en el campo. Se lo comen sus depredadores, incluyendo sus pares, muchas veces. Algo así parece estarle ocurriendo al sector Apruebo Dignidad del gobierno. El olor a derrota y a debilidad ha desatado los apetitos de sus aliados. Pero parece que se trata más de pasarle la cuenta, por la pérdida de adhesión ciudadana y por las humillaciones anteriores, que por recobrar las convicciones y la dignidad perdidas.

Está fresco aún el desprecio con que el Partido Comunista y el Frente Amplio rechazaron hacer primarias presidenciales con el PPD. Con la DC, ¡ni hablar!, siempre la han considerado lo peor dentro de lo pésimo que consideran a la ex Concertación.

Habitualmente hubo una relación de superioridad moral, que es la que vino a explicitar el ministro Jackson, aludiendo a “una escala de valores y principios” de su generación distinta. Pero esa actitud negadora de todo lo obrado desde 1990 la aceptó el ahora denominado Socialismo Democrático.  Primero le dio los cupos para que le compitieran en las parlamentarias, aunque los denostaran como “administradores del neoliberalismo impuesto por la dictadura”. Y luego estuvieron dispuestos a darle piso al maltratador para que pudiera llegar a La Moneda. 

Total, ya se los había comido. Apruebo Dignidad eligió 10 diputados más que el SD en las últimas parlamentarias. Vivían dando explicaciones, en vez de reafirmar su identidad socialdemócrata y fueron corriéndose a la influencia de la ultra izquierda y no al revés.  Imposible olvidar que bailaron junto al PC e hicieron de comparsa del Frente Amplio para destituir al ex Presidente Piñera. Se plegaron sin chistar a la política de convertir la obligación del Estado de mantener el orden público en una violación de los DD.HH. y fueron también pares en negarse a legislar en materia de seguridad. Tampoco dieron los votos para resolver los problemas de pensiones, migración o salud y en medio de la violencia del estallido le condicionaron a Piñera cualquier entendimiento para instalar una nueva Constitución.

El SD fue tan octubrista como el Frente Amplio y el PC. Sin su voto, la Convención Constitucional no habría evacuado el mamarracho rechazado por el 62% en el plebiscito de salida.

Por eso resulta curioso escuchar ahora intentos de diferenciación como el de la presidenta del PPD, Natalia Piergentili: “ Yo creo que nosotros encarnamos una izquierda progresista que sabe de las derrotas de los modelos de planificación centralizada del Estado, que fracasaron en todo el mundo”. Firmaron el programa de Boric, sin embargo, y no le piden, hasta ahora, moderar sus reformas refundacionales como la previsional o la tributaria. Nunca se les vio defendiendo la importancia de la empresa privada, que este gobierno solo considera cuando se trata de recaudar impuestos.

El denominado “socio controlador” del PPD, Guido Girardi, expresó la inconveniencia de ir unido todo el oficialismo para la elección de los constituyentes, argumentando que se convertiría en la “lista del indulto”. Habría que precisar, del “Apruebo Indultar”.

Ahora, cuando la ciudadanía sufre los estragos de la inseguridad, critican los indultos a delincuentes octubristas y reincidentes, pero nada dijeron cuando Gabriel Boric los comprometió desde el día que celebró su triunfo, cuando retiró las querellas por ley de Seguridad, empujó un proyecto de amnistía encubierta o les concedió pensiones de gracias a los victimarios.

El Partido Socialista todavía no define si quiere continuar en el poder, yendo en lista única con la coalición de Boric, aun a costa de enterrar su tradicional alianza con la centro izquierda. Pero incluso en ese partido hay una fuerte crítica a la administración, de la que algunos extraen el imperativo de separar aguas para las futuras elecciones.

Pero lo que todavía ignoramos es si el intento del PPD, PR y DC de competir en lista aparte en la elección de constituyentes es porque han vuelto a convicciones que habían olvidado, porque han descubierto que el ultrismo del PC y el Frente Amplio que apoyaron es un fracaso para administrar un país que requiere orden y progreso, o porque intentan aprovechar la debilidad de Apruebo Dignidad para recuperar el poder. Ellos argumentan más bien la necesidad de aumentar la base:  las personas de centroizquierda no votarán por el Socialismo Democrático si va en una sola lista con Apruebo Dignidad, porque se convertiría en un plebiscito a un Gobierno que la ciudadanía reprueba.

Puede que piensen en todos los argumentos anteriores para buscar diferenciarse de la ultra izquierda, pero habría sido tanto mejor que lo hicieron cuando el animal no estaba herido, sino que en pleno auge. Seguro que no habríamos vivido la oleada de destrucción y violencia del octubrismo y el ascenso de Boric a conducir la República que, hasta aquí, no reditúa nada bueno.

*Pilar Molina es periodista

 

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