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¿Por qué Clandestinos?

Clandestinos no es una organización, no es un proyecto, no es un grupo de jóvenes, no es una campaña, no es activismo, no es oposición ni disidencia. Clandestinos es una herramienta

MIAMI, Estados Unidos. – Clandestinos no derrocará al régimen en Cuba, pero lo precipitará a abrirse de manera inminente y definitiva. Aunque ello tendrá lugar —puesto que las condiciones externas ya están dadas y sabemos gracias a quién— solo si el cubano se toma en serio lo que sigue (y aclaro que no hablo en nombre de Clandestinos).

  1. Los bustos de Martí que andan por toda Cuba son el lenguaje de la Revolución. Transmiten un mensaje revolucionario y legitiman con su presencia un espacio revolucionario. Al final, de todos es conocido que se trata del Martí que Fidel se inventó, a saber: el autor intelectual del asalto al Moncada. Y de ese, no queremos ni los bustos. Hay que usarlos, pues, para decir lo que pensamos, para transmitir nuestro mensaje. Pero —y esta es la parte más importante— si lo hacemos con Martí (y ya se ha hecho en un fulminante comienzo) lo podemos hacer con cualquier cosa y de infinitos modos y maneras. Así es que si ya ha ocurrido la “Profanación Original” a título de acto fundacional, entonces no hay límites. Solo use su imaginación y evite la violencia.
  2. Como yo lo veo, Clandestinos no es una organización, no es un proyecto, no es un grupo de jóvenes, no es una campaña, no es activismo, no es oposición ni disidencia. Clandestinos es una herramienta de subversión/liberación que alguien ha puesto en las manos de cada cubano, de cada individuo en su soledad o en la más estrecha y mínima compañía. En este sentido, cualquiera en su puesto de trabajo, en la calle, la cárcel o el hospital puede ser un clandestino, aún sin máscara.

Si se observan las dos condiciones antes descritas el potencial de Clandestinos sería demoledor: cada cual ha de hacer lo que esté a su alcance, con lo que el régimen podría perder el control.

¿Por qué Clandestinos? Porque en las dictaduras comunistas totalitarias, donde hay tres ya uno es delator o termina siéndolo, por presión o por imprudencia; porque en tales condiciones es extremadamente ineficaz hacer oposición formando grupos y proyectos, poniéndose nombres cuando apenas alcanzan a ser cuatro personas. Yo mismo estudié detenidamente las listas más serias de las organizaciones opositoras en Cuba y creo recordar que hacia el 2014 pasaban de 600 y con unos nombres tan rimbombantes como descriptivos. En realidad no era difícil constatar que había más organizaciones que opositores. Y como detalle, todas necesitan fondos en divisa. La unidad, la visibilidad —si bien son bienvenidas, puesto que tiene que haber de todo— no son tan eficaces como la diversificación y el anonimato. El opositor, por su parte, no debe reaccionar con celo ante lo que no le crea conflictos de intereses. Señores, si algo novedoso tiene esta propuesta es que usted puede ser un clandestino además de ser opositor y además de ser policía. Got it?

Y cuando esta herramienta de lucha que alguien nos ha regalado nos dice que todos somos Clandestinos, no sería pertinente entender ese llamado literalmente al estilo de una campaña mediática con su hashtag anejo, sino en su sentido más individual, en el sentido que el clandestino soy yo. Es decir, no precisamente todos juntos, sino cada uno de nosotros en su más secreta intimidad y aislamiento. Al cubano de a pie le van quedando ya pocas excusas para la inacción, mientras sobre la espalda del opositor interno se va disipando el estigma de la no conexión con el primero que lo paralizó durante décadas. Si Clandestinos fracasa la culpa, consiguientemente, es tuya, mía y de aquél. Porque sea lo que sea esto, aquí no hay grupos ni organizaciones, sino, simplemente, una vía de acción individual —o de microcélulas— para minimizar el riesgo y maximizar los resultados. La idea trascendió a sus creadores y la bola está ahora en la cancha de cada uno de nosotros. Has lo tuyo, cubano. No esperes más por Miami ni por un iluminado líder de la oposición interna. Alea jacta est.

 

Alexis Jardines Chacón

Alexis Jardines Chacón. Licenciado en Filosofía por la Universidad Estatal de San Petersburgo (Rusia), con especialización en Historia de la Filosofía. Tiene un M.A. en Filosofía por la misma Universidad, así como un Doctorado en Filosofía por la Universidad de La Habana, institución de la que fue profesor por más de 15 años y en la que alcanzó, como catedrático, la categoría máxima de Profesor Titular Principal. En el año 2011 se exilió en Puerto Rico y trabajó como Profesor Conferenciante en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Es profesor adjunto en el Miami Dade College.

 

 

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