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¿Por qué la caja de la pizza es imbatible desde hace 60 años?

Desde que en 1966 una cadena de comida rápida creó la caja de pizza, nadie ha sido capaz de mejorar –al mismo precio– este embalaje. Y eso que sigue sin lograr que la masa llegue como recién hecha a tu casa.

Por qué la caja de la pizza no cambia desde hace 60 años?

 

 

Desde que en 1966 se inventó la caja de cartón corrugado para transportar pizza, la humanidad ha aterrizado en la Luna, ha creado Internet y los teléfonos móviles y ha inventado la combinación de freidora de aire y olla exprés. Pero nada de eso afecta al envoltorio de la pizza: la vieja caja cuadrada se niega a morir». El escritor Saahil Desai se plantea así en The Atlantic por qué un invento tan precario sigue siendo ‘refractario’ a la innovación. «Y eso pese a que no cumple su principal función: mantener una masa caliente y crujiente desde el restaurante a tu casa». Scott Wiener –un guía de Nueva York coleccionista de cajas de pizza y autor de ¡Viva la pizza!– explica que el problema es que la pizza ‘exuda’ vapor según se enfría. La caja atrapa esa humedad y en solo cinco minutos los bordes de la masa se vuelven flácidos y la salsa empapa la corteza.

 

El cartón corrugado protege la ‘pizza’, deja que escape vapor y permite apilar cajas sin que sufra su contenido

 

Cómo evitarlo es un dilema centenario. Cuando la pizza era solo un sustento para los pobres en el Nápoles del siglo XIX, las masas se cargaban en stufas, unos contenedores cilíndricos de cobre. Ya en Nueva York, las masas tibias se enrollaban con cordeles y se recalentaban en los hornos de las fábricas de los trabajadores a los que alimentaban. Tras la Segunda Guerra Mundial empezaron a usarse endebles contenedores de cartón. Y en 1966 llegó la revolución: la moderna caja de pizza. El propietario de una pequeña cadena de comida italiana en Míchigan llamada Domino’s contrató a una empresa local de embalaje para crear una caja de cartón corrugado. La ondulación permite una capa adicional de cartón entre una hoja superior e inferior, lo que protege la carga y facilita que escape un poco de vapor.

 

Scott Wiener, de Brooklyn, tiene la colección ganadora del Récord Guinness de 1750 cajas de ‘pizza’, todas catalogadas

 

En 1986, Domino’s tenía ya varios miles de tiendas en todo el mundo, gracias en gran parte a las cajas, baratas y apilables sin que sufran las pizzas. Existen cajas mejoradas, pero tienen fallos y son más caras. Y las cadenas que dominan el mercado no están dispuestas a arriesgar.

Tampoco los clientes parecen descontentos. Especula Desai con que hay algo de ‘justicia social’ en ello: no hay cajas de pizza para ricos. «Tu caja de pizza es la misma que la de tus abuelos, pero también que la de Elon Musk y Joe Biden. Nos une en una especie de comunión».


LAS ALTERNATIVAS MÁS INGENIOSAS

1

Los alemanes, por partes

La marca alemana PIZZycle lanzó el año pasado el tupperware de pizza, un recipiente reutilizable con agujeros de ventilación en los laterales, para trasladarla troceada.

2

La propuesta india que ventila

La caja alternativa más eficaz es de una empresa india, Ventit. De cartón corrugado, adelgaza la parte superior e inferior y abre ranuras que reducen el vapor un 25 por ciento sin que la pizza se enfríe.

3

Apple, de diseño

Apple (sí, la empresa de tecnología) llegó a patentar su propia caja redonda de pizza exclusivamente para sus trabajadores de las oficinas Cupertino, pero no llegaron a producirla.

 

 

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