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Precampañas: farsa y despilfarro

Los tres están pues en abierta campaña proselitista, independientemente de lo insulso e ineficaz de sus mensajes, lo cual agrava la infracción por la inutilidad del gasto inmenso que en ello se despilfarra. Foto: Cuartoscuro

Por si fueran poco las reiteradas y a menudo irresponsables descalificaciones de los órganos electorales de nuestro país, una normatividad guanga y ambigua sobre el periodo de supuesta precampaña –a la conveniencia siempre de los partidos políticos–, resta seriedad y abona al desprestigio del proceso que culminará el próximo 1 de julio. Es una vergüenza.

Según la ley, ese periodo previo al arranque de las campañas formales, que se inició el pasado 14 de diciembre y concluye el próximo 11 de febrero, tiene como razón el desarrollo de los procesos internos en cada uno de los partidos políticos para que diversos precandidatos disputen la candidatura final. Ocurre sin embargo que en el caso presente esa disposición se vuelve una farsa, cuando ya han sido nombrados los candidatos que representan a las tres coaliciones registradas para la contienda federal del presente año.

Andrés Manuel López Obrador es de hecho el candidato de Morena desde hace al menos cuatro años, cuando logró el registro de su partido, y como tal ha recorrido libremente el país en labor proselitista, apoyado en la difusión de tres millones de spots por él y sólo por él protagonizados. Hoy actúa y se ostenta sin recato como el candidato único de la alianza de su partido con el dizque izquierdista PT y dizque ultraderechista PES, denominada Juntos Haremos Historia.

Ricardo Anaya Cortés logró, sin dejar la presidencia nacional del PAN, apoderarse de la candidatura presidencial luego de hacer un grave daño al partido y provocar una ruptura lamentable, para enseguida encaramarse como el abanderado del frente opositor denominado ahora Por México al Frente e integrado además por el PRD y el Movimiento Ciudadano. El panista está hace rato en plena campaña, luego de usufructuar dos millones de spots en su promoción personal durante meses.

Finalmente, José Antonio Meade Kuribreña fue nombrado por dedazo del Presidente Enrque Peña Nieto como candidato “externo” del PRI, e irá a la contienda aliado en Todos por México con el Partido Verde y Nueva Alianza. Recorre ya el país y se promociona en radio y televisión como sus rivales, con la tramposa leyenda de que se trata de mensajes dirigidos “a la asamblea de delegados del PRI”.

Los tres están pues en abierta campaña proselitista, independientemente de lo insulso e ineficaz de sus mensajes, lo cual agrava la infracción por la inutilidad del gasto inmenso que en ello se despilfarra. Nuestra lamentable partidocracia decide así el destino de esos recursos. De nuevo, se reparten el pastel.

Durante las precampañas, los partidos políticos habrán lanzado 11 millones 184 mil anuncios en radio y televisión para promocionar a sus precandidatos y sus propuestas, los cuales, sumados a los que tendrán las autoridades electorales dan un total de 17 millones 919 mil spots sobre los comicios en un plazo de 60 días.

De acuerdo con el INE, el PRI tendrá acceso a dos millones 852 mil anuncios en radio y televisión, mientras el PAN podrá hacer uso de dos millones 155 mil spots. En tanto, el PRD podrá emitir un millón 291 mil mensajes; Morena, un millón 79 mil; el Verde, 958 mil; MC, 889 mil; Panal, 687 mil; PES, 653 mil y el PT, 615 mil spots durante las precampañas. ¡Imagínese!

Según la legislación electoral, la propaganda de precampaña tiene como propósito que los precandidatos den a conocer a los militantes de su partido sus propuestas para obtener la candidatura a un cargo de elección popular, lo que dejaría fuera a los precandidatos únicos, como es el caso de los tres aspirantes a la Presidencia de la República. ¿Por qué entonces se tolera la farsa?

Adicionalmente, las reglas establecidas por la legislación electoral resultan absolutamente inequitativas para quienes aspiran a una postulación como candidatos independientes. Ellos tienen que reunir cerca de 900 mil firmas de apoyo, con las cuales deberán cubrir al menos el uno por ciento del electorado de 17 estados. No gozan mientras tanto de ninguna prerrogativa y tienen vedada cualquier actividad proselitista. No en vano la Ley fue hecha por los partidos políticos a través de los órganos legislativos para proteger sus intereses, no para abrir el juego democrático.

Y en tanto llega el momento oficial en que se inicien las campañas, tendremos que aguantar todavía tres semanas de mutuas descalificaciones y mensajes insulsos, frases huecas y lugares comunes que en nada sirven a los ciudadanos para conocer las propuestas de los tres candidatos únicos de sendas coaliciones electorales ante los graves problemas que enfrenta el país. No hay propuestas.

De muy poco sirven las ocurrencias y chascarrillos del Peje, que nos ha revelado por cierto un sentido del humor que no le conocíamos, ni saber que la campaña de Meade Kuribreña “no levanta” y que pronto “lo van a cambiar” por otro candidato, como asegura en cada declaración el panista Anaya Cortés, o las ya caducas felicitaciones de año nuevo del aspirante presidencial priista no priista acompañado de su gentil esposa.

 

 

Daremos un paso al frente y no permitiremos que gobierne la corrupción. Vamos a cerrar la distancia entre el México que somos y el México que queremos. No vamos a defender lo indefendible, pero le recomendamos a Peña Nieto que se serene y tome medicamentos para la hipertensión. Las mujeres serán las protagonistas centrales de nuestro crecimiento. Abriremos cause a la justicia y pondremos fin a la impunidad, pero pásate a la izquierda. Claro, estaríamos mejor con ya sabes quién… Palabra, mejor me quedo con el spot musical del Movimiento Ciudadano interpretado por Yuawi, ese genial niño huichol: na, na, na, na, na, el futuro está en tus manos… Válgame.

@fopinchetti

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