Ramón Peña / En pocas palabras: 1953-2026
Mohammad Mosaddegh, «Hombre del Año» para la revista TIME, en 1951
Siete décadas de intervenciones estadounidenses en Oriente Medio. Más incongruentes que oportunas.
En 1953, el gobierno democrático iraní de Mohammad Mosaddegh, es derrocado por un golpe de Estado confabulado por la CIA y el MI6 británico. Motivo de fondo: la nacionalización de las reservas petroleras, contraria al interés de las poderosas corporaciones estadounidenses y británicas. Asume el Sha Reza Pahlavi, una dictadura occidentalista que sucumbe en 1979 arrollada por la revolución islámica de los ayatolás.
En 1979, EE.UU. interviene en Afganistán en apoyo a los muyahidines que resisten contra la ocupación soviética. Los dota de un enorme parque de armamento que, en 1996 cae en manos de los talibanes quienes imponen la Sharía extrema, esa de burkas y sumisión de las mujeres…
En 1990, ante la invasión de Irak a Kuwait, una coalición liderada por EE.UU. y Gran Bretaña derrota al ejército del líder iraquí Saddam Hussein.
En 2001, luego de sufrir el ataque del 11 de septiembre por la banda saudí de Al Qaeda, EE.UU. invade Afganistán, desplaza a los talibanes, designa un gobierno títere que, viciado de corrupción, es derrocado por los talibanes. En 2021 las fuerzas estadounidenses sufren un desalojo humillante.
En 2003, EE.UU. invade Irak atribuyéndole falsamente labor atorios de armas de destrucción biológica inexistentes, persigue y ejecuta a Saddam Hussein, mueren 200 mil iraquíes y 5 mil soldados estadounidenses, se desestabiliza la región, como reacción aparece la sanguinaria banda islamista ISIS, y se fortalece Irán como gran poder militar del islamismo.
En 2026, EE.UU. ataca a Irán, vislumbra que, junto con Israel, conseguirá en breve la capitulación del ejército iraní y designará un gobierno sustituto de la criminal dictadura teocrática. El pretendido Blitzkrieg se complica. El régimen resiste y cuenta con los medios. Son difusos los límites del conflicto. Lo padece la economía del planeta entero que implora paz. Enfrenta ahora el desafío clásico de toda guerra que no consigue su objetivo: ¿Cómo ponerle fin…?
