Ramón Peña / En pocas palabras: Del oficio más antiguo
Une des chambres de la maison close Artemis, à Berlin, en juin 2022.
La señora Julia Klöckner, presidente del Bundestag, el parlamento alemán, ha agitado la opinión de su país, y también la de Europa, con su propuesta de prohibir la prostitución y la compra de servicios sexuales. La diputada deplora que Alemania se haya convertido, a su juicio, en “el burdel de Europa”.
La actividad fue legalizada en 2002 por el canciller Gerhard Schröder, aboliendo su carácter “inmoral”, para permitir contratos de trabajo legales, mejorar la seguridad jurídica y la protección social de los trabajadores sexuales (incluidos hombres) y autorizando su funcionamiento en prostíbulos. Hoy, de un total de unos 400 mil, se estima que solo 10% ejercen el oficio con arreglo a las normas y restricciones. El negocio arroja ingresos de unos 15 mil millones de euros anualmente.
Una alternativa de prohibición del oficio que le simpatiza a la señora Klöckner es el llamado Modelo Sueco. Esta ley, aplicada hoy también en Francia, Noruega, Irlanda, guarda una curiosa lógica comercial: es permitido vender, pero prohibido comprar. Según la misma, ofrecer el servicio sexual no implica delito alguno, pero comprarlo es ilegal. La infracción la comete quien paga, sujeto a multas cuantiosas o cárcel. Proxenetismo y burdeles son igualmente proscritos.
La pregunta reiterada es si el abolicionismo puede acabar con la prostitución. Es difícil prohibir algo que siempre ha existido. También, como en el caso de la droga ¿no será inútil y acarreará criminalidad, tráfico ilegal, complicidad de autoridades, y algo de mayor gravedad: la trata clandestina de menores…? Cabe también preguntarse si, sencillamente, permitirla sería lo menos malo…
El modelo sueco ha sido eficaz para reducir la visibilidad pública, callejera, de la prostitución, pero no ha impedido su práctica, la cual persiste de forma clandestina y digitalizada. Esta ley tolera la necesidad, pero castiga el deseo. Pensamos que mientras sobrevivan estas dos pulsiones, el oficio, además de antiguo, continuará sempiterno.
