Revés para Meloni, que pierde el referéndum sobre la reforma judicial
La primera ministra había apostado por incluir en la Constitución la separación entre jueces y fiscales

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, acude a votar en el referéndum sobre la reforma judicial. (EFE)
La coalición de gobierno de Giorgia Meloni ha perdido un referéndum celebrado un año y medio antes de las elecciones generales. Italia ha rechazado su propuesta de reformar la magistratura italiana. Han participado el 58,9% de los electores, un récord para este tipo de convocatorias en Italia; y de ellos un 53,7% han votado «No» y un 46,3% han votado «Sí».
Giorgia Meloni ha sido prácticamente la primera exponente de la derecha que ha reaccionado al resultado. Lo ha hecho con un vídeo publicado en redes sociales, grabado como si fuera un selfi. «La soberanía pertenece al pueblo y los italianos hoy se han expresado con claridad», ha reconocido la derrota. «Seguiremos adelante como siempre hemos hecho, con responsabilidad, determinación y sobre todo con respeto hacia Italia y su pueblo», ha asegurado. Dice que le da «pena» que se haya «perdido la ocasión de modernizar Italia» y que «seguirá trabajando por el bien de la nación».
Desde hace semanas, la primera ministra italiana había desligado el futuro de la coalición de gobierno del resultado de esta votación. De hecho, ha seguido el recuento del referéndum desde su casa en Roma y no desde la sede de gobierno. No tiene previsto dimitir, pero lo cierto es que no había perdido ningunas elecciones desde que llegó al Gobierno y la derrota de este lunes marca un cambio de racha y le resta músculo.
La oposición italiana de izquierdas puede atribuirse con razón el mérito del resultado pues ha apoyado en bloque el «No» a la reforma, que simboliza el rechazo a las políticas de la coalición de gobierno formada por Fratelli di Italia, Forza Italia, La Lega per Salvini y Noi moderati. «Es un ‘No’ también a la arrogancia de este Gobierno, que quería cambiar la Constitución por su cuenta», ha resumido Elly Schlein, presidenta del Partido Democrático. En su opinión, «ya existe una mayoría alternativa a este Gobierno».
Meloni no tiene previsto dimitir, como hizo Renzi, pero lo cierto es que no había perdido ningunas elecciones desde que llegó al Gobierno
Los números le dan la razón. Mientras que en las elecciones generales de 2022, la izquierda italiana obtuvo 11.675.000 votos, en el referéndum la propuesta del «No» que han defendido ha obtenido unos 14.740.000 votos. La coalición de gobierno obtuvo en aquellas generales 12.305.000 votos, y en el referéndum ha conseguido unos 12.765.000 votos.
«Lo hemos conseguido», ha celebrado Giuseppe Conte, del Movimiento 5 Estrellas (M5S). Exultante, incluso ha propuesto convocar a corto plazo unas primarias entre todos los partidos de la oposición para presentar un único candidato a las futuras elecciones generales.
En 2016 Matteo Renzi dimitió tras una derrota en un referéndum constitucional como el de este lunes, aunque en aquel entonces su proyecto de reforma del sistema parlamentario perdió por 19 puntos de diferencia, y este ha sido por siete. «Cuando el pueblo habla, el Gobierno debe escuchar. Nosotros lo hicimos hace diez años, ¿tendrá Giorgia Meloni el mismo valor? Yo dimití como primer ministro, como secretario (del partido), de todo. Ya veremos qué hace Meloni tras una derrota estrepitosa», ha escrito en redes sociales tras conocer el resultado.
La reforma suponía la modificación de siete artículos de la Constitución italiana, lo que requería la aprobación de dos tercios de los miembros del Parlamento o la victoria en un «referéndum confirmativo». La reforma superó dos votaciones en cada cámara, también porque el Gobierno lo hizo con una moción de confianza. En cualquier caso, debió someterse a referéndum porque el quorum no fue suficiente.
Entre las medidas que planteaba estaba separar la carrera judicial de magistrados y de fiscales, como ocurre en España. También establecía que los jueces no podrían elegir a los miembros del Consiglio Superiore della Magistratura (CSM), equivalente al Consejo Superior del Poder Judicial, que serían elegidos por sorteo para evitar que asociaciones ligadas a la política estén sobrerrepresentadas. Además retiraba a este organismo la función disciplinaria, que atribuía a una Alta Corte Disciplinaria que actuaría autónomamente.