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Ricardo Núñez y crisis del PS: “El clientelismo es uno de los males que está atravesando particularmente a los partidos de izquierda”

El ex senador y dirigente histórico explica las causas del estado actual de la colectividad. Califica la situación como “la más difícil que ha vivido el PS desde que recuperamos la democracia”. Plantea, además, que se debe terminar con las diferencias entre las listas, que la nueva dirección debe tener “legitimidad” y que el problema de fondo ha sido la “incapacidad” para analizar las razones de la derrota del progresismo en la elección presidencial.

Clientelismo, despolitización y distanciamiento de los movimientos sociales. Esos son los factores que apunta Ricardo Núñez -presidente del Partido Socialista en 1992, 1998 y 2005- como los principales “males” que han penetrado en la colectividad durante el último tiempo. El histórico líder de la Renovación, incluso, califica la crisis actual como la “más difícil que ha vivido el PS desde que recuperamos la democracia”.

Si bien el partido, a lo largo de su historia, ha sido testigo de varias fracturas internas, el ex senador -y uno de los “barones del PS”- explica que el problema de hoy radica en la coyuntura y no en los aspectos políticos “sustantivos” de décadas pasadas como las distintas visiones sobre qué se entendía por socialismo. Por eso mismo, dice, “es más complejo” salir de la actual situación.

Hoy Núñez no asistirá al comité central del partido -donde se elegirá a la mesa directiva- sino que acudirá al cónclave paralelo que impulsa la disidencia de la colectividadEncuentro en el que participarán, tambiénel ex presidente de la tienda de calle París, Gonzalo Martner; el sociólogo Manuel Antonio Garretón; el diputado Marcelo Díaz y el abogado constitucionalista, Fernando Atria; entre otros.

-¿Esta una de las crisis más grandes que ha enfrentado el Partido Socialista?

-Ahora no hay espíritu ni aire de división alguna dentro del Partido Socialista. Lo que hay es una situación muy compleja, tal vez la más difícil que ha vivido el Partido Socialista desde que recuperamos la democracia. En otros momentos de la historia, el partido se ha dividido, en la década del 40, del 50, también en la del 60. Prácticamente no hay década alguna donde el Partido Socialista no haya sufrido pequeñas o grandes divisiones. Sin embargo, lo que actualmente ocurre no tiene nada que ver con los aspectos políticos más sustantivos que alguna vez causaron las divisiones de las décadas anteriores. En esas siempre hubo controversia de carácter político muy profundo, visiones distintas acerca de qué entendíamos por socialismo, de cuáles eran los que nos debían acompañar en la tarea generar las condiciones para una sociedad de carácter socialista. Situaciones de carácter internacional también estuvieron presentes. Lo que actualmente ocurre son puntos de vista muy relacionados con la coyuntura actual, tanto desde la electoral a cómo enfrentamos la situación política que vive el país. Aquí no hay una disputa muy sustantiva respecto a los temas que en el pasado generaron una controversia muy profunda en el Partido Socialista.

No hemos sabido sacar cuentas sobre nuestra derrota y eso ha sido una de las dificultades mayores para generar entendimientos”

-Como usted indica no hay una diferencia ideológica-política sustancial, sino que las divergencias se han generado en torno al clientelismo y la narcopolítica. Este tinte distinto de las crisis anteriores, ¿dificulta aún más el escenario y las opciones de salir adelante?

Es más complejo salir de situaciones como esta porque desconocemos los mecanismos y los modos para enfrentar situaciones como las que se han vivido últimamente en el Partido Socialista. El clientelismo es uno de los males que está atravesando muy sustantivamente todos los partidos políticos, particularmente los partidos de izquierda. El clientelismo es la base para una fractura democrática extraordinariamente delicada que, si no le ponemos coto no solamente el sistema político se va a ir desacreditando cada vez más, sino que los líderes políticos van a ser cada vez más escasos. Otro aspecto es la despolitización, y el Partido Socialista lo está viviendo muy dramáticamente. Los partidos políticos son aquellas formaciones que permiten visualizarnos en el pasado, además de ser capaces de pensar en el futuro. Para eso se requiere reflexión, análisis y es un momento de pensar nuestro quehacer. El tercer fenómeno es que los partidos, particularmente de izquierda, han dejado de tener una incidencia significativa en el movimiento socialLos partidos de izquierda han dejado de incidir en las nuevas formas de organizaciónque han asumido sectores importantes de nuestra sociedad, tanto estudiantil como del mundo laboral y cultural.

En la actualidad, una carrera presidencial al interior del Partido Socialista no tiene ningún sentido”.

-Para enfrentar esta despolitización o esta incapacidad de conversar con los movimientos sociales, ¿el Partido Socialista ha actuado tarde en torno a programas o diálogos con el resto de la oposición?

-Uno de los graves problemas que ha tenido el Partido Socialista ha sido la incapacidad de poder analizar más de fondo las raíces y las razones por las cuales el mundo progresista fue derrotado en la última elección presidencial. El tema no es solamente que ganó el Presidente Piñera, sino que detrás de ese triunfo hubo un proceso que indica un desgaste significativo. Dejamos de tener un programa atractivo para la gente, especialmente para la juventud y dejamos de tener un liderazgo que pudiera llegar más a fondo en el alma del pueblo de Chile. No hemos sabido sacar cuentas sobre nuestra derrota y eso ha sido una de las dificultades mayores para generar entendimientossuperiores, no solamente al interior del propio Partido Socialista sino que también al interior de la oposición.

-Usted que ha sido presidente del partido en varios periodos, ¿cuál podría ser una posible salida de la crisis?

-Hay que terminar con esta disputa entre listas que ha surgido a propósito de la última elección. El tema más de fondo del Partido Socialista no es si ganó uno o el otro. Está claro que ganó la lista de Álvaro Elizalde y eso no debiera discutirse, independiente que hubo irregularidades en 20 comunas y que en San Ramón se produjo lo que todos conocemos, ese no es el tema. El tema es cómo, a partir del conjunto de situaciones delicadas por las que está atravesando el Partido Socialista, se genera una dirección que dé garantías de unidadde integración y de proyección; que permita saber que todos los militantes, de una u otra manera, van a participar de la solución. Para ese sentido se ha planteado la idea de un congreso extraordinario, un evento de carácter programático o un congreso de carácter orgánico. Lo importante es que todas esas soluciones se estudien de manera que el conjunto de las fuerzas políticas que existen al interior del Partido Socialista se sientan representadas.

El nuevo comité central no solo tiene que dar legalidad, sino que legitimidad a la nueva dirección del Partido Socialista”.

División de las corrientes: “Ha sido positivo que prácticamente todas hayan sucumbido”

-Usted es uno de los fundadores de «los renovados», pero en esta elección hubo una dispersión de las tendencias. En el caso de su corriente, José Miguel Insulza y Marcelo Schilling, por ejemplo, están en bandos distintos. ¿Cómo ve el futuro de esta tendencia?

La Renovación no es una tendencia, debiera ser un estado anímico intelectual y moral del Partido Socialista para estarse renovando permanentemente conforme a la sociedad. Hay que asumir que el año 1947 don Eugenio González Rojas planteó la idea de un Partido Socialista capaz de enfrentar con creatividad cada uno de los elementos que conforman la vida política y social de Chile. Lo que ha sucedido con las tendencias, a propósito de la última elección, ha sido positivo que prácticamente todas ellas hayan sucumbido.

-¿Por qué?

-Porque creo que ya no tiene ninguna importancia las tendencias que se configuraron a partir del año 79 en adelante. En el año 2019 no tiene ningún sentido que existan las tendencias que se justificaron en un momento que fueron de darle estabilidad a la vida política. Hoy día hay que regenerar un nuevo cuadro político interno, en donde las diferencias de carácter orgánico, político e intelectual sean debatidas con tal altura que permita que la reorganización del partido sea a partir de definiciones políticas más sustantivas.

-¿En el escenario en que están ahora es complejo proyectar un liderazgo pensando en una carrera presidencial?

-En la actualidad una carrera presidencial al interior del Partido Socialista no tiene ningún sentido. Creo que caería en un vacío muy grande. Los liderazgos nacen de la capacidad que se tenga de convocar no solamente a los militantes sino que a la mayoría de los chilenos. Eso no está ocurriendo, porque creo que no tiene ningún sentido en el momento que se vive generar una disputa presidencial como la que está viviendo la derecha actualmente, que es absolutamente a destiempo.

Los partidos de izquierda han dejado de incidir en las nuevas formas de organización que han asumido sectores importantes de nuestra sociedad, tanto estudiantil como del mundo laboral y cultural”.

-Si en el partido no son capaces de ponerse de acuerdo entre sí, ¿cómo se pueden sentar a conversar o negociar con sus pares de la oposición?

-Las relaciones con los demás partidos son, primero, de carácter electoral, luego de carácter político y en tercer lugar son de carácter programático. En este momento no hay acuerdo desde el punto de vista electoral, y mientras no exista, es difícil que haya acuerdos de carácter político. Con mayor razón es difícil que existan posibilidades de estructurar un solo programa del conjunto de las fuerzas de centroizquierda como se requiere. Hay que resolver las cosas de a poco. En la inmediatez los partidos políticos de la oposición, incluyendo a la Democracia Cristiana, pero también al Frente Amplio, es fundamental que tengan un acuerdo electoral sólido. Lo importante es empezar a conversar métodos, caminos y mecanismos a través de los cuales la oposición se una para los efectos de tener una competencia con posibilidades de triunfo en las elecciones de gobernadores.

-¿Está a tiempo el PS de rearmarse para conversar con los otros partidos?

-Uno de los temas más importantes que va a tener que enfrentar en lo inmediato la nueva directiva del Partido Socialista va a ser reiniciar las conversaciones con todos los actores políticos, para ver la factibilidad de un entendimiento de carácter electoral. Estamos a tiempo de hacerlo.

-En medio de esta crisis, ¿cómo queda el partido para sentarse a conversar con el gobierno? Es un año clave de reformas antes de las elecciones.

-Quienes se sienten a conversar con los demás partidos de la oposición o con el gobierno, tienen que tener respaldo y legitimidad. Si tienen respaldo y legitimidad uno se puede sentar con mucha autoridad ante cualquier interlocutor y eso se construye a partir de las definiciones que están presentes en la actualidad. Si se resuelve bien, de manera armónica, la próxima mesa del Partido Socialista seguramente quien la encabece, puede ser Álvaro Elizalde perfectamente, va a tener la legitimidad y el respaldo suficiente para volver a tener la respetabilidad que se requiere.

En este momento (en la oposición) no hay acuerdo desde el punto de vista electoral, y mientras no exista es difícil que haya acuerdos de carácter político”.

-Elizalde obtuvo un 65% de votación, ¿pero puede volver a tener legitimidad con la oposición que se ha levantado al interior del PS?

-La constitución del nuevo comité central no solamente tiene que dar legalidad, sino que legitimidad a la nueva dirección del Partido Socialista cualquiera sea la persona que lo encabece. Si es Álvaro Elizalde u otra persona, lo importante es que esa persona tenga el respaldo y la opinión favorable del conjunto del Partido Socialista y que las disputas internas, que puedan mantenerse a lo mejor por largo tiempo, sean resueltas a través de los estatutos. De modo tal, lo que hay que ganar no es solamente legitimidad y legalidad, sino que también prestigio. Uno de los graves problemas que hemos tenido es que lo sucedido en San Ramón, independientemente que se ha magnificado bastante la presencia de personas que podrían estar vinculadas con los narcotráficantes, no cabe duda que ha afectado notablemente la visión que tiene la gente del Partido Socialista. Eso supone un gran esfuerzo del conjunto de este para lograr que el prestigio que siempre tuvo el Partido Socialista vuelva a reponerse.

-Hoy se reunirá un grupo de dirigentes del PS, de la disidencia, de forma paralela al comité central. ¿Es una señal de «protesta»?

-No es la apreciación que tengo de ese encuentro, participaré porque lo voy a hacer de todos los eventos y encuentros donde pueda aportarcon algún grado de reflexión teórico-político para enfrentar el momento actual.

-Asistirán dirigentes de distintos lotes, ¿se podría generar a partir de ese grupo una «nueva Renovación» o una nueva corriente dentro del PS?

-No sé si es un lote ni si es el nacimiento de una nueva tendencia. Yo por lo menos no estoy por participar nuevamente en lotes del partido, me gustaría participar más activamente en la generación de una discusión permanente, en la toma de conciencia acerca de los desafíos que tiene la izquierda. Eso no pasa por los lotes, estos se organizan para poder manejar y administrar la coyuntura política. No estoy metido en la coyuntura política ni pretendo estarlo, después de haber estado tantos años en ella.

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