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Suenan las campanas del Big Ben para despedir a Isabel II, ‘la Reina de todos’

El Funeral de Estado de Isabel II en la Abadía de Westminster concluyó con dos minutos de silencio, que se extendieron por toda la ciudad de Londres y el Reino Unido.

La Reina ya está en Windsor, donde, tras una ceremonia en la capilla de San Jorge, fue enterrada en una cripta del castillo de Windsor

 

El Funeral de Estado de Isabel II en la Abadía de Westminster concluyó con dos minutos de silencio, que se extendieron por toda la ciudad de Londres y el Reino Unido

A dos kilómetros del féretro, en Hyde Park, tres pantallas gigantes han congregado a cientos de miles de personas. Las que estaban sentadas se han puesto de pie para rendir un último tributo a la Reina. Todas ellas han permanecido calladas y muchas se han emocionado. Al terminar, un conmovedor aplauso ha precedido al himno nacional, con el que se ha puesto fin a la ceremonia.

En Londres y en todo el Reino Unido se respira hoy una sensación de orfandad y agradecimiento, pero también de incertidumbre ante lo que ocurrirá mañana, cuando el país amanecerá con un nuevo Rey. «La Reina Isabel II era nuestra Reina, la Reina de todos», asegura a ABC una joven británica. Y añade: «le debemos mucho, el haber vivido tantos años y el habernos cuidado».

El féretro de Isabel II ha salido de Westminster Hall pasadas las diez y media de la mañana en Londres, cuando faltaba una escasa media hora para que comenzase la ceremonia de Estado. Un grupo de portadores ha colocado el ataúd en un carruaje de armas de la Royal Navy, el mismo que se utilizó para los funerales de la Reina Victoria, Eduardo VII, Jorge V, Jorge VI, Wiston Churchill y Lord Louis Mountbatten. El traslado ha durado ocho minutos, a la cabeza de la comitiva, Carlos III de Inglaterra y los demás miembros de la Familia Real británica.

 

 

La marcha solemne del féretro por el interior de la Abadía de Westminster fue vista por millones. Al llegar al altar, junto a los restos mortales de la Reina Isabel II se han colocado de nuevo la corona, el orbe y el cetro de mando. En la ceremonia han intervenido la Primera Ministra británica, Liz Truss, y el secretario general de la Commonwealth.

En el interior de la Abadía de Westminster se han concentrado unos 2.000 invitados, 500 de ellos eran figuras religiosas de alto nivel, ex primeros ministros británicos y varios monarcas europeos. El decano de Westminster, David Hoyle, ha sido el encargado de dirigir la misa y ha contado con un sermón predicado por el clérigo más importante del Reino Unido: el arzobispo de Canterbury, Justin Welby.

La Reina eligió este lugar para su funeral porque ahí vivió dos momentos muy importantes en su vida: su boda con el Príncipe Felipe de Edimburgo en 1947 y su coronación hace casi 71 años.

Una vez fuera de la Abadía, el Big Ben ha comenzado a tañir mientras comenzaba una procesión desde Wellington Arch. Miles de ciudadanos que llevaban desde anoche acampando por el recorrido han despedido a Isabel II en Londres. De allí la Reina inició su último viaje hasta Windsor, donde esta tarde, tras una ceremonia en la capilla de San Jorge, fue enterrada en cripta del castillo de Windsor.

 

 

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