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Tierra de Gracia: La paciencia de Trump

La paciencia es un carácter humano difícil de gestionar. Mr. Trump no da muestras que la domine. Se da prisas por tomar decisiones y se contradice de un día para otro. El ser un triunfador en los negocios le ha hecho ir por el mundo asumiendo riesgos. La geopolítica es una empresa de alto riesgo

La mano derecha de Trump, un hispanoamericano cabal, Marco Rubio, le pide paciencia al pueblo venezolano y a sus dirigentes. La única que tiene paciencia allí es la empleada del mes, que usted y él han puesto al mando de Venezuela. Una paciente que esperó décadas para asaltar el poder y diseñar el mayor expolio de la historia en Suramérica. La paciencia de ese pueblo, señor Rubio, lleva 27 años seguidos. ¿No le parece suficiente?

Se entiende su plan: controlar a los que siguen en el poder sin Maduro/Celia; desmontar el régimen y llegar a unas elecciones, transición mediante. Eso lleva tiempo, y le es difícil decir cuánto. Claro, 27 años de podredumbre no se pueden fumigar en 2 meses. El problema es que pedir –¿cuánto tiempo? – más paciencia a esa gente tiene un precio. ¿Sabe cuál? Que la olla de presión social reviente.

Allí, la ingeniería social aplicada sistemáticamente ha destrozado la unión familiar. Hay abuelos, por poner un caso, que no han tocado a sus nietos. Hay madres, la señora María Corina Machado, que usted conoce, ha vivido sin abrazar a sus hijos por años. Y esos son casi 9 millones que fueron obligados a huir de su país, incluso caminando por senderos selváticos. No pretendemos darles lecciones, usted, señor Rubio, sabe bien qué significa esta tragedia social del socialismo del siglo XXI.  La Cuba suya ha padecido lo mismo y durante más tiempo.

Ahora, nos sorprende su administración con que han perdonado a Delcy Rodríguez. La han puesto al nivel de aquel nazi bueno, Albert Speer; ella ahora limpia y olorosa a rosas, es la bolchevique–chavista buena. Aunque Speer cumplió 25 años de cárcel. ¿Forma ese perdón a Delcy lo que usted llama paciencia? Delcy y su hermano Jorge han destruido a Venezuela. Usted lo sabe bien. Ellos, no son confiables. Y el nieto de Raúl Castro tampoco parece serlo para Cuba. ¿Confiaría usted en un ayatolá bueno para Irán?  En Venezuela no hay Estado, pero sí nación.

Los verdaderos demócratas venezolanos –hay falsos demócratas dentro y fuera– no son vengadores nocturnos, como han sido los hermanos Rodríguez, piden juzgar a los que montaron un sistema de torturas y convirtieron a Venezuela en un campo de concentración. Todos los que ellos señalan como traidores, terroristas o enemigos han sido encarcelados, torturados, sin pruebas, pero con extrema saña. Llevan muchos crímenes catalogados, además de haber esquilmado al pueblo venezolano. Ahora es la hora de la Justicia, no de la venganza.

Foro Penal afirma que hoy siguen en las mazmorras chavistas 490 presos políticos: 303, civiles y 187 militares. De ese total: 45 mujeres, 1 menor de edad y 44 extranjeros con doble nacionalidad. ¿Cuánta paciencia necesitan? Su empleada del mes navega sobre un sistema judicial ilegal, un parlamento ilegitimo y un Ejecutivo írrito.

Hay más, señor Rubio, seguramente lo sabe, pero por las dudas. El gobierno de España, que controla Pedro Sánchez, al hilo de darle la nacionalidad española exprés a Leopoldo López, ha detenido el acceso a ese trámite a los venezolanos que están exilados en España. Desde 2018, unos 240.000 accedieron a la nacionalidad, pero eran otros tiempos de armonía con el narco-régimen. Hoy, no le conviene que más venezolanos puedan votar el próximo año, porque no lo harían por Sánchez. Un sondeo prueba que esos nuevos españoles no le votaran, sabiendo las conexiones que él y Zapatero tienen con los chavistas de antes y de ahora.

Esto huele a un plan para que en Venezuela pueda quedar un presidente afecto al régimen sanchista. Ambos, Sánchez y López, militan en la Internacional Socialista. López lleva en España desde 2020, pero es ahora cuando Sánchez se da prisas para que tenga pasaporte europeo y le facilite viajar y presentarse, según ha dicho López, en unas próximas elecciones en Venezuela.

Bien, señor Rubio no queremos agotar su paciencia. Sólo intente que los venezolanos no consuman  la poca que les queda. Vigile a su eficiente empleada estrella del mes para que dé pasos hacia esa transición y deje usted que la verdadera oposición le eche una mano, puede ayudarle a que pedir paciencia no sea su primera prioridad. Dicho con mucho respeto y cariño.

 

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