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Trump diseña un plan B para Venezuela: un consejo tecnocrático si Delcy cae

La Casa Blanca explora una fórmula de transición limitada, inspirada en el Consejo de la Paz para Gaza, ante el temor a un vacío de poder tras la captura de Maduro

 

Donald Trump dice que volvió a hablar con María Corina Machado y que Delcy  Rodríguez muestra un 'fuerte liderazgo' en Venezuela

 

En la Casa Blanca, la palabra que más se repite estos días al hablar de Venezuela no es «democracia», sino «estabilidad». Tres semanas después de la captura de Nicolás Maduro, la Administración ha empezado a revisar, en voz baja y con cautela, planes de contingencia por si el andamiaje del chavismo deja de sostenerse con Delcy Rodríguez como figura de continuidad. No se trata, según varias fuentes en contacto con el entorno presidencial, de un diseño cerrado ni de un documento listo para firmar, sino de conversaciones preliminares sobre alternativas paralelas: un consejo tecnocrático, con competencias acotadas y calendario limitado, inspirado en el modelo organizativo que Trump ha querido proyectar en Gaza con su llamado Consejo de la Paz, pensado para administrar una transición sin vacío de poder.

La lógica que guía esas discusiones es pragmática y, para algunos diplomáticos, incómoda. La prioridad inmediata de Estados Unidos no es un relevo limpio y ejemplar, sino evitar que Venezuela caiga en una espiral de violencia, ajustes internos y fragmentación de mandos. En privado, asesores y funcionarios describen a ABC un escenario en el que la caída súbita del régimen —o su fractura por luchas internas— podría activar un efecto dominó: quiebre de la cadena de mando en seguridad, disputas por puertos y aeropuertos, sabotajes en el sistema eléctrico, descontrol en zonas mineras y hasta una nueva ola migratoria. «Lo único peor que una continuidad autoritaria es el caos», resume una persona al corriente de estas conversaciones.

En esa ecuación encaja el trato cuidadoso que Trump dispensa a Delcy Rodríguez. Sus elogios públicos —la ha retratado como una interlocutora válida, incluso «tremenda», según sus propias palabras— no responden, según fuentes cercanas a la Casa Blanca, a una conversión ideológica ni a una absolución del chavismo, sino a la necesidad de mantener un peón en Caracas que permita gestionar el aterrizaje de esta fase. El propio Trump aseguró al ‘New York Post’, el 3 de enero, que habían hablado «abundantes veces» con Rodríguez y que ella «entiende qué hacer». En Washington, esa frase se interpreta como reconocimiento de un canal de comunicación que no nace tras la captura, sino antes.

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