Ciencia y TecnologíaCultura

Un lago momificante

Foto de Nick Brandt

Vale la pena revisitar el lago Natron que una vez atrajo la atención de PLANETA VITAL por las imágenes del fotógrafo británico Nick Brandt, reveladoras del carácter inhóspito de aquel reservorio en la frontera entre Kenya y Tanzania que, aun tolerando la vida de una pequeña tilapia, convierte en fantasmagóricas estatuas calcificadas las aves y reptiles que mueren en sus aguas.

Es una superficie salada sobre el Gran Valle del Rift, sin salida al mar, con área de unos 800 km² que en ocasiones logra superar el millardo, y de muy escasa profundidad pues sólo se nutre de las lluvias que caen en él y de unos pocos ríos de la región y por eso, cuando aprieta la sequía, se transforma en una inmensa salina natural amenazada por la deforestación en Kenya, la agricultura descontrolada y la construcción de una central hidroeléctrica en el río Ewaso Ngi´ro en Tanzania.

Es uno de los lagos más serenos de toda África pero su vecindad con el majestuoso volcán Ol Doinyo Lengai –“montaña de Dios”- lo convierte en depósito natural de desechos. Como el natrón, por ejemplo, un mineral compuesto de carbonato y bicarbonato de soda, que le debe su nombre y eleva su temperatura sobre los 60 centígrados, propiciando con su PH la eclosión de microorganismos que alimentan colonias de hasta dos millones y medio de flamencos enanos con su banquete de algas rojizas.

Fueron ellos protagonistas del documental Las Alas Púrpuras de Walt Disney y estimularon el trabajo del multifacético creador que es Nick Brandt, para reflejar el impresionante fenómeno natural y la suerte de animales que al perecer en las riberas del Natrón devienen estatuas espectrales para la eternidad.

Y en estos mismos días, es probable que el impacto de esa feliz simbiosis de arte y ciencia  influenciara  la cancelación de un megaproyecto tanzanio para explotar hasta un millón de toneladas métricas de soda caústica, tras la movilización de numerosas localidades de etnia Masai preocupadas por sus efectos devastadores sobre el ecosistema del que derivan su existencia desde tiempos ancestrales.

En su lugar, una sensata alternativa oficial en alianza con ONGs locales se apoyará en el entrenamiento de la juventud para actuar como guías de visitantes y el monitoreo de la biodiversidad; pilares, en fin, de un ecoturismo basado en el espectáculo maravilloso de su riqueza salvaje.

Varsovia, enero de 2026

 

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