Venezuela: la huella judía entre crisis, identidad y esperanza*

La comunidad judía en Venezuela, que durante décadas fue una de las más activas de América Latina, atraviesa hoy una realidad profundamente transformada. La crisis económica, la inestabilidad política y la emigración masiva redujeron de manera drástica una presencia que supo destacarse por su integración y fuerte vida comunitaria.
A fines del siglo XX, la población judía venezolana se estimaba entre 20.000 y 25.000 personas, dentro de un país de alrededor de 30 millones de habitantes, lo que representaba cerca del 0,07% de la población total. En la actualidad, las cifras oscilan entre 5.000 y 9.000 judíos, concentrados mayoritariamente en Caracas. La disminución supera el 70% en apenas dos décadas, una de las más pronunciadas del judaísmo latinoamericano.
*Vida comunitaria y organización,*
Pese a la reducción numérica, la vida judía continúa. Las sinagogas siguen abiertas, las festividades se celebran y las instituciones centrales mantienen activa la organización comunitaria. Un rasgo distintivo ha sido históricamente la convivencia y cooperación entre judíos sefardíes y ashkenazíes, que comparten espacios religiosos, educativos y sociales, algo poco habitual en comunidades similares.
La educación judía fue y sigue siendo un pilar fundamental. Durante generaciones, colegios comunitarios formaron a niños y jóvenes con una sólida identidad judía. Aunque la crisis impactó en su escala, la educación continúa siendo vista como clave para la continuidad comunitaria.
*Antisemitismo, antisionismo y emigración*
Venezuela no fue tradicionalmente un país antisemita, pero en los últimos años se registraron episodios preocupantes. La fuerte retórica política contra el Estado de Israel generó tensiones y, en algunos casos, expresiones de antisionismo que derivaron en antisemitismo encubierto, provocando incomodidad y sensación de vulnerabilidad dentro de la comunidad.
Desde comienzos de los años 2000, miles de judíos venezolanos emigraron. Israel fue uno de los principales destinos, junto con Estados Unidos y otros países de la región. La Aliá venezolana creció especialmente durante los momentos más críticos de la crisis, dando lugar a una diáspora que mantiene fuertes vínculos con quienes permanecen en el país.
*Curiosidades que hablan de historia*
Pocos saben que Venezuela alberga uno de los cementerios judíos más antiguos de América, ubicado en la ciudad de Coro, testimonio de una presencia que se remonta a la época colonial. También es notable el fuerte apego a la identidad venezolana que conservan muchos judíos emigrados, que mantienen tradiciones, sabores y costumbres del país aun viviendo lejos.
*Una comunidad pequeña, una identidad firme*
Hoy, el judaísmo venezolano es numéricamente reducido, pero sigue mostrando cohesión, memoria y resiliencia. Entre quienes permanecen y quienes partieron, la identidad judía venezolana continúa viva, sostenida por la comunidad, la historia compartida y la esperanza de tiempos más estables.