CulturaDeportesGente y SociedadHistoriaMarcos Villasmil

Villasmil: – 17 de marzo 2026: el béisbol criollo es el Rey del mundo

 

FOTOS Y VIDEOS: Se desborda la alegría en las calles de Caracas tras vencer Venezuela a EEUU en el Clásico Mundial de béisbol - Yahoo Noticias

 

No exagero si comienzo esta nota afirmando que tengo muchas décadas -desde mi infancia- viendo, siguiendo, admirando la pelota, el béisbol; tanto en Venezuela como en el exterior, especialmente las Grandes Ligas, en los Estados Unidos.

Como todo fan en serio de la pelota, soy un manager de tribuna (MdT); Venezuela debe ser el país del mundo con mayor número de MdTs por cien mil habitantes. Y nuestro espíritu predominantemente caribeño para tratar un tema tan serio como dilucidar en tiempo real cuáles opciones estratégicas y tácticas deben prevalecer, nos hace amistosamente polémicos. Sí, amistosamente, porque en la pelota no hay barras bravas, y usted puede ir al estadio con toda la familia, incluso el perro, si se da el caso (en los EEUU hay juegos celebratorios para que ellos asistan).

Pues sí, la vida del fan de la pelota la conforman años y vivencias abundantes de alegrías, de triunfos, de algunas derrotas, pero siempre con el sabor excitante del disfrute del juego que se convirtió en la pasión nacional gracias a una gesta histórica, protagonizada por otros héroes, “los de 1941”.

Debo reconocer, no obstante, que la emoción ante la victoria del 17 de marzo pasado -sentida y compartida por millones de venezolanos dentro y fuera del país, incluyendo a los aproximadamente treinta mil fanáticos criollos presentes en el estadio de Miami- no la había sentido nunca. Porque el béisbol es un deporte primordialmente de equipos; uno es aficionado a un equipo de su país (en mi caso, Águilas del Zulia), y otro en las Grandes Ligas, en EEUU (para mí, los gloriosos Mulos de Manhattan, los Yankees de Nueva York).

¿Una diferencia importante? Que la celebración no era por el triunfo de mi equipo, sino del equipo que representa a mi país. Era una celebración general, nacional.

El Clásico Mundial de Béisbol, el torneo no por equipos, sino por países, es relativamente reciente. Se inició en 2006, y luego se jugó en 2009, 2013, 2017, 2023, y este último, en 2026.

¿Los países campeones mundiales? Cuatro: Japón (tres veces, 2006, 2009, 2023), República Dominicana (2013), Estados Unidos (2017) y Venezuela (2026).

No hay que olvidar nunca que, como dijo Omar López, nuestro manager campeón, en rueda de prensa luego de vencer a Japón, “Venezuela siempre ha sido una potencia beisbolera”. Y las muestras vienen de lejos en el tiempo.

 

***

 

Los «Héroes del 41» es el sobrenombre con el que se conoce a la selección de béisbol de Venezuela que se coronó campeona en la IV Serie Mundial de Béisbol Amateur, disputada en La Habana, Cuba, el 22 de octubre de 1941.

Este evento es considerado el hito fundacional del béisbol como deporte nacional y fenómeno de masas en Venezuela. Y merece mencionarse que Venezuela lo ganó también en 1944 y 1945.

En el torneo de 1941 Cuba era la potencia indiscutible y el gran favorito para alcanzar el título, especialmente porque era el equipo sede. La victoria venezolana fue una sorpresa que paralizó a ambos países, por razones distintas.

El encuentro decisivo ocurrió el 22 de octubre de 1941, cuando Venezuela derrotó a Cuba 3 carreras por 1 en un juego extra de desempate en el Estadio «La Tropical», en La Habana. Los nombres de esos auténticos héroes quedaron grabados para siempre: Daniel Canónico (el lanzador ganador), Luis Romero Petit, Dalmiro Finol, José Antonio Casanova, Antonio Bríñez, Héctor Benítez Redondo, Enrique Fonseca, Julio Bracho, Domingo Barboza, son algunos de ellos.

El enfrentamiento en la lomita fue épico, un juego de titanes. Venezuela envió a su as, Daniel «El Chino» Canónico, quien ya le había ganado dos veces a Cuba en el torneo. Cuba, por su parte, confió en Conrado Marrero, una leyenda que años después brillaría en las Grandes Ligas.

Canónico lanzó los 9 innings completos, permitiendo solo 5 hits y una carrera. Su control y serenidad ante la agresiva toletería cubana fueron la clave del triunfo.

El presidente de la República, Isaías Medina Angarita, había decretado día feriado, para que todos los ciudadanos pudieran seguir el juego por radio.

Puede decirse que esa victoria asimismo impactó la historia de Venezuela incluso más allá de lo deportivo: se afirma que el triunfo ayudó a consolidar la identidad nacional en un periodo de transición política tras la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Cuando el equipo regresó al puerto de La Guaira (el viaje fue en barco) el día 29, el país se volcó a las calles. El presidente Medina Angarita declaró el día de su llegada como día de júbilo nacional y los recibió personalmente en La Guaira; los jugadores fueron ovacionados por una multitud en La Guaira y tras llegar en caravana a Caracas se les rindió un homenaje en el Estadio Nacional, encabezado por el poeta Andrés Eloy Blanco.

Pocos años después, en 1945, se fundó la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), impulsada por el entusiasmo que generaron estos jugadores. Muchos dieron el salto al profesionalismo y se convirtieron en las primeras grandes estrellas de equipos como el Cervecería Caracas (hoy Leones del Caracas) y el Magallanes, o el Pastora y Gavilanes (fundado en 1928), en la liga zuliana, así como el hoy Cardenales de Lara (fundado en Carora, en  1942).

 

***

 

Casi 85 años después, en Miami, Venezuela tocó el cielo beisbolero mundial, al vencer con contundencia y autoridad a toda la élite rival, especialmente a los dos equipos finalistas del último clásico mundial: Japón, primero, Estados Unidos después (con una sorprendente Italia -con manager y algunos jugadores venezolanos- en el medio).

La imaginación criolla se desbordó en las redes sociales; Venezuela comió primero sushi, luego pizza, y finalmente hot dogs y cheeseburgers.

El “arepa powerlos venció a todos, y los puso a comer “reina pepiada”.

Curiosamente, tanto en 1941 como en 2026 el único país que nos pudo ganar un juego fue República Dominicana. Y en 1941 también se le ganó a Estados Unidos, con un amplio marcador de 12-1.

Si los «Héroes del 41» fueron el Big Bang del béisbol venezolano, la victoria de este 17 de marzo de 2026 es la Consagración Definitiva. Lo que ocurrió hace apenas unos días en Miami no fue solo un triunfo deportivo. Derrotar a los Estados Unidos (3-2) en su propio terreno y con su constelación de estrellas de MLB, tiene un peso simbólico incalculable. Es la transición de ser un «exportador de talento» a ser la potencia mundial número uno.

La estrategia de la conducción, encabezada por Omar López, fue siempre superior; y mientras EE. UU. alineó a grandes figuras, Venezuela mostró las suyas, y ganó con un béisbol total. Gran defensa, ataque siempre oportuno, y un equipo de lanzadores relevistas pocas veces visto en torneos de esta categoría. Una verdadera maquinaria de talento, profesionalismo y cohesión.

Nombres inolvidables que entran a la memoria histórica nacional: Maikel García (el Jugador Más Valioso), Eugenio Suárez: Tras el jonrón del empate de Bryce Harper en el octavo inning, Suárez conectó el doble impulsor en la parte alta del noveno que puso el definitivo 3-2.

La labor del lanzador abridor Eduardo Rodríguez (4.1 innings en blanco) y el cierre de Daniel Palencia, impecable durante todo el torneo, demostraron que el pitcheo está en su pico histórico. Y vencieron sin nuestros dos abridores estrella, que no pudieron estar presentes: Jesús Luzardo y Pablo López.

Incluso más que en 1941, este triunfo generó una euforia celebratoria en el país. La declaración del Día de Júbilo Nacional refleja que, 85 años después, el béisbol sigue siendo un hilo conductor capaz de unir a todos los venezolanos, es el más poderoso imán que nos une y congrega a todos, aquí y afuera…sin importar dónde se encuentren (especialmente con la enorme carga emocional de ver el estadio de Miami repleto de banderas tricolores).

Si Canónico y sus compañeros pusieron la primera piedra, la generación de Salvador Pérez, Maikel García, Wilyer Abreu, Ronald Acuña Jr., Daniel Palencia, Ezequiel Tovar, Javier Sanoja, Eugenio Suárez et al, ha terminado el edificio.

Venezuela ya no solo «compite» o «produce muchos Grandes Ligas»; ahora es Campeona del Mundo.

Y reivindica, ante los ojos de todo el planeta, que somos ciudadanos esforzados, dedicados y siempre orgullosos del uniforme peloteril criollo, que solo trae unión y alegría a todos los compatriotas, estén donde estén; y que no somos, como pueblo, nunca lo hemos sido, ni invasores, ni criminales, ni miembros de bandas o de trenes -son liliputiense minoría, recordémoslo siempre- y así como entendieron los británicos las palabras de Winston Churchill, en esas horas duras de mayo de 1940, nosotros tenemos 27 años entendiendo que de esta pesadilla que nos cayó en mala hora, salimos solo con sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor. Las derrotas parciales nos han enseñado eso, especialmente a los más jóvenes, esos que nunca han vivido en democracia.

Tomo ahora acertadas palabras de Carolina Jaimes Branger:

Surge una pregunta incómoda: ¿cómo puede un país roto producir una alegría tan intacta?

La respuesta, quizás, está en lo que el beisbol representa para Venezuela. No es solo un deporte. Es memoria. Es identidad. Es la infancia que todavía huele a guante de cuero y a narraciones por radio. Es, en cierto modo, una patria portátil: esa que cabe en nueve innings cuando la otra parece haberse perdido.

En el diamante, Venezuela no está en crisis. Allí no hay apagones, ni inflación, ni hambre, ni hospitales donde la gente muere de mengua, ni despedidas en aeropuertos. Allí hay talento, disciplina, estrategia… y, sobre todo, una certeza: la de que todavía es posible ganar».

Como nos lo han enseñado nuestras victorias recientes, nuestros dos santos, nuestra Premio Nobel, la inolvidable extracción, las primarias de octubre del 23, las presidenciales del 24, y ahora el campeonato mundial, con nuestros héroes de Miami.

Porque como dice una rumba flamenca escrita por la ocasión, “no fue solo un juego, fue un respiro para el alma herida (…) la esperanza hoy se viste de Vinotinto (…), desde el que está en el exilio, hasta el que se quedó allá, hoy somos un solo puño (…) campeón del mundo entero”.

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba