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Vox ni siquiera valora una abstención: o hay coalición con el PP o habrá elecciones

El partido de Santiago Abascal ningunea a Génova y sitúa a Alfonso Fernández Mañueco como su único interlocutor para negociar

Vox no se amilana y devuelve el órdago al PP. O gobiernan en coalición en Castilla y León o los populares estarán arrastrando a sus ciudadanos a una repetición electoral. «Ganaremos o perderemos, pero no habremos incumplido nuestra palabra», zanjaba esta mañana en una conversación informal un importante dirigente de la dirección nacional, anticipando las palabras que después ha pronunciado Juan García-Gallardo en rueda de prensa.

En el hotel Santa Ana de Valladolid, misma sede donde la formación derechista siguió el recuento electoral anoche, García-Gallardo ha protagonizado este lunes su puesta de largo como postulante a vicepresidente. Traje, corbata verde y una sonrisa descansada pese a la fiesta que vivió Vox la víspera tras pasar de un procurador a trece respecto a los comicios del 2019.

La previsión inicial, y eso explicaba la alta presencia de periodistas nacionales, era que Santiago Abascal compareciese junto a García-Gallardo. Pero esta misma mañana el partido ha tomado la decisión estratégica de conceder todo el protagonismo a su joven candidato.

Por un lado, Abascal le ha cedido todos los focos remarcando su confianza en él; por otro, se ha diferenciado del PP y de su dualidad entre Génova y Castilla y León. Un mensaje, unidad de acción. García-Gallardo, que ha respondido con solvencia a todas las preguntas, ha venido a ampliar el escenario trazado por Abascal anoche, cuando le dijo que se le estaba poniendo «cara de vicepresidente». El rostro visible de Vox en Castilla y León ha zanjado todo debate posible y ha remarcado que para ellos es irrenunciable su condición de entrar en el Gobierno autonómico.

Mismo peso que Ciudadanos

Para él, es un compromiso adquirido con los votantes. Nada de los «acuerdos puntuales» de los que hablaba el número dos del PP, Teodoro García Egea; Vox pondrá encima de la mesa varias exigencias, entre ellas la de contar con una vicepresidencia y con al menos las mismas consejerías que tuvo Ciudadanos (Cs) la legislatura anterior. Es una cuestión numérica, según resumen. Si Cs tuvo los mismos procuradores y un tres por ciento menos de votos en 2019, ahora les corresponde a ellos heredar su rol. Más si cabe teniendo en cuenta que al PP no le vale con su abstención si el resto de partidos votan en contra, cosa que no sucedía en la Comunidad de Madrid tras la victoria de Isabel Díaz Ayuso.

Vox parte de una posición de fuerza y lo sabe. De ahí el claro aviso que se ha lanzado hoy a Génova, circunscribiendo toda negociación a un asunto exclusivo de Castilla y León. Vox, partido profundamente centralizado, no quiere paradójicamente que la dirección nacional del PP se entrometa en sus negociaciones con el presidente autonómico en funciones, Alfonso Fernández Mañueco.

Vox remarca su perfil ideológico y pone sobre la mesa la derogación de leyes de violencia de género y de memoria histórica

«Al señor García Egea no lo he visto en ninguna lista, creo que no se ha presentado a estas elecciones, y yo con quien quiero hablar es con el señor Mañueco. Con el señor García Egea no tengo nada que hablar», ha dicho este mediodía, mordaz, García-Gallardo. En Vox quieren así deshacerse de las «injerencias» de Madrid, pero también de Bruselas.

Ya antes de conocerse el resultado electoral, había voces autorizadas en el partido que pregonaban una supuesta influencia del Partido Popular Europeo para que los populares mirasen en dirección al PSOE. Un temor que ha explicitado García-Gallardo, pero que la Ejecutiva Federal del PSOE ha parecido disipar después al decidir que no se abstendrá en ningún escenario ante una investidura de Fernández Mañueco. El «no es no» de Pedro Sánchez, de nuevo, ha resonado con fuerza en Ferraz.

Lista de prioridades

Pero al margen de los sillones –García-Gallardo no ha querido detallar qué consejerías reclamarán–, el candidato de Vox ha hecho énfasis en el perfil ideológico que pretende imprimir Vox en Castilla y León en este «cambio de rumbo». Ha abogado por fomentar la natalidad, el campo, la industria y las bajadas de impuestos; pero también por derogar «políticas de la izquierda» como las leyes autonómicas contra la violencia de género o por la memoria histórica.

Como hizo Abascal la noche de este domingo, además, García-Gallardo ha vuelto a enarbolar la bandera de las plataformas de la España vaciada y se ha comprometido con ellas, tanto con las que han obtenido representación como con las que no, a llevar sus reivindicaciones ante la mesa de Fernández Mañueco. El joven candidato de Vox, posible vicepresidente autonómico, aguarda la llamada del presidente.’

 

 

 

 

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