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Renzi, historia de una ambición sin límites

renzi-ambicion-kiwe-620x349abcLa trayectoria política del mandatario italiano ha sido imparable. El más joven en ocupar este puesto, llegó a la cima eliminando a la vieja clase dirigente.

Matteo Renzi (Florencia, 1975), licenciado en Derecho, ha sido el primer ministro más joven en la historia de la República italiana, un país caracterizado por la gerontocracia. Su ambición no conoce límites. Católico practicante, él mismo ha reconocido su «ambición desmedida» con esta anécdota: «Mi confesor espiritual me decía frecuentemente cuando era joven: Dios existe y no eres tú, así que relájate Matteo». Esa ambición le ha llevado a menudo a adoptar una actitud de desafío y a apostar por arriesgarse: «Si no me hubiera arriesgado, ahora estaría en mi segundo mandato de presidente de la provincia». Así se expresaba Renzi ante la dirección del Partido Democrático que sirvió para echar a su antecesor, al primer ministro Enrico Letta, para ocupar él su sillón, cosa que hizo el 22 de febrero del 2014.

Tras la victoria del «No» en el referéndum celebrado este domingo en Italia, Matteo Renzi ha anunciado su dimisión, que presentará de forma oficial este lunes.

Renzi ocupó la jefatura de Gobierno con una «maniobra de palacio», sin pasar por las urnas. Era el tercer ministro que tenía Italia sin elecciones en poco más de tres años, después de Mario Monti y Enrico Letta. Su conquista del poder fue muy rápida, pero nada improvisada. Su asalto al Palacio Chigi, residencia del primer ministro, llegó tras quemar etapas con gran velocidad: a los 19 años se convierte en secretario provincial del Partido Popular Italiano (democristiano), a los 29 es elegido presidente de la provincia de Florencia, a los 34 años es alcalde de la capital toscana y el 8 de diciembre del 2013 es elegido secretario general del Partido Democrático (centro izquierda), tras haber ganado las primarias desafiando al excomunista de tendencia liberal Pier Luigi Bersani (65 años). Renzi llegaba a la cima del partido eliminando a la vieja clase dirigente, como Massimo D’ Alema, Bersani o el propio Letta.

Saltarse las reglas

En todos los medios era conocido ya como el «rottamatore», porque inició su campaña con el lema de «hay que eliminar (“rottamare”) a la vieja clase dirigente» de un partido que era un gigante enfermo de burocracia y opacidad, con una base electoral anciana. Lo había expresado muy claramente: «Nosotros tenemos la ambición de gobernar Italia en los próximos veinticinco años. Me han dicho que solo tengo 37 años y que debo esperar mi turno. Pero ahora nos toca a nosotros». Para cumplir su ambición no se impuso límites y se saltó todas las reglas y costumbres, como él mismo explicaba: «Una vez un pez gordo de mi partido me dijo: “joven, a mí me enseñaron que a los 34 años se respeta la fila”. Pero yo decidí que no quería que otros me impusieran los tiempos. No quería someterme a sus reglas, las reglas de una generación que ha dado ya todo lo que tenia que dar».

Los modelos políticos de Renzi fueron Blair, Clinton y Obama. A menudo se le ha acusado de parecerse demasiado a Silvio Berlusconi. Ambos son dos grandes comunicadores y tienen el mismo gusto por los eslóganes y frases de impacto. Berlusconi le ha dedicado a veces elogios, como en esta campaña electoral: «Yo no tengo heredero, ahora el único líder es Renzi». Los dos tienen un ego disparatado, aunque hoy en cuestión de autoestima nadie supera al primer ministro:«Matteo Renzi tiene un ego exuberante. Lo tienen todos los protagonistas de la política: es un hecho natural tener un ego marcado. Desde hace tres años hasta hoy, colocaría a Renzi a la cabeza de todos», afirmaba ayer el escritor y periodista, Eugenio Scalfari, fundador de «La Repubblica».

Cuarto mandato más longevo

El primer ministro cumplió el 18 de noviembre sus primeros 1.000 días de gobierno. Es el cuarto más longevo de la historia de la República, después de dos de Berlusconi (el segundo y el cuarto) y el primer de Craxi. Aprovechó esa fecha para reivindicar muchas leyes aprobadas, en particular la reforma laboral, que «ha puesto en marcha el trabajo, aunque desgraciadamente solamente en el Norte».

El exalcalde de Florencia tuvo un notable éxito electoral en las elecciones europeas del 25 de mayo 2014. Su Partido Democrático alcanzó el 40,8% de los votos. Tal resultado, histórico para el PD, elevó el orgullo de Renzi a las estrellas y se consideró legitimado por las urnas. Estaba recién llegado al Palacio Chigi y en él los italianos veían coraje, novedad, cambio, juventud y esperanza. Paulatinamente ha ido perdido consenso y el PD está hoy en el 30,8%, según los últimos sondeos, con el populista Movimiento 5 Estrellas (M5E) pisándole los talones.

Su último grave error, que él mismo ha reconocido, ha sido personalizar el referéndum sobre la reforma constitucional, convirtiéndolo prácticamente en un plebiscito. La consecuencia ha sido una pésima campaña, con el país dividido completamente y la oposición pidiendo el «No» para eliminarlo políticamente.

La dureza de la batalla política llevó a los asesores del primer ministro, con el consejo también de Barack Obama, a plantear un cambio de estrategia en la imagen: en los últimos tiempos, Renzi ha aparecido a menudo con su mujer, Agnese Landini (39 años), una profesora de Letras en un Instituto, elegante y discreta. Se casaron en 1999 y tienen tres hijos: Francesco (15 años), Emanuele (13) y Ester (10).

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