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Macron encara un año electoral clave en Europa hundido en las encuestas de popularidad

El presidente francés, aislado políticamente, prepara cambios en el Gobierno para paliar la crisis de credibilidad

El presidente francés, Emmanuel Macron, durante el homenaje a Delors EP

 

Emmanuel Macron ha estrenado 2024 con unas pésimas encuestas de popularidad que le sitúan al borde del hundimiento y que avanzan, además, el triunfo de la extrema derecha en las elecciones europeas del próximo mes de junio.

El 67-68 % de los franceses tienen mala o muy mala opinión de su presidente, lo que le aleja de todos los grandes sectores sociales –mujeres, obreros, agricultores o clases medias– y le resta apoyos entre las profesiones liberales, los pequeños y medianos empresarios y los jubilados.

Ante semejante derrumbamiento de credibilidad, Macron tiene la intención de precipitar una inminente crisis de Gobierno, dieciocho meses después de su reelección frente a Marine Le Pen, quien hoy por hoy es la figura ascendente de la política francesa.

En mayo de 2022, tras su segunda victoria en las urnas, Emmanuel Macron anunció que las mujeres y la condición femenina estarían en el «corazón» de su nuevo mandato presidencial. Sin embargo, una gran mayoría de francesas, y las jóvenes en particular, se consideran «decepcionadas» y «traicionadas» por las recientes declaraciones del mandatario con las que realizó una defensa cerrada del gran actor Gérard Depardieu frente a su procesamiento por presuntos delitos de agresión sexual. Precisamente cuando Depardieu caía de su pedestal de ‘monstruo sagrado’ de la Cultura nacional para convertirse en ‘monstruo de obscenidad’, Macron proclamaba su apoyo al intérprete, alejándole del electorado femenino y de su propio Gobierno. Rima Abdul-Malak, ministra de Cultura, había iniciado un procedimiento administrativo para retirar a Depardieu la Legión de Honor, la máxima condecoración nacional, que Macron desautorizó al elogiar públicamente al actor.

Semanas antes, el presidente también había chocado con otros ministros de su Gobierno tras la aprobación parlamentaria del proyecto de Ley destinado a controlar la inmigración, y que fue aprobado con los votos de la derecha tradicional y la extrema derecha. Marine Le Pen fue la primera en felicitarse, de manera irónica, del giro conservador del presidente de la República, pese a que varios de sus ministros se negaron a aprobar y votar un proyecto de Ley que consideran «retrógrado». Ante las críticas de su relativa mayoría parlamentaria, Macron se dirigió al Tribunal Constitucional, que amenaza con rechazar un proyecto que ilumina su fragilidad política: no tiene mayoría parlamentaria para imponer reformas importantes y sus aliados políticos están divididos. Y esa fragilidad confirma la soledad absoluta del jefe del Estado.

Macron comenzó su primer mandato en 2017, anunciando la «gran reforma» del sistema nacional de pensiones. Entre finales de aquel año y principios de 2020, Francia vivió una impresionante ola de manifestaciones de protesta, que obligó al presidente a dar un paso atrás. Reelegido en 2022, el pasado año retomó el mismo proyecto, aunque desguazado. De nuevo fue recibido con protestas, para, tras pasar por el Constitucional, terminar decretando que la jubilación oscilará en Francia entre los 62 y 64 años, cuando en el resto de la Unión Europea varía entre los 65 y los 67 años. Pero la brecha con las clases medias, los obreros y los agricultores ya está abierta. Esas clases medias, que están girando a la extrema derecha, se consideran víctimas de una reforma siempre favorable a los trabajadores del sector público, que tienen mejores pensiones, con menos años de trabajo y cotización.

Desguazada su «gran reforma», Macron se apresuró a anunciar el «relanzamiento» de Francia en cien días, entre marzo y junio de 2023. Ambición fallida. Entre el 16 de marzo y el 3 de mayo pasados, y tras la muerte a tiros de un adolescente que huía de la Policía, Francia vivió otra ola de disturbios en la ‘banlieue’ –los suburbios de París– y una veintena de grandes ciudades, muy marcados por la aparición de grupúsculos violentos: los legendarios ‘black blocs’, partidarios de la violencia nihilista. El balance fue de 3.600 detenidos, 360 condenas de cárcel y miles de heridos.

 

La cadena de disturbios del 2022 y 2023 han reafirmado la demanda de más «orden y seguridad» de los electorados centristas y moderados, a quienes Macron intenta contentar con su proyecto de Ley para frenar y controlar la inmigración. Ante ese abanico de crisis irresueltas, entre un 70% y un 80 % de los franceses piensan que Francia «va mal» y «puede ir peor». Además, un 68% de los franceses dicen tener mala o muy mala opinión de Élisabeth Borne, primera ministra.

«Respetar el orden»

Comentando como un «triunfo» su proyecto de Ley destinado a intentar controlar y frenar la inmigración, Macron hizo suyo el proyecto de «respetar el orden», intentando escuchar a una Francia profunda donde la inseguridad ha crecido de manera espectacular: Marsella, la segunda ciudad, se ha convertido en la capital del crimen en el Mediterráneo occidental. Y durante los últimos doce meses, los alcaldes de Francia fueron víctimas de una ola sin precedentes de violencias, agresiones físicas, injurias, insultos y amenazas.

Comentando la ola de violencias suburbanas de la primavera pasada, Macron afirmó que, a su modo de ver, Francia está siendo víctima de un proceso de «descivilización» y salvajismo «con muchos flecos criminales y amenazas de fondo para las instituciones». El término ‘descivilización’, utilizado por el jefe del Estado, es el título de un teórico de las extremas derechas francesas, Renaud Camus, que lo utiliza para advertir del riesgo de «descomposición» de las sociedades occidentales.

Ante el hundimiento de su credibilidad y su muy lejano proyecto «liberal reformista», la previsible crisis de Gobierno debería responder al nuevo rumbo de la política francesa, marcado por el ascenso de la Agrupación Nacional: hoy se cotiza como el primer partido de Francia en intención de voto en las elecciones europeas del próximo mes de junio.

 

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