El mundo en 2026: tres escenarios
El trumpismo seguirá siendo una fuerza dominante aunque se verá sometido a varias pruebas internas y externas

La remota isla de Kiritimati en el Pacífico es el primer lugar del mundo en dar la bienvenida al Año Nuevo. A poca distancia, pero con distinto huso horario, está Samoa Americana, que es el último lugar habitado en despedir el año. El Pacífico abre y cierra el año, y es, también, geográficamente el centro de un nuevo orden mundial. Inaugurado este 2026, repasamos tres escenarios clave.
Primero, Estados Unidos. El país seguirá siendo una potencia dominante, aunque el trumpismo se verá sometido a varias pruebas. Donald Trump despidió el año con grandes promesas sobre los conflictos de Ucrania y Gaza, pero ahora, en 2026, debe cumplirlas. La llamada Paz Trumpiana está en juego. En Ucrania, su política de apaciguamiento con el presidente ruso, Vladimir Putin, no parece que vaya a provocar el fin de la invasión. En Gaza, como advierte el think tank británico Chatham House, está por ver si el alto el fuego puede sentar las bases de una diplomacia significativa y un acuerdo de paz sostenible. Los reveses en estas dos zonas del mundo podrían reducir el interés de Trump en las negociaciones y en lograr soluciones perdurables.
Este año, además, Estados Unidos celebra el 250º aniversario de su fundación. El liderazgo del presidente estadounidense debe renovarse en las elecciones legislativas de mitad de mandato. Los republicanos podrían perder el control del Senado o de la Cámara de Representantes en noviembre, lo que limitaría el margen de maniobra del presidente para implementar su agenda MAGA. Antes, en primavera, Trump demostrará su capacidad de encarrilar las relaciones con China en una visita de Estado y, transformar la confrontación con Xi Jinping en una competencia tecnológica y económica en vez de en un conflicto directo. En verano, hará de anfitrión del Mundial de Fútbol con su amigo Gianni Infantino.
Europa es otro escenario determinante. El viejo continente se enfrenta a un momento decisivo donde tendrá que demostrar su voluntad de convertirse en una potencia militar y sostener a Ucrania o resignarse a ser una potencia sin peso específico. Las vacilaciones estadounidenses y el desacople respecto a la seguridad europea obligan a Francia, Alemania y Reino Unido a liderar el aumento del gasto en defensa y mejorar la cooperación para llenar ese vacío. Ucrania necesita 100.000 millones de dólares en ayuda militar y financiera para contener a Rusia. Veremos si la coalición de los voluntarios de Starmer se convierte en la coalición de los capaces. En cuanto a la situación doméstica, los países europeos se enfrentan a un aumento de los populismos que crecen por el hartazgo de la guerra y la carestía. El primer test son las elecciones en Bulgaria.
El tercer escenario es América Latina. La estrategia de máxima presión de Trump en Venezuela podría suponer la caída del régimen de Maduro. El intervencionismo estadounidense plantea dudas sobre el derecho internacional, pero eso no es un freno para la Casa Blanca. De los ataques por mar, Trump pasó a los ataques por tierra y la escalada podría acelerarse. Colombia, además, celebra elecciones presidenciales aunque el fallido Gustavo Petro no podrá presentarse. Lula, sin embargo, sí será candidato en las elecciones de Brasil a pesar de ser un octogenario. El mundo se acelera con la IA, pero también los países han aprendido a adaptarse a las turbulencias.
