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Jorge Castañeda: “Las intervenciones militares de EE. UU. a control remoto no suelen funcionar”

Pasos para Venezuela: liberación de presos políticos, salida de asesores cubanos, retorno de líderes en el exilio, libertad de movilización, elecciones

Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con ejecutivos del sector petrolero y gasífero en la Sala Este de la Casa Blanca, Washington D. C., EE. UU., el 9 de enero de 2026. //Foto: Efe

 

“La responsabilidad última de esta intervención de Estados Unidos en Venezuela debe recaer en Biden, Lula, López Obrador y en Petro. Ellos fueron incapaces de convencer, obligar, imponerle a Maduro el respeto a los resultados electorales de 2024, y en ese vacío entra Donald Trump”, afirma el politólogo Jorge Castañedaexministro de Relaciones Exteriores de México y profesor de la Universidad de Nueva York.

En una entrevista en el programa Esta Semana que se transmite en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva en Nicaragua, Castañeda analizó las consecuencias para América Latina de la intervención militar de Trump y la llamada doctrina Donroe, y el cronograma “abstracto e indefinido” de tres fases esbozado por el secretario de Estado Marco Rubio para Venezuela.

Castañeda considera “ilusorio” que Estados Unidos pueda excluir a China de los países de América del Sur (Brasil, Perú, Argentina, Chile, Uruguay) donde ya tiene una presencia hegemónica en comercio e inversión, y duda que se pueda desmontar la dictadura chavista en Venezuela. “Me parece difícil, no imposible, pero difícil que esto se logre. Estas intervenciones norteamericanas, insisto, a control remoto no suelen funcionar. No es que quiera decir que ocupaciones como Irak y Afganistán hayan funcionado mucho mejor. Este es un experimento, hasta cierto punto nunca visto, y no se entiende cómo van a sobrevivir (Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino, y otros) y coexistir con la oposición que los derrotó en las elecciones en 2024”.

El excanciller de México señala cinco pasos mínimos para impulsar la transición democrática en Venezuela: la liberación, esta semana, de todos los presos políticos; la salida de Venezuela de los asesores cubanos; el retorno de María Corina Machado, Edmundo González y todos los líderes políticos exiliados; que se permitan manifestaciones contra el Gobierno y se abran los medios de comunicación a la oposición; y programar elecciones presidenciales en el segundo aniversario del 28 de julio, dentro de siete meses.

“La oposición, y sobre todo María Corina Machado, va a tener que entender que tendrán que volver a competir, pero creo que lo deben ver con agrado, porque arrasaría ella como candidata si hubiera unas elecciones libres en Venezuela a mediados de año”, afirma el politólogo mexicano.

El excanciller de México, Jorge Castañeda. // Foto: Archivo | EFE

Hay muchas preguntas abiertas sobre qué viene en Venezuela, después de la intervención militar de Estados Unidos, la captura de Nicolás Maduro y la continuación de la dictadura chavista a través de la presidenta interina Delcy Rodríguez, tutelada por Donald Trump y Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció una especie de plan en tres fases que empieza con la recuperación económica, seguida por la estabilización, para concluir en una transición. ¿Representa esto una hoja de ruta para la transición democrática? ¿A qué plazo?

Jorge Castañeda, excanciller de México. Es mejor que Rubio haya anunciado este cronograma bastante abstracto e indefinido, a que no lo haya hecho. Por lo menos da la impresión él de que hay una idea de hacia dónde quieren ir, sin embargo, hay muchas dudas al respecto.

En primer lugar, porque ayer mismo el presidente Trump, en una entrevista con el New York Times, más bien se refirió a todo esto en términos de años y eso ya es otra cosa. Es decir, las tres etapas de Rubio pueden transcurrir en seis meses, un año o en diez, y hay antecedentes en Nicaragua, por cierto, entre otros países, en los años 20, de que una primera ocupación o injerencia norteamericana, pues dura una eternidad. Entonces esto no garantiza gran cosa, además, uno puede dudar de la viabilidad de este esquema de Rubio, si todo esto se puede hacer a control remoto desde Washington, casi por WhatsApp.

Normalmente, es la historia de América Latina, cuando los norteamericanos quieren lograr algo en algún país sí lo pueden ocupar, o si no lo ocupan pues no logran su cometido. Y esto es cierto en Centroamérica y el Caribe, pero incluso en México, con la famosa expedición de (el general John) Pershing persiguiendo a Pancho Villa (en 1917), pues sí se tuvieron que salir rápidamente, pues no les alcanzó el tiempo para encontrarlo.

Hasta hoy Estados Unidos ha descartado el papel del presidente electo Edmundo González y del liderazgo opositor de María Corina Machado en este plan. ¿Cómo encaja la oposición democrática venezolana? ¿Puede jugar un rol político autónomo, o está alineada y dependiente a lo que decida hacer Estados Unidos?

En los hechos probablemente esté alineada, pero eso también queda un poco en el aire, porque si ella decide volver a Venezuela, no veo fácil que ni Estados Unidos ni Delcy Rodríguez se lo puedan prohibir y menos aún detenerla ahora, lo mismo con Edmundo González. Ellos quizás también quieran ser prudentes y no caer en una provocación inmediata, pero de todas maneras, una de las decisiones que cualquier nuevo gobierno en Venezuela y que Estados Unidos deberá tratar de imponer también a ese Gobierno es el regreso de todos los líderes opositores en el exilio. Ellos dos, pero también Leopoldo López y muchos más que están en Madrid, en Estados Unidos, en México, en Colombia. Es una diáspora grande, no los 8 millones que se han ido, estoy hablando por ahora solo de los opositores en el exilio, que en algún momento van a tener que permitir su retorno y cuando lleguen a suelo venezolano, no va a ser fácil controlarlos.

En este momento la dictadura chavista se mantiene intacta. Se extrajo a Nicolás Maduro y a su esposa, pero ahí está al frente del Ejército el general Padrino, Diosdado Cabello, en el Ministerio del Interior, y todas las estructuras políticas. ¿Cómo se desmonta esa dictadura bajo las premisas de esta intervención de Trump que pone como primer plano el control del petróleo?

Me parece difícil, no imposible, pero difícil que esto se logre. Estas intervenciones norteamericanas, insisto, a control remoto no suelen funcionar. No es que quiera decir que ocupaciones como Irak y Afganistán hayan funcionado mucho mejor. Este es un experimento, hasta cierto punto nunca visto y no se entiende cómo van a sobrevivir los que mencionaste y bastantes más, y coexistir con la oposición que los derrotó en las elecciones en 2024. Y además, hay un problema de presos políticos, de represión, de Estado de sitio y leyes de excepción. Todo ello dificulta estas tres etapas delineadas por Marco Rubio, que en abstracto suenan bien, pero en el corto plazo no sé qué quieren decir.

Por cierto, la parte de recuperar la producción de petróleo, los expertos están diciendo que más allá de un incremento marginal de 100 o 200 000 barriles diarios, recuperar una producción mucho más elevada, va a tomar mucho tiempo y mucho dinero.

Bajo las premisas que ha anunciado Trump en su estrategia de seguridad, que ahora la cita con más frecuencia dice —estamos tomando control del hemisferio, estamos ejerciendo el poder y lo vamos a seguir haciendo. ¿Qué implicaciones tiene esto en las relaciones con América Latina, esta doctrina Monroe actualizada con el corolario Trump?

Este es uno de los aspectos más interesantes, porque, en efecto, por un lado hay una idea, un concepto, pero por el otro, parece bastante iluso o incluso fantasioso. La doctrina Monroe, su lógica siempre fue excluir a las potencias europeas de los nuevos países independientes de América y en particular Inglaterra. Actualizarla hoy quiere decir: China no. Rusia no es un actor importante en América Latina.

En lo que se sigue llamando la cuenca del Caribe China no está presente, el famoso canal chino en Nicaragua, pues nunca existió, y me acuerdo que lo platicamos tú y yo en Managua hace unos años, nunca existió. No hay presencia china importante en México, salvo a través de importaciones mexicanas que ya se están impidiendo a través de los aranceles. En el resto de la cuenca del Caribe, China no tiene mayor presencia. La potencia hegemónica, con quien se comercia, se invierte turismo, migración, hasta crimen organizado, es Estados Unidos. Entonces, no tiene mucho sentido tratar de excluir a China de una región donde China no está.

En cambio, América del Sur sí tiene una conexión con China mucho más estrecha. China es el principal socio comercial de Brasil, Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, y es el principal inversionista en Brasil, en Argentina, Chile y Perú también. Y ya hay una posible presencia militar china en la Argentina y en Perú con el puerto Chancay. Entonces, ¿cómo le va a hacer Trump para redirigir las exportaciones de soya de Brasil a China, o a otro destino? ¿Cómo le va a hacer con el cobre chileno y el cobre peruano, en su caso, algún día con el litio boliviano? Todo esto parece poco realista. Es decir, imponer una doctrina Monroe en países donde ya está la potencia extranjera.

En el caso específico de Cuba, que tiene todavía una presencia militar en Venezuela y una relación económica y una alianza política con la dictadura chavista, es el único país que ha sido mencionado directamente por el secretario de Estado, Marco Rubio. ¿Está la dictadura cubana en la mira de esta política de Donald Trump, después de Venezuela?

Creo que está en la mira de Marco Rubio, no sé si esté en la mira de Donald Trump. Siempre he tenido la impresión que Cuba a Trump no le interesa mayormente. No es algo que le apasione, sobre lo cual tenga sentimientos muy intensos. Quizás le gustaría abrir un hotel ahí o algo así, pero no da la impresión que a él le importe mucho y por tanto no estoy seguro que vayan a hacer algo como lo que hicieron en Venezuela. Dicho eso, tienen muchos instrumentos para apretar el cerco a Cuba, más allá de lo que ya lo han apretado en este año, en términos de viajes, de remesas y de envíos de petróleo de otros países, desde luego de Venezuela, pero también de Rusia y de México.

En Nicaragua la dictadura Ortega Murillo, que es aliada también del chavismo, ha reaccionado a esta intervención militar con una retórica muy cautelosa, pero al mismo tiempo decretando una especie de “estado de alerta” y de vigilancia interna. ¿Tiene motivos la dictadura nicaragüense para estar preocupados o seguirán siendo ignorados por Donald Trump?

Me da la impresión, no sé si para bien o para mal, que van a seguir siendo más bien ignorados. Si Trump no se ha emocionado nunca demasiado con Cuba, creo que menos aún con Nicaragua, y Marco Rubio tampoco ha dado muestras a lo largo de su carrera de ser alguien que se involucre demasiado en el caso nicaragüense, a diferencia de Cuba, desde luego, pero también de Venezuela. Me da la impresión que la dictadura de los Ortega puede perdurar, por lo menos en esta coyuntura, porque no da la impresión que quieran hacer algo, podrían sí, por decreto, prácticamente expulsar a Nicaragua del DR CAFTA, y llevan un año y ni siquiera lo han mencionado.

Esta intervención militar de Estados Unidos en Venezuela se produce en un gran vacío que produjo el fracaso de la administración Biden, de la OEA y de los gobiernos progresistas de América Latina, Brasil, Colombia, México, que fueron testigos del fraude monumental que impuso Nicolás Maduro en las elecciones de 2024 y no pudieron hacer nada para revertirlo y para que se respetara la voluntad popular. ¿Llegó Trump para quedarse en América Latina, o hay alguna capacidad de política latinoamericana autónoma frente a esta nueva situación?

Lo que dices es muy importante, hay que subrayarlo constantemente, la responsabilidad última de esta intervención de Estados Unidos en Venezuela debe recaer en Biden, en Lula, en López Obrador y en Petro. Ellos fueron incapaces de convencer, obligar, imponerle a Maduro el respeto a los resultados electorales de 2024. No pudieron, no supieron, no quisieron, no sé, el hecho es que no se pudo. Ahora dicen algunos que Maduro engañó a Lula y a Celso Amorim, que se fue casi a vivir a Caracas. Pues mira, si un chofer de camiones puede engañar a uno de los políticos más exitosos, más longevos y más colmilludos, como decimos en México, de toda América Latina, pues entonces ya mejor que Lula se dedique a otra cosa. Yo no creo en esa teoría para nada, creo que no tuvieron la voluntad de hacerlo. Entonces en ese vacío entra Trump. Si se crean otros vacíos por el estilo, también va a entrar ahora, no va a entrar si no hay necesidad de hacerlo.

El problema para que América Latina hable con una voz que pese, es algo que comentamos, Héctor Aguilar Camín, Ricardo Lagos y yo en un librito que sacamos hace tres años La nueva soledad de América Latina es que la división ideológica de América Latina le ha impedido desde hace 20 años hablar con una sola voz, y ningún país, ni siquiera Brasil, tiene la fuerza para actuar solo. Mientras no haya una coincidencia entre los países de América Latina, tengan gobiernos de izquierda o de derecha sobre ciertos principios básicos, no va a ser posible que la región tenga una voz destacada en el concierto internacional.

¿Y quién tiene hoy una voz destacada en el concierto internacional? Más allá de América Latina, esta intervención también tiene una resonancia al evidenciar la debilidad y el fracaso del multilateralismo. Tiene un impacto en Europa, y  supongo que tendrá un impacto en la intervención de Rusia en Ucrania y en las amenazas de China sobre Taiwán.

Sí, en efecto, es difícil saber qué impacto tendrá. En Beijing, por ejemplo, pueden sacar dos conclusiones distintas de esto, uno que a ellos ya se les permitiría sin problemas invadir Taiwán, o dos que Trump es alguien con quien sí hay que tener cuidado porque resulta que sí hace lo que dice y dice lo que hace.

Yo no sé qué cálculo estén haciendo en Beijing y no sabría qué concluir de esto en el caso específico de China. Ahora, dicho eso, lo planteas tú con toda razón, hay que ver esta intervención norteamericana en Venezuela como parte de la rivalidad o del conflicto o de la nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y China, eso es lo que realmente está en juego aquí, porque Estados Unidos ya tiene una parte de América Latina bajo su hegemonía, otra parte, probablemente sea imposible lograr, pero hay dos países que son los únicos que están a la vez en América del Sur y en la cuenca del Caribe, Colombia y Venezuela, que son de alguna manera países bisagra. No es imposible devolver a Venezuela al ámbito norteamericano y Colombia no se ha integrado tanto a China, como los demás países que mencionaba.

Volviendo a Venezuela, ¿cómo ves el futuro de los próximos meses en esa transición difusa que ha anunciado Marco Rubio?

Va a depender de una serie de acontecimientos muy concretos que no se pueden posponer indefinidamente, el más importante es la liberación de todos los presos políticos que hay en Venezuela y eso no tiene por qué posponerse más allá de esta semana. No hay ninguna razón para que permanezcan en la cárcel gente que no cometió ningún delito y que ha estado en muchos casos bajo tortura.

Segundo, o se quedan o se van los asesores cubanos, es binario. No es un asunto de que tenga que romper Caracas relaciones diplomáticas con La Habana, pero sí que se vayan los cubanos que están ahí. ¿Cuántos son? Nadie sabe.

Tercero, que puedan volver los líderes opositores del exilio también va a ser un tema importantísimo.

Cuarto, que se permitan las manifestaciones contra el Gobierno. Si son contra el Gobierno, pues ni modo, así es. Y que se abran los medios a los sectores opositores. Y por último, que se programen las elecciones. Si no se quiere celebrarlas mañana, pues decir va a haber elecciones presidenciales en lo que sería el segundo aniversario de (las elecciones de) 2024, que sería el 28 de julio, dentro de siete meses es un plazo razonable.

La oposición, y sobre todo María Corina Machado, va a tener que entender que tendrán que volver a competir, pero creo que lo deben ver con agrado, porque arrasaría ella como candidata si hubiera unas elecciones libres en Venezuela a mediados de año.

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