Democracia y Política

Mette Frederiksen, la socialista europea que planta cara a Pedro Sánchez

La primera ministra danesa no pierde oportunidad de mostrar su disconformidad con su homólogo español

Macron, Frederiksen y Sánchez, en una imagen del año pasado.

                 Macron, Frederiksen y Sánchez, en una imagen del año pasado. (EFE)

 

Desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en estrecha cooperación con el resto de socios nórdicos y la OTAN, ha emprendido un intenso programa de rearme y ha construido una identidad política que combina la socialdemocracia clásica en lo económico con una gran firmeza en defensa y control de la inmigración. Esa mezcla, a la que los analistas denominan «el modelo danés», la ha convertido en una figura de referencia para partidos de centro-izquierda en Europa y en candidata para puestos internacionales de máxima relevancia. No en vano, se ha barajado su nombre para la Secretaría General de la OTAN. Desde esta posición, Frederiksen se ha dirigido en varias ocasiones en términos abiertamente críticos hacia las políticas de Pedro Sánchez, ignorando la regla europea no escrita según la cual los jefes de gobierno, sobre todo si pertenecen al mismo partido europeo, no se critican en voz alta.

La más sonada tuvo lugar en septiembre del año pasado, cuando afeó a Sánchez que se pusiera del lado de «los gamberros». En medio de la polémica por las protestas pro-Palestina que marcaban el desarrollo de la Vuelta, la primera ministra danesa publicó un mensaje en su cuenta de Instagram, en el que lamentaba que «una carrera ciclista ha sido arruinada las últimas semanas por manifestantes y el deporte ha sido hecho prisionero». Tras esta toma de posición, añadió: «Es un error. La democracia nos da a todos derecho a expresar nuestras opiniones. Pero el parlamento de la calle no tiene nada que ver con la democracia, destruyen el deporte y, a la larga, la democracia».

Ese mismo día, Sánchez había defendido el papel de España como «ejemplo y orgullo ante una comunidad internacional» que observa cómo el país «da un paso al frente en la defensa de los derechos humanos» y en la condena de la «barbarie» en Gaza. Frederiksen no pudo responder con mayor claridad: «Aunque normalmente no mezclo deporte y política, hoy voy a hacer una excepción. Mi colega español aplaudió ayer a los gamberros. No estoy para nada de acuerdo. En su lugar quiero aplaudir a los atletas y a todos los que no estropean nada para el resto». La jefa del Ejecutivo danés aprovechó además para elogiar la victoria en la clasificación general del ciclista Jonas Vingegaard, uno de los grandes ídolos deportivos del país.

Anteriormente, en marzo del año pasado, Frederiksen había mostrado explícitamente su malestar por las declaraciones de Sánchez en las que se había distanciado de la necesidad europea de defensa de la amenaza rusa. Concretamente, el presidente español había afirmado, sumándose a un discurso que en Europa mantienen solamente el húngaro Viktor Orbán y el eslovaco Robert Fico, lo siguiente: «Nuestra amenaza no es una Rusia que lleve sus tropas por los Pirineos a la península, es una amenaza más híbrida, una en la que haya ciberataques. Por tanto, lo que tenemos que hacer es no hablar solo de gasto en defensa, sino en seguridad».

Así justificaba Sánchez su negativa a cumplir con el requisito de gasto en defensa exigido en el seno de la OTAN. «Países como España e Italia no ven la misma urgencia en reforzar la defensa», aludió a los países reticentes, y respondió que «no se trata solo de defender a los países que limitan directamente con Rusia y que ahora mismo temen que pueda ser en los próximos cuando el presidente Vladímir Putin pueda atacar». «Al contrario», aclaró, «se trata de la seguridad de toda Europa en su conjunto y por tanto se trata de extender la solidaridad entre los socios europeos».

«Liderazgo político»

Frederiksen hacía esas declaraciones a su llegada a la cumbre europea e insistió en que se trataba de «una necesidad» y en que, «cuando es necesario, se puede hacer si se quiere». «Pero está claro que se requieren muchas decisiones y algo de liderazgo político», añadió, en velada referencia a la falta de dirección en el Gobierno. «En Europa hacemos lo mismo que estamos haciendo en Dinamarca en este momento, es decir, llevar a cabo un rearme masivo para evitar la guerra», sugirió el aislamiento de las reticencias, y zanjó que ha llegado el momento de que todos decidan «si tienen intención» de defender el continente o no. «De este modo, cada crisis y cada situación difícil también se convierte en una lupa para decidir si quieres tomar las decisiones necesarias», dejó a cada Gobierno frente a su propio espejo.

 

«En Europa hacemos lo mismo que estamos haciendo en Dinamarca en este momento, es decir, llevar a cabo un rearme masivo para evitar la guerra»

Mette Frederiksen

Primera ministra de Dinamarca

 

Estas discrepancias sobre política internacional y sobre defensa volvieron a aparecer en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, en Alemania, cuando Frederiksen tuvo en frente a Sánchez y le recordó a la cara: «Solo el artículo 5 de la OTAN nos preserva de nuestros enemigos… Putin seguirá atacando. Si no en Ucrania, será en otra parte. Y tenemos que pararlo». «Y lo siento, Pedro, pero eso costará mucho dinero», reprochó al presidente español por su falta de compromiso.

«Necesitamos mucho más gasto, mucho más rápido y mucha más unidad… cuestionar ahora la relación trasatlántica daña la credibilidad del artículo 5», recalcó la primera ministra danesa. Frederiksen aclaró a Sánchez que la responsabilidad de cada Gobierno de la Alianza «no es proteger» a su país, ni siquiera a su región, sino «estar capacitado para proteger a toda la OTAN».

En Múnich surgió, además, la crítica a una decisión de Sánchez que hasta el momento solo había recibido en Dinamarca las críticas del Partido Popular danés. Frederiksen y su Partido Socialdemócrata danés habían guardado silencio al respecto hasta que la primera ministra advirtió veladamente frente a Sánchez que Putin se servirá de cualquier forma posible de ataque. «Veremos que la inmigración será también utilizada por Putin, al igual que utilizará las nuevas tecnologías, la IA, el espacio y el nuevo flanco en el extremo norte —dijo—. Por eso, los actuales objetivos de gasto no serán suficientes».

Tres diferencias entre dos socialistas

Inmigración

Aunque no ha habido declaración explícita sobre las políticas de Sánchez, las políticas de gran firmeza en el control de las fronteras y la inmigración alejan considerablemente a Sánchez y Frederiksen. En Múnich, la danesa ya advirtió ante el español que verían que «la inmigración será también utilizada por Putin».

Los «gamberros» y Gaza

Tras los incidentes contra Israel en la última jornada de la Vuelta en Madrid, el año pasado, Frederiksen no titubeó y calificó de «error» la postura de Sánchez de situarse al lado de los manifestantes, a los que calificó de «gamberros».

Gasto en defensa

Aquí está la diferencia mollar que la danesa ha reiterado con Sánchez: el gasto en defensa. Desde que el español se negó a apoyar y subir las partidas hasta el cinco por ciento, ella ha repetido sus críticas varias veces, la última vez hace días en Múnich.

 

 

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