Ramón Peña / En pocas palabras: Energía para los algoritmos
En momentos en que una merma del suministro de petróleo y gas natural sacude a la economía mundial, nos viene a la mente un factor que va a exigir de manera creciente disponibilidad segura de energía. Nos referimos a la Inteligencia Artificial (IA).
La relación entre el suministro de energía y el desarrollo de la IA es de dependencia crítica. La energía es, junto con los microprocesadores, el factor que determina el límite de crecimiento de esta nueva tecnología. Contrario a la expectativa de que el progreso científico-tecnológico reduciría la necesidad de combustibles energéticos, con la IA no es así.
Los grandes modelos de lenguaje exigen una capacidad de cómputo masiva. Entrenar un modelo de vanguardia implica mantener miles de unidades de procesamiento gráfico (GPU) funcionando a máxima potencia durante meses. Modelos como el GPT-4 consumen megavatios de electricidad equivalentes al consumo anual de cientos de hogares.
A largo plazo, los millones de usuarios haciendo consultas a la IA representarán la mayor parte del consumo energético. Una búsqueda asistida por IA consume entre 5 y 10 veces más electricidad que hacerla por internet debido al procesamiento neuronal.
La demanda energética para la IA crecerá exponencialmente en los próximos años. El asunto, en consecuencia, obliga a los países líderes de la IA a asegurar energía barata a salvo de alteraciones en el suministro.
En esta materia, como lo admiten sus competidores estadounidenses, China está actualmente a la cabeza con su diversificación de fuentes de energía y, aun más importante, por avanzar a paso firme en el desarrollo de generadores de fusión nuclear, con una unidad experimental prevista para 2027.
La fusión nuclear puede extraer cuatro millones de veces más energía por kilogramo de combustible, comparada con petróleo o carbón, haciendo realidad el sueño de una energía ilimitada. La competencia entre las dos grandes potencias por su desarrollo y puesta a punto será el Clásico Mundial del SXXI…