CulturaGente y SociedadHistoria

Beatriz Pineda Sansone: ¡Acqua alle funni! ¡Agua a las cuerdas!

Me encontraba entre novecientos hombres con ciento cincuenta caballos, innumerables poleas y cientos de metros de cuerda, intentando poner en pie en el centro de la Plaza de San Pedro en Roma, un enorme obelisco egipcio de trescientas cincuenta toneladas, más de veinticinco metros de altura y cuatro mil años de antigüedad.

Allí estábamos los obreros trabajando unidos, obligados a permanecer en silencio, bajo pena de muerte, para izar tan descomunal piedra de granito rosa. Aquella era una mole traída en barco el año 37 d.C. desde la ciudad egipcia de Heliópolis por encargo del emperador Calígula –Cayo César Augusto Germánico. Tercer emperador romano que gobernó desde el año 37 d.C., hasta el año 41 d. C.- como trofeo de guerra para ser situado en su circo.

Luego el Papa Sixto V –Grottammare, 13 de diciembre, 1521- como parte de su plan para embellecer Roma ordenó su traslado frente a la Basílica Vaticana. Conocido como el testigo mudo junto a este obelisco fue crucificado Pedro en el Circo de Nerón. Fue el primer obelisco levantado en el período moderno y es el único de Roma que no ha caído desde entonces. La esfera de bronce situada en la cúspide albergó, según una leyenda medieval, los restos de Julio Cesar, que fueron reemplazados por un trozo del Lignum Crucis.

Nos encontrábamos en medio de tan arduas maniobras, cuando, repentinamente, alcé un grito desesperado que recorrió toda la Piazza San Pietro:

                      ¡Acqua alle funni!

Como marinero de Liguria, sabía que las sogas de cáñamo expuestas a la fricción, echaban humo, y se rompían si no se las enfriaba. Esta posibilidad zarandeó los resortes guardados de mi sensibilidad y  me arriesgué, sin temor a ser ahorcado; levanté mi voz para salvar este bloque rocoso labrado en Asuán.

Fui detenido, inmediatamente, y llevado ante el Papa. Pero frente a la exposición demoledora de mi argumento, Sixto V no me castigó, antes, me recompensó concediéndome el privilegio de poder izar la bandera vaticana en mi barco. Además, se me otorgó a mí y a mis herederos el derecho de poder vender en exclusiva las palmas del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro.

El grito realizado, a todo pulmón en dialecto genovés, por el marinero Bresca, se ha convertido en emblema  de sensibilidad bondadosa, fuente del comportamiento y la herramienta para conducir el buen vivir en la comunidad, así como el respeto al otro.

Otros lo ven como un ejemplo en contra del poder establecido. Resalta el coraje y la valentía de alguien que se enfrenta a los dictámenes, anteponiendo el bien común al propio riesgo, sin pensar que ese acto puede desencadenar graves consecuencias personales.

El ejemplo del marinero pone en evidencia sus- valores culturales: la percepción que tiene del mundo, la forma en la que accedemos al otro, el conocimiento  sobre cómo vivir con la naturaleza, cómo compartir y cómo cuidar. Este último conocido hoy como inteligencia emocional.

Pocos son los que ahora gritan ¡Acqua alle funni!,  porque se han perdido la honradez, la lealtad y la solidaridad.

Espero que quienes me leen, no olviden las palabras del marinero como tampoco las del poeta Joan Manuel Serrat, porque el arte, la ética y la estética constituyen los ejes transversales de toda transformación adelantada:

¡Que los músicos no paren de hacer sonar sus instrumentos y que los poetas no dejen de alzar la voz. Que los gritos de la angustia no nos vuelvan sordos y que lo cotidiano no se convierta en normalidad capaz de volver de piedra nuestros corazones!.

 

Mi nombre es Beatriz Pineda Sansone. Nací en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. De niña era inquieta, llena de arrojo. Admiraba a nuestro Arturo Uslar Pietri, quien conducía el programa televisivo Valores Humanos. Su ejemplo ha sido mi norte. Gracias a mis hijas he realizado grandes aventuras a favor de los niños. Creé el Taller Literario Infantil Manzanita que devino en Fundación en 1985. Más tarde, con motivo del nacimiento de un nuevo diario en Maracaibo, fundé Azulejo, el periódico de los niños del diario La Verdad –primera etapa-. Extendí el Programa La Hora del Cuento a centros de arte, museos, universidades, colegios y McDonald’s Padilla de la ciudad con el fin de cultivar en los niños el amor por la lectura, y todas sus destrezas cognitivas, afectivas y psicomotoras.

Más tarde, en 1996, obtuve el título en Filología Hispánica con el premio Summa Cum Laude en la Universidad del Zulia. Cursé estudios de postgrado (2000-2003). Me convertí en articulista de los diarios venezolanos Economía Hoy, Panorama y El Universal.

Soy autora de: Las Memorias del Maestro Ramiro (1979); Desde otro rayo (1992). Universidad del Zulia; Los ojos de la montaña (2011). Entrelíneas Editores, España; La Hora del Cuento. Enseñar a razonar a los niños a través de la lectura de cuentos (2015). Ediciones de la Torre, España; El Principito y los Ideales. Defensa de la libertad, del amor y del razonamiento (2017). Editorial Verbum, España; La Aventura nunca imaginada de un lápiz (2018). Fundación editorial el Perro y la Rana. Venezuela; Una niña de mi edad (2019). Editorial Tandaia, España. Malika, la más pequeña de la manada (2021). Europa ediciones. Roma.

En la actualidad desarrollo una intensa labor a favor de la lectura a través de las redes sociales: @beapinpaz.escritora, los chats Aventuras Literarias y Café Lectura. 

 

 

 

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba