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Candidatos mudos y votantes sordos, la Ley Electoral que viene

Una entrevista a una profesora de Derecho publicada en 'Granma' da pistas sobre la futura norma

Sin campañas políticas, diversidad de plataformas ni votaciones secretas al inicio del proceso, así podrían seguir eligiendo los cubanos a sus representantes bajo la nueva Ley Electoral que debe ser aprobada a más tardar en octubre.

La publicación este jueves en Granma de una entrevista a Orisell Richards Martínez, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, sobre el contenido que debe tener la futura norma ofrece algunas pistas del camino que podrían seguir los legisladores. Algunos de estos cambios están relacionados con la elección de los nuevos cargos de presidente y vicepresidente de la República, miembros del Consejo Electoral Nacional, gobernadores y vicegobernadores provinciales.

El 10 de abril pasado, cuando entró en vigor la nueva Constitución de la República, comenzó el conteo regresivo para que -antes «del plazo de seis meses»– la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) apruebe la Ley Electoral. Probablemente en julio próximo los diputados tengan el primer borrador o, en su defecto, conformen la comisión para redactarlo.

Algunos de estos cambios están relacionados con la elección de los nuevos cargos de presidente y vicepresidente de la República, miembros del Consejo Electoral Nacional, gobernadores y vicegobernadores provinciales

En un año de maratón de resoluciones, leyes y normativas para comenzar a ajustar la Carta Magna al cuerpo legal vigente, la Ley Electoral despierta especulaciones porque es la que podría influir más en el rumbo político del país. Un pequeño cambio en uno de sus artículos podría significar la llegada de reformistas al Parlamento o de mayor ortodoxia entre los asambleístas.

Lo más significativo de la entrevista con Richards es la ausencia de pronósticos de grandes transformaciones. Algo que refuerza la extendida impresión de que es mejor no hacerse ilusiones de reformas democráticas en el nuevo texto. Todo apunta a que se mantendrán las propuestas a mano alzada en la base y las comisiones de candidaturas, sin que se permita hacer campañas o proponer plataformas.

Aunque se trata de opiniones y propuestas de una académica que no es siquiera diputada, el hecho de que sus palabras se hayan publicado en un destacado lugar del órgano oficial del Partido Comunista, subraya su carácter de «verdad oficial», más que de vaticinios de una especialista en la materia. De ahí que haya que leer las palabras de Richards como un adelanto de lo que vendrá.

La entrevistada sugiere, por ejemplo, mantener «la esencia de las elecciones a nivel municipal», que comienzan con una reunión en las áreas de cada circunscripción en la que los electores proponen a los que deben aparecer en la boleta como candidatos a delegados de la Asamblea Municipal. A la vista de todos y sin derecho al voto secreto, los vecinos deben enunciar el nombre del posible delegado.

El inmovilismo se extiende a otros de los aspectos más polémicos de Ley Electoral vigente: la existencia de Comisiones de Candidaturas que conforman la lista de los candidatos a diputados

En las últimas reuniones de este tipo realizadas en 2018 se produjeron varios actos de repudio y detenciones de candidatos independientes, una auténtica campaña intimidatoria que consiguió que ninguno de ellos lograra pasar la prueba del voto a mano alzada, ante el temor o el rechazo de una ciudadanía influenciada por las amenazas y las campañas de difamación.

El inmovilismo se extiende a otros de los aspectos más polémicos de Ley Electoral vigente: la existencia de Comisiones de Candidaturas que conforman la lista de los candidatos a diputados. Esa relación, de cerca de 600 nombres, se corresponde con igual número de puestos en el Parlamento, por lo que el elector solo puede aprobar su llegada a la Asamblea.

Lo más audaz que propone la profesora es que el trabajo de estas comisiones debe ser más transparente : «Se trata de abundar, desde esta disposición normativa, en cómo se desarrolla la selección de los precandidatos, en base a qué principios, qué mecanismos de control existen para ello, en pos de la selección de las mejores propuestas y la información al pueblo».

La demanda de que en las elecciones se debe permitir la presencia de observadores independientes se reducirá, según los pronósticos publicados en Granma a la participación de supervisores y colaboradores en los procesos electorales, «sin obviar los principios para su incorporación, así como su capacitación».

Obviamente, la Ley mantendrá el derecho a participar en elecciones periódicas, plebiscitos y referendos populares a todos los ciudadanos con capacidad legal para ello. El voto será libre, igual, directo y secreto, y cada elector tendrá derecho a un solo voto, pero se seguirá excluyendo a los cubanos que se encuentren en el extranjero de manera temporal o como residentes permanentes.

Los electores acudirán a las urnas ignorando cómo piensan los candidatos, pues solo les estará permitido mirar la foto y leer un extracto de su biografía

Al consagrarse en la Constitución el principio de un solo partido político resulta elemental que la nueva ley electoral no permitirá la competencia entre candidatos que ofrezcan diferentes alternativas. En consecuencia, se mantendrá el principal escollo para ejercer la voluntad política de la ciudadanía.

Los electores acudirán a las urnas ignorando cómo piensan los candidatos, pues solo les estará permitido mirar la foto y leer un extracto de su biografía.

Ni el homosexual ni el homofóbico sabrán con anticipación cómo votará cada candidato sobre una posible ley que apruebe el matrimonio igualitario. El cuentapropista y el gerente de una empresa estatal desconocen las intenciones de los candidatos a la hora de aprobar o rechazar la apertura de las pequeñas y medianas empresas. El trabajador de la tercera edad a punto de jubilarse y el joven que se inicia en la vida laboral no saben cómo se pronunciarán los candidatos cuando tengan que votar leyes que equilibren los gastos de pensiones con los impuestos.

Candidatos mudos y electores sordos seguirán siendo los protagonistas de estas pantomimas electorales.

 

 

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