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Con Santrich y Márquez entre ojos, la Farc está aún más rota

Cuando seguían en armas, dentro de las Farc la costumbre era que si un guerrillero cometía una falta grave lo fusilaban. Pero ahora que son un partido, la captura del ex comandante Jesús Santrich los tiene divididos entre quienes creen que hay que solidarizarse con él porque alegan que se trata de “un montaje”, encabezados por Iván Márquez, que es el único del Secretariado cercano a Santrich, y los que creen que primero está el partido y que quien no cumpla la ley después de firmado el Acuerdo debe atenerse a las consecuencias, como ha dicho el excandidato presidencial de la Farc, Timoleón Jiménez (o Timochenko, Rodrigo Londoño).

Esas diferencias públicas entre las dos figuras más visibles de la Farc, más la decisión de Márquez de no ocupar su curul en el Congreso por el supuesto temor a que le digan narcotraficante y la noticia de ayer de The Wall Street Journal de que las autoridades de Estados Unidos también lo están investigando por mandar coca a ese país, muestran que la Farc está más rota de lo que venía y que esa ruptura ya está pasando factura entre los que más temen por su cabeza con estas investigaciones: los mandos medios.

De divididos a reventados

No es la primera vez que Santrich divide a la Farc.

Desde La Habana, en medio de las negociaciones, dos fuentes nos contaron por aparte que su lengua afilada y su intransigencia no solo le molestaban al equipo negociador del Gobierno. Dentro del equipo negociador de las Farc también comenzaron a sentir que no dejaba avanzar las discusiones al punto de que una vez dijeron que era mejor que se devolviera.

“Iván lo defendió y dijo que si Santrich se iba, él también”, nos contó una de las fuentes.

Más adelante, en la convención de la que salió el partido en septiembre del año pasado, “Santrich y su gente, la mayoría académicos que desde la clandestinidad nos han ayudado, cuestionaron la dirección de mando de Timo. Decían que era el momento de renovar  y de tener a la cabeza mandos civiles, con más tiempo y juventud por delante, en vez de mandos militares. Hubo algunos que fueron muy groseros con él”, nos dijo una fuente que hace parte del partido Farc y estuvo en esas reuniones.

Quizás por eso, que Santrich y no cualquier otro miembro del partido sea el que cayó en la trampa de la DEA, ahonda aún más esas diferencias.

Como le dijo a La Silla Imelda Daza, la excandidata a la vicepresidencia de Farc “este es un tema personal. Iván juzga a un amigo y Timo a un militante”.

Por eso para una facción del partido, Márquez hasta ahora ha actuado más como un amigo fiel que como el jefe negociador de las Farc y la cabeza de lista al Senado.

“Él quiere ponernos a elegir entre Santrich o el partido”, nos dijo una persona que pertenece a sus cuadros políticos en el sur del país. “Aquí somos muchos los que estamos en la línea de Timo, que es no quedarnos encerrados en este caso porque sea o no un montaje hay que seguir adelante y no arriesgar todo lo que hemos logrado”, agregó.

Hasta ahora Márquez ha condicionado el futuro del proceso a la liberación de Santrich. Se fue a vivir a Caquetá diciendo que lo hacía en respuesta a eso. Desde allá anunció frente a todos los micrófonos que ‘El Paisa’, que es uno de los mandos medios de la Farc con más capacidad militar y reconocimiento de tropa, no iba a regresar al espacio de capacitación de Miravalle hasta no verlo libre.

Ese mismo día Timoleón pareció soltar a Santrich con una carta diciendo que “en el momento en que firmamos el acuerdo aceptamos la Constitución y las leyes y es nuestro deber actuar ajustados a ellas. Quien no lo haga debe atenerse a las consecuencias y ahí difícilmente puede pedírsele solidaridad al partido”.

Esa misma postura la comparten otros miembros del antiguo Secretariado como Carlos Antonio Losada. “En las Farc la lealtad siempre se ha dado en torno a principios y objetivos, no a personas” dijo a La Silla Sur. “Eso es lo que nos ha permitido sobrellevar todas las adversidades”, agregó.

Las diferencias no pararon ahí.

Mientras Timochenko se reunía con delegados de la Unión Europea para hacer un balance sobre la implementación de los Acuerdos, Márquez anunciaba en una entrevista que le dio a CM& que no va a tomar su curul en el Congreso, decisión que según dijo Losada a La Silla no la consultó con la dirección del partido y por eso “preferimos que evaluemos primero entre todos y tener una posición unificada”.

Ayer se conoció una carta en la que Santrich habla de la “falsa paz que se subordina a los parámetros impuestos de la llamada democracia gobernable” y se martiriza diciendo que su encarcelamiento es su “última batalla”.

Mientras en la dirección del partido se ponen de acuerdo, entre sus militantes ya están calando esas diferencias.

Se hizo una campaña en la que todo el mundo puso lo mejor de sí como para que ahora uno los vea divididos y Márquez diga que no se va posesionar”, agregó. “Si arriba están así ¿qué se puede esperar de ahí para abajo?”, nos dijo un miembro del partido en Bogotá que nos pidió no poner su nombre.

“Tenemos que hacer algo, menos armarnos. El camarada Timo dice que denunciemos, que dialoguemos, que escribamos. Pero aquí ya vamos para dos años sacando comunicados con los incumplimientos y nada pasa”, nos dijo Iván Merchán, un mando medio, exmiembro del Estado Mayor del bloque oriental de la Farc y responsable del espacio de La Macarena en el Meta.

Y es que entre quienes más está calando la incertidumbre es entre los mandos medios.

El coletazo entre los mandos medios

Entre los que no son ni rasos ni grandes jefes de la exguerrilla hay preocupación de que la DEA los tenga entre ojos, bajo el argumento de que al ser un montaje judicial, cualquiera puede caer como Santrich. Por eso no descartan irse de los espacios, como hizo ‘El Paisa’.

“A muchos mandos nos quieren hacer eso. Yo la verdad he pensado hacer lo mismo que El Paisa. Él está cuidando su seguridad y uno no aquí ya no sabe nada”, dijo a La Silla Merchán, el mando medio del Meta.

Algo muy parecido nos dijo Henry Castellanos, alias ‘Romaña’, quien como contó La Silla Pacífico, era el encargado del espacio de capacitación de Tumaco y hoy dicen que está en el Meta.

“Nosotros estamos a la espera que en cualquier momento continúe dicha cacería de brujas contra nuestros camaradas a manos de quienes se oponen a la paz”, nos dijo días después de la captura de Santrich.

Una fuente que lleva años en el territorio y que sabe esta información de primera mano nos dijo que ha visto la misma actitud entre los mandos medios del Tolima. “Están en el Espacio no porque estén convencidos, sino esperando a ver”, nos dijo.

La frustración de los mandos medios viene desde que se negoció el Acuerdo, cuando como contamos en La Silla hace dos años, el Gobierno no tenía un plan especial para su reincorporación ni una oferta distinta a la de los demás excombatientes.

Eso, sumado a que la moral en los espacios de capacitación ya viene de capa caída porque a hoy apenas hay cuatro proyectos productivos andando, ha reforzado aún más la narrativa dentro de las Farc de que el proceso practicamente fracasó. Con su jefe negociador del Acuerdo pensando en no volver del Caquetá, todavía más.

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