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“Da Vinci era un generalista que profundizó en todo”

"Nací el mismo día que Leonardo, 500 años después: estoy en la feliz sesentena. Nací en Tours y vivo en el castillo de Clos Lucé. Casado: tenemos 4 hijos. Soy católico feliz con los valores humanistas que inspiran mi familia. Colaboro con la Fundació La Caixa en la exposición sobre Da Vinci"

Da Vinci fue artífice de una de las eras de mayor avance tecnológico de la historia, gracias a que no restringió su genio a ningún ámbito: fue artista, ingeniero, arquitecto, urbanista, biólogo, anatomista… Por eso, supo anticipar el avión, las alcantarillas, la cirugía, el tanque, los hospitales, la robótica… Y superó la especialización gremial medieval para ejercer un talento globalizador que le permitió profundizar en todo. Tal vez hoy sea también el momentode superar el sistema de trincheras paralelas del conocimiento estamental, donde cada uno cava la suya, para ponernos de pie y ser capaces de ver que todas las disciplinas están comunicadas y que para innovar sólo hay que saber ver las conexiones.

¿Cómo se convirtió su familia en custodia de la última morada de Da Vinci?

Mi familia adquirió el castillo de Clos Lucé en 1855 y mis padres lo abrieron al público en 1954. Hoy velamos y difundimos el legado de Da Vinci, donde vivió desde 1516 hasta que murió el 2 de mayo del 1519.

¿Por qué acabó allí sus días Leonardo?

El Clos Lucé es una casa de dimensión humana en piedra y ladrillo construida en 1471 y que se quedó Carlos VIII de Francia, quien construyó una capilla para Ana de Bretaña. Está a 500 metros del castillo real d’Amboise y en su parque jugaban al arco y el laberinto Francisco I y Luisa de Saboya.

¿E invitaron allí a Leonardo?

Le invitó Francisco I, sí, porque Leonardo a los 63 años trabajó en Roma para el hermano del papa Julián de Medici.

Sólo era su penúltimo mecenas.

Siempre fue un sabio errante que sirvió a sus mecenas en Milán, Roma, Venecia…. Y también a César Borja, a quien siguió como ingeniero militar en sus guerras.

¿Nunca fijó morada, Leonardo?

Sólo se le conoce su casa natal en Anchiano, cerca de Vinci, y Clos Lucé, el castillo donde murió, patrimonio de la humanidad.

¿Francisco I lo quería también para que le ayudara a ganar guerras?

Francisco acababa de vencer en la batalla de Marignano y se encontró con Da Vinci al firmar el concordato con el Papa en Bolonia en 1515 y lo invitó a residir en Francia.

¿Por qué abandona Leonardo al Papa?

Porque Roma ya está cautivada por las jóvenes promesas de Miguel Ángel y Rafael…

¡Qué época!

…que le estaban dejando sin pedidos. Además, el Papa se quejaba de que Da Vinci hacía honor a su fama de empezar muchas obras pero no acabar ninguna. Así que Da Vinci aceptó la oferta del rey de Francia y se fue a los 63 años a Clos Lucé con todos los cuadros que, efectivamente, aún no había acabado. Y es que Leonardo sólo aceptaba la perfección.

¿Se fue con sus tesoros universales?

La Gioconda, Santa Ana, San Juan Bautista… Y todos sus manuscritos. Le acompañaron Francesco Melzi, un gentilhombre milanés, su discípulo favorito, y Batista de Villanis, su sirviente. Francisco I lo nombró primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey de Francia y le dio una pensión de mil escudos de oro, entonces una fortuna.

¿A cambio de qué?

De que trabaje en los proyectos civiles y militares reales. Se le encarga una nueva capital para Francia con un castillo real a orillas de la Sologne con niveles para justas navales, cuadras para 150 caballos con comedores y limpiadores automáticos de estiércol.

¿Llegó a planificarlo?

Y el plan es magnífico. Se conserva en la Biblioteca Nacional de Windsor. Y se llegaron a realizar las primeras excavaciones, pero Da Vinci enferma de malaria por los mosquitos de la Sologne, donde ya trabajaba en un proyecto de desecar las marismas, como el que planeó para las de Ponte en Roma.

Otra obra colosal.

Además proyectó unir el valle del Loire al Lyonnais por canales y esclusas. Pero, sobre todo, alegró las cortes de Milán y Francia con espectáculos avanzadísimos para la época, como el del león autómata.

¿Un robot, hace 500 años?

Que cuando era golpeado por el rey con su cetro, dejaba caer flores de lis a sus pies.

Hollywood para aristócratas.

En Clos Lucé reconstruyó la noche en la noche: el embajador de Mantua describe cómo Leonardo había dispuesto 400 candelabros de tres brazos para iluminar la noche y reconstruir después los signos del zodiaco.

¿Unía la fiesta al pensamiento?

Y a la geopolítica: reconstruyó la batalla de Marignano e inspiró la catedral de Chambors con su famosa escalera de doble revolución para que la nobleza no se cruzara jamás con la plebe.

El arte reproduce el orden social.

Y los reyes apreciaron el artilugio. Además diseñó fabulosos trajes de fiesta que anticiparon tendencia. Los nobles franceses, aún encastillados en la edad media, admiraban la apertura italiana renacentista y envidiaban sus invenciones y placeres.

Da Vinci era incesante.

Es un generalista capaz de profundizar en todo: anatomía, arquitectura, zoología, astronomía… Ser pluridisciplinar le permitió anticipar el avión. Aspira a poseer todos los secretos del universo y no se rinde jamás.

¿Qué huellas deja Leonardo Da Vinci en Clos Lucé?

La chimenea monumental donde se calentaba sus geniales manos. En su Códice atlántico explicó que debía ir a esa cocina, porque la sopa se enfriaba. Era vegetariano y la cocinera Maturine le hacía sopas de verduras. En toda la casa se respira su presencia.

¿Qué se puede ver hoy en Clos Lucé?

Recibimos 400.000 visitantes anuales, de los que 100.000 son escolares, a los que dedicamos talleres de ciencia, naturaleza, cocina, danza…donde evocamos la herencia de Da Vinci.

 

 

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