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Diez encuestadores analizan a Miguel Angel Pichetto vice: impacto político e intención de voto

Qué puede pasar en la elección y en un eventual gobierno. Polarización y tercera vía. Populismo vs. república.

A pedido de Clarín, diez encuestadores analizaron la jugada política del Gobierno de nominar al peronista Miguel Angel Pichetto como compañero de fórmula de Mauricio Macri.

Como en el caso de la candidatura de Alberto Fernández a Presidente, con Cristina corrida al segundo puesto del binomio, los consultores creen que la novedad tiene un correlato electoral, pero, sobre todo, apunta a la «gobernabilidad» en una eventual gestión.

Mariel Fornoni (Management & Fit)

– «Fue una jugada importante de Macri, que muestra la total conciencia del poder que va a necesitar no sólo para ganar sino para gobernar. El tema central de Pichetto está no tanto en los votos que le puede dar, sino en la gobernabilidad después. Todos los gobernadores decidieron adelantar las elecciones provinciales y ahora están liberados de lo que diga Cristina; pueden armar sus boletas y dejar liberado el tema a que cada uno vote a nivel presidencial lo que quiera».

– «Ahí Pichetto suma en lo electoral y también en la libertad de los gobernadores con sus propios diputados a la hora de votar leyes indispensables para el gobierno de Macri. Tiene que ver con lo electoral en la idea de ampliar, que le venían planteando y que los dirigentes más valoradas tenían que ver con el ala política, Monzó, Frigerio, incluso Patricia Bullrich. Y mucho tiene que ver con la gobernanza y con los gobernadores, con presupuestos fuertes por la coparticipación y con diputados propios».

Sergio Berensztein (Berensztein)

– «Toda la política argentina está moviéndose a posiciones pragmáticas. Lo que empezó Cristina designando Alberto lo complementa ahora Macri con Pichetto. Y así como para muchos kirchneristas duros la figura de Alberto no fue fácil de digerir, lo mismo ocurre ahora para los sectores más puros de Cambiemos, que tienen dificultades para admitir a un peronista en la ecuación».

– «Lo interesante es que hay una especie de triunfo en algún sentido curioso de la tercera vía, que buscaba el fin de la grieta, el consenso y lo consiguió a expensas de su suerte electoral, porque finalmente las dos principales coaliciones se están encargando de generar una etapa pos grieta y eso es positivo».

– «Adelanto algo: muy probablemente observemos por primera vez una nueva configuración del escenario político, que nunca tuvo esto con una coalición de centro izquierda y una de centro derecha. Siempre la Argentina teníamos dos partidos ‘atrapa todos’, plurales ideológicamente, porque tanto el radicalismo como el peronismo tenían un sector más católico conservador, otro más liberal en términos culturales. En fin eran partidos ‘atrapa todos’ plurales, pero donde la derecha e izquierda no era una cuestión definitoria».

– «Acá tenés una coalición rara, social cristiana y demócrata cristiana, que es la nueva coalición pos Cambiemos. Tenés a un Jesús Rodríguez miembro de la Internacional Socialista, sectores más típicos como si fuera Merkel, una gran coalición alemana por un lado. Y por otro lado tenés una cosa plural con el peronismo como eje, con sectores más radicalizados populistas con Cristina y sectores más moderados con Massa. Ahora, ¿son coaliciones estables? No lo sé. No sé que pasará después de la elección».

Lucas Romero (Synopsis)

– «El proceso económico fue produciendo un deterioro en la popularidad de Macri a lo largo de todo 2018 y desembocó en 2019 con un Presidente que tenía una imagen negativa superior al 50% y una imagen positiva en torno al 30%. Es decir, la composición bastante parecida a la de Cristina Fernández de Kirchner. Los dos protagonistas de la historia electoral con más de 50% de imagen negativa, pero con mayor intención de voto. Lo que llamo «la grieta agotada», los dos principales referentes de la grieta con altos niveles de rechazo, impidió que se pudiera producir un proceso de ‘polarización centrífugo’, que esos dirigentes busquen confrontar uno con otro arrastrando todo lo que había en el medio de un lado u otro».

«¿Por qué no se pudo dar ese proceso de polarización centrífuga? Porque esa imagen negativa, ese agotamiento que empezó a haber en la sociedad con respecto a la grieta, los anuló en esa capacidad de centrifugar el escenario y los obligó a los dos a moverse hacia el centro. Si no lo hacían, enfrentaban el riesgo que surgiera una oferta competitiva en el centro entre muchos aquellos dirigentes que podían aprovechar una demanda que empezaba a surgir en la opinión pública de una alternativa distinta a la grieta. Primero fue la ex presidenta con la designación de Alberto Fernández. Y esta decisión de Macri termina de cerrar el círculo, porque aparece un Presidente que decide escuchar a los socios de su coalición de gobierno de ampliar. Fueron a buscar a Urtubey, dijo que no. Y Pichetto dijo que sí».

– «Se está dando ahora lo que llamo una ‘polarización centrípeta’, los dos polos que estaban en los extremos, en vez de tirar hacia fuera, se mueven hacia adentro. Y efectivamente esto va a producir un proceso de polarización aún mayor del escenario y la discusión queda entre dos grandes espacios, que transiten un proceso electoral con tres balotajes: uno en agosto, uno en octubre y el definitivo en noviembre. Y la dificultad que hay es que uno supere el 45% en primera vuelta y es jaque mate para el otro».

Juan Mayol (Opinaia)

– «Se está buscando escuchar el llamado del radicalismo y de sectores que trascienden el núcleo más cercano a Macri y expandir la oferta de Cambiemos, para tener mayor volumen y dimensión política. Es una decisión que apunta a tratar de neutralizar la disolución que estaría capitalizando el kirchnerismo del peronismo federal al incorporar a Massa. Y abre la puerta a que Pichetto con su gran cantidad de contactos y llegada al peronismo con los gobernadores pueda llegar a tender puentes para dotar a Cambiemos de una mayor capilaridad en las provincias. Incluso no descartaría que algunos gobernadores y candidaturas se vayan dando de baja próximamente. El caso Schiaretti, o la actitud de Urtubey si se acerca o termina en soledad con su candidatura, o con Lavagna».

– «En cuanto a votos, Pichetto no tiene un gran caudal. Su capital político no pasa por lo electoral. Algo similar a lo que veíamos con Alberto Fernández. Sí garantiza una mayor solidez política para la coalición de gobierno y en este caso sí es un mensaje para la opinión pública y la política de que Cambiemos (o como se llame en el futuro) va a ser un gobierno de coalición y no del PRO con una coalición parlamentaria».

 «En caso de ganar con minoría en ambas cámaras, tener una figura de armador como Pichetto en el Senado es una cuestión fundamental que va a dotar al Gobierno de una palanca para poder negociar y sancionar leyes críticas, que son las que el mercado está esperando: reforma laboral, previsional y otras reformas que apuntan a lo económico. Desde ahí viene la respuesta de los mercados, ver que el Gobierno va a tener otra gobernabilidad en caso de ganar y que las chances se pueden incrementar con esta ampliación. Eso igual está por verse».

Gustavo Córdoba (Gustavo Córdoba & Asociados)

– «En nuestros estudios previos Pichetto nunca midió más de un punto, con un nivel de negatividad extremo en su imagen personal. Sí le suma mucho más desde lo simbólico, el voto hacia el anti-garantismo, la mano dura, anti-inmigración ilegal. Creo que desde ese punto de vista le da coherencia y consistencia al discurso ideológico que quieren establecer para la campaña, que está más vinculado a lo ideológico que a lo económico. Ahora habrá que ver si esta idea de incorporar gobernabilidad les alcanza para tratar de instalar en primera vuelta lo que creen tener en segunda».

– «En términos prácticos la decisión de incorporar a Pichetto tiene que ver con este reconocimiento de que podrían perder en primera vuelta y necesitaban generar una acción política de magnitud para tratar de romper la iniciativa política, que a mi criterio estaba del lado de la fórmula Fernández-Fernández. Es un reconocimiento también a ciertos errores estratégicos que no venían reconociendo, como no haberle dado el desdoblamiento a María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires».

– «Un párrafo aparte es para lo residual de Alternativa Federal y el resto, que a pesar de que quedan muy descolocados en términos políticos pueden llegar a tener un rol más que significativo. Sumando todas las opciones que quedan dispersas (Lavagna, Urtubey y Espert), posiblemente sumen más de 10 puntos cuando estemos en primera vuelva. Son todos votos no kirchneristas, que tienen una profunda identidad de segunda vuelta con Macri: pero si en primera se mantienen, pueden llegar a generar un escenario de victoria de la fórmula K».

Pablo Romá (Circuitos)

– «Entiendo que la elección de Pichetto apunta a generar la inclusión de un sector del peronismo dentro de Cambiemos. El Gobierno tenía que decidir si le alcanzaba con una fórmula puramente PRO o si esa fórmula tenia que expresar la inclusión de nuevos sectores y actores a Cambiemos. En este sentido, optó por la segunda opción«.

– «En términos electorales, me parece que no va a aportar una cantidad significativa de votos. Pero frente a la escasa sustancialidad de la gestión de Gabriela Michetti, Macri busca mayor volumen político Pichetto fue una figura clave para el Gobierno en el Senado. Me parece una decisión coherente«.

Facundo Nejamkis (Opina Argentina)

– «Como en el ajedrez, ahora juegan las negras. Hace pocos días Cristina Kirchner impactó y reconfiguró el escenario político con la decisión de ir como candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández. El Gobierno ahora sacude el tablero, juegan las negras. Incorpora a un peronista ortodoxo, con diálogo con todos los sectores y le comunica al peronismo no k que la confrontación sigue vigente. Que el kirchnerismo sigue siendo kirchnerismo. Y que para derrotarlo hay que aunar fuerzas. Así lo expresó Pichetto en su última aparición televisiva antes del anuncio. Con claridad señaló que había dos modelos en pugna y que uno implicaba peligros para la democracia Argentina».

– «Es imposible medir cuantitativamente cuánto suma Pichetto: es difícil con Massa, pero con el actual senador más aún. Pichetto no lidera un espacio político ni tiene un respaldo electoral. Su incorporación a la coalición gobernante hay que interpretarla en términos cualitativos. Y con cierta estabilidad económica lograda por el Gobierno en los últimos dos meses, que hace que la prioridad sea incorporar una pata política y recrear la imagen de que alrededor del timón de mando hay gente con más roce».

– «Demuestra además que, a pesar de las dificultades, logra ampliar su coalición tal como reclamó la UCR en su convención más reciente. Hay un peronista en la fórmula, y uno de verdad. Estos dos gigantes se repartirán probablemente bastante más del 70% de los votos y no hay que descartar que pueda haber un triunfo en primera vuelta. Esa eventual victoria en primera vuelta sólo sería imaginable si se produjera un reacomodamiento del voto luego de unas PASO que carecen de todo sentido en el actual escenario argentino«.

Nicolás Solari (Real Time Data)

– «La designación de Pichetto como compañero de fórmula de Macri es una reacción al acuerdo entre el massismo y el kirchnerismo. Se trata de una estrategia espejo que busca fortalecer la oferta electoral propia, ensanchándola y moviéndola hacia el espacio que ocupan los votantes que están en el centro del clivaje entre macristas y kirchneristas».

– «Tiene tres efectos inmediatos. Por una parte, reconfigura la oferta electoral y la asemeja más a una competencia bipartidista. Por otra, potencia la polarización. Finalmente, significa implícitamente una modificación en la narrativa del Gobierno, que deberá dejar de lado la confrontación entre la nueva y la vieja política, para centrarse en el debate entre república y populismo».

Martín Romeo (SOLO Comunicación)

– «En cualquier sondeo de opinión pública, Pichetto medía menos que el margen de error. Pichetto es un sin tierra que no aporta ni transfiere votos propios por lo que la jugada debe analizarse en otras dimensiones. La llegada de Pichetto a la candidatura a vicepresidente de Macri es un mensaje con muchas direcciones. Hacia afuera y hacia adentro».

– «Es un mensaje (casi una ofrenda) a los mercados y a los poderes reales con la pretensión de ganar volumen en pos de una mayor institucionalidad y una futura gobernabilidad. Es también un mensaje hacia el interior de Cambiemos. No alcanza con lo propio (ni siquiera contando a los radicales como tales), ya no sirven las fórmulas ‘puras’, ni sirven los acompañantes de simpático relleno».

«Es, además, un mensaje al electorado. Ya no somos lo ‘nuevo’ ni lo ‘fresco’. Es la hora de tragarse algunos sapos que incluyen a un protagonista central del ‘fracaso de los 70 años de peronismo’ que Macri repite cada vez que puede. Es momento de asociarse a la corporación de la política que el propio Macri ejemplificaba con la figura Pichetto. Es una jugada pensada más en función de un próximo gobierno que en función de ganar una elección».

Shila Vilker (Trespuntozero)

– «Es una excelente jugada del Gobierno, que los reimpulsa hacia delante. Sobre todo por la prédica y la atención que Pichetto concita entre los actores de la política provincial. Gestualmente, de cara al electorado, la incorporación de Pichetto representa apertura, diálogo y peronización; aun cuando algunos aspectos del discurso de Pichetto se encuentre más a la derecha que muchas de las voces de Cambiemos».

– «Pichetto, además, no es sentimiento pero es sensatez: por eso, es un actor que puede gustar y dar previsibilidad a los mercados. Es decir: es estabilidad en un escenario en el que la imagen de Macri está atada al dolar«.

– «Al mismo tiempo, el anuncio revela que Cambiemos está atravesando un momento difícil. Pichetto representa la pérdida de pureza identitaria, y si a ello se sumael cambio de nombre del frente, lo que se ve es el que el Gobierno no está dispuesto a morir con las botas puestas. Pichetto no les gustará a los más antiperonistas, podrán quejarse, pero no tienen a dónde ir ni saltar. En conclusión: Pichetto puede no traer votos, pero sin lugar a dudas no hace perder uno solo».

– «En términos de tablero general, esto empuja la polarización. El radicalismo tendrá sus compensaciones, pero ya se anuncia como un actor de reparto que es lo que siempre ha sido en el marco de la coalición. Massa ahora también vale menos. Hasta antes del anuncio, el kirchnerismo lo precisaba. Ahora Massa precisa del kirchnerismo para subsistir al 19, por la propia dinámica de la polarización».

– «Por último: con la nominación de Alberto Fernández y Miguel Angel Pichetto, parece ser el tiempo de los operadores. Pero también el de las jugadas simétricas en una y otra punta de la polarización, que cada vez deja menos margen para una tercera vía».

 

 

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