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El Congreso que marcará el futuro del castrismo en Cuba

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«Los hombres mueren, el partido es inmorta. El trascendental VII Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC) se inaugura este sábado con algunas incógnitas y muchas certezas, tras varias semanas de preparativos durante los cuales la prensa ha repetido hasta la saciedad la sentencia histórica de Fidel Castro, líder de la revolución.

Durante cuatro días se dirimen dos claves para el futuro de la isla: la profundidad de las nuevas medidas económicas en la «actualización» socialista emprendida por Raúl Castro y el nombre del mejor posicionado para sucederle cuando abandone el poder en 2018. Un factor inesperado, sin invitación, se ha sumado al evento: el efecto Obama, la ola de popularidad despertada durante su viaje de marzo.

Pese a que se esperan nuevas reformas y más mercado a favor de los ‘cuentapropistas’ (trabajadores por cuenta propia, embrión de capitalismo), éstos sólo representan el 5% del PIB. Su principal reclamo, la creación de un mercado mayorista, sería viable si conforman cooperativas. La unificación de las dos monedas, que muchos ven como tabla de salvación ante la precariedad de los salarios, se antoja todavía muy lejana.

Lo que está más cerca, a sólo dos años, es la sucesión del castrismo, con dos grandes favoritos: el vicepresidente Miguel Díaz-Canel y el coronel Alejandro Castro, el único hijo varón de Raúl. «Probablemente Alejandro Castro y Luis Alberto Rodríguez López Callejas (yerno de Raúl, ex marido de su hija Deborah y todopoderoso presidente del grupo empresarial militar Gaesa) obtengan mayor aval. Pero Díaz-Canel podría salir con el espaldarazo necesario para que su mandato presidencial en 2018 no sea desafiado», reflexiona para EL MUNDO el politólogo cubano Armando Chaguaceda.

A nadie pasó desapercibida la presencia del coronel Alejandro Castro en el encuentro entre su padre y Barack Obama. El jefe de la información y la contrainformación del país está cuando tiene que estar, en los momentos trascendentales.

«Al plan de Raúl sólo le falta un sucesor, un adepto que no debe ser su hijo ni Díaz-Canel y que seguro comenzaremos a ver por estos días», aporta desde Miami el analista Juan Juan Almeida, hijo del héroe revolucionario Juan Almeida y que se relacionó durante gran parte de su vida con todos ellos.

Trascendental para saber cómo queda el orden sucesorio será la elección del segundo secretario del PCC, ante la segura retirada de otro octogenario, José Ramón Machado Ventura. Hombre de confianza de Raúl, su lugar en la cima partidaria puede recaer en Álvaro López Miera, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, aunque no se trata del único candidato.

Pareciera que todo está programado, pero la ausencia de debate ha provocado «insatisfacción en la militancia», desvela Chaguaceda. En 2010, meses antes del Congreso del año siguiente, se generaron hasta un millón de opiniones de los militantes para la redacción de los nuevos lineamientos.

«La militancia de base está molesta y con razón. Hemos retrocedido en la democracia partidista, hemos desconocido a la militancia de base«, puntualizó en su blog el académico revolucionario Esteban Morales.

Incluso ‘Granma’ dio voz a los que se quejaban. «Es verdad que hemos avanzado, pero todavía hay una realidad que no ha cambiado en el plato de comida de la gente y el poder adquisitivo del cubano», apuntó Lisset Sánchez Acosta, oftalmóloga y una de las 1.000 delegadas de un Congreso donde ‘El Gallego’ José Ramón Fernández será el más veterano, con sus 92 años.

«Levantar una montaña de acero contra la cual se estrelle todo», enfatizó Fidel en la clausura del Congreso de 1997. Sin la presión suficiente para acometer aperturas políticas, el partido único se las promete muy felices, pese al éxodo masivo de los jóvenes y la desesperanza económica. Por algo el PCC es «el mejor fruto de la revolución», según su creador, Fidel Castro.

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