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El constitucionalismo responde a la violencia separatista y exige el fin del ‘procés’

Miles de personas llenan el centro de Barcelona para reivindicar la Constitución, aplaudir a las fuerzas de seguridad y reclamar el fin del procés, la dimisión de Torra y la convocatoria de elecciones

Tras una nueva noche de disturbios separatistas y justo dos años después de la declaración unilateral de independencia aprobada en el Parlament, el constitucionalismo ha regresado al centro de Barcelona para rechazar sin medianías la «violencia» y el «quebrantamiento de la convivencia», aplaudir la actuación de los Mossos, la Guardia Civil y la Policía Nacional y exigir el fin del proceso independentista, la dimisión de Quim Torra como presidente de la Generalitat y la inmediata convocatoria de elecciones anticipadas en Cataluña.

 

 

A pesar de los cortes de autopistas y líneas ferroviarias protagonizados por los CDR para «impedir» la llegada a Barcelona de manifestantes procedentes de otros puntos de Cataluña y de la llamada al boicot contra «los extranjeros» realizada por Tsunami Democràtic, 80.000 personas -según la Guardia Urbana- y 400.000 -según la convocante Sociedad Civil Catalana- se han congregado en el paseo de Gracia para reivindicar la Constitución como «garante de la libertad» y advertir al nacionalismo de que «pronto aprenderá que la Cataluña constitucionalista nunca más será silenciada ni despreciada». «Barcelona no se quema», ha exclamado la multitud.

Bajo el lema ‘Por la concordia, por Cataluña: ¡Basta!’, la manifestación ha querido recuperar el espíritu de la gran marcha constitucionalista que el 8 de octubre de 2017 -una semana después del referéndum ilegal del 1-O concentró en Barcelona a un millón de personas para defender la unidad del Estado del proyecto secesionista que se proponía culminar Carles Puigdemont, hoy fugado de la Justicia española y blanco de las proclamas de los manifestantes, que han reclamado, con insistencia, su encarcelamiento.

REGRESO EN SEGUNDO PLANO DEL PSC

Desde entonces, la unidad del constitucionalismo catalán ha quedado seriamente dañada por la negativa socialista a seguir estrechando la mano del PP y Ciudadanos para combatir al independentismo. Presionado por los graves episodios de violencia secesionista -que ayer dejaron 25 mossos heridos, uno de gravedad- y por el desgaste electoral que puede acarrear para Pedro Sánchez la gestión de la crisis catalana a menos de una semana del inicio de la campaña de las generales, el PSC ha decidido regresar hoy, puntualmente, al frente común constitucionalista.

Aunque cobijada en un segundo plano para rehuir la foto con los dirigentes del PP y Ciudadanos, la plana mayor de los socialistas catalanes, liderada por Miquel Iceta y la presidenta del Congreso Meritxell Batet, ha acudido a la manifestación. Lo ha hecho en compañía del presidente del Senado, Manuel Cruz y los ministros de Fomento, José Luis Ábalos, y de Asuntos Exteriores, Josep Borrell; gran protagonista de la marcha constitucionalista celebrada hace dos años, en la que tomó la palabra desde el escenario para exigir a Puigdemont que dejará de «empujar a Cataluña hacia el precipicio».

A pesar de que Sociedad Civil Catalana ha evitado la presencia de dirigentes políticos en la cabecera para favorecer la reconciliación constitucionalista en periodo preelectoral, la cúpula del PP y Ciudadanos se ha trasladado a Barcelona con Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo por parte de los populares y Albert Rivera e Inés Arrimadas liderando la nutrida representación de la formación naranja. El ex primer ministro francés y concejal en Barcelona, Manuel Valls, también ha hecho un paréntesis en el diseño de la marca constitucionalista con la que quiere optar a la Presidencia de la Generalitat para estar en la marcha.

«Sociedad Civil vuelve a ser la casa común del constitucionalismo», ha celebrado el nuevo presidente de la entidad, Fernando Sánchez Costa, quien, para garantizarse la presencia del PSC, evitó invitar a Vox alegando no tener interlocución con el partido que preside Santiago Abascal.

La respuesta de la formación pasó por enviar a Barcelona a su diputado en el Congreso, el catalán Ignacio Garriga, para manifestarse junto a los representantes de la ultraderecha que han convocado una marcha alternativa a la de Sociedad Civil para acabar desembocando en ella. «No vamos a estar ni en cabecera ni en los discursos ni al lado de los que han traicionado a la patria. Con los que nos han abandonado y son enemigos de la nación. Le decimos al PSOE que o están del lado de los terroristas o con la España viva. Las dos cosas no se pueden hacer. Nos desmarcamos de la manifestación», ha justificado el dirigente de Vox.

CASADO Y RIVERA PIDEN A SÁNCHEZ ROMPER CON EL INDEPENDENTISMO

Compartir las calles de Barcelona con los socialistas tampoco ha impedido a Casado y Rivera cargar contra el permanente juego de equilibrios de Sánchez e Iceta. El jefe de filas del PP ha exigido al presidente del Gobierno en funciones y candidato del PSOE aclarar antes del 10-N si está dispuesto a pactar con Torra. «Es un buen momento para que los socialistas rompan de inmediato cualquier negociación con los independentistas que ya han sido condenados por sedición por el Tribunal Supremo», ha sugerido el líder de los populares.

De igual modo, Rivera ha demandado que la «unidad constitucionalista» hoy escenificada en Barcelona implique «no gobernar con los que quieren romper el país». «No se puede gobernar con Torra y con Otegi, es necesario buscar soluciones desde la unión de los constitucionalistas», ha abundado el líder de Ciudadanos, que a inicios de mes levantó su veto al PSOE y propuso «un gran acuerdo nacional» para que España salga del bloqueo.

La llamada a la reunificación permantente del constitucionalismo ha sido suscrita por Sociedad Civil Catalanal, que ha pedido «sentido de Estado» a los dirigentes de PP, Ciudadanos y PSOE y llamado a la Cataluña no independentista a «seguirse reivindicando sin decanso porque ya no existe una Cataluña invisible, porque hemos decidido que cualquier futuro para esta tierra, también dependerá de nosotros».

 

 

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