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Félix Haydar: El iPad de mi hijo

“Papi, ayer estábamos jugando con el iPad de un amiguito y”… Interrumpo a mi hijo de 7 años y le pregunto, “¿Qué amiguito lleva iPad al colegio?” A lo que él me responde: “Muchos, llevan sus iPads y sus teléfonos”. ¿Qué nos pasa a los padres hoy? ¿Cómo es posible que a un niño de 7 años se le dé la potestad, autoridad y responsabilidad de administrar los contenidos, la calidad y la cantidad de información que va a tener en su iPad o teléfono? La vida, toda, pasa a un segundo plano cuando entramos a este mundo virtual y si tienes 7 años, realmente todo se va a la Conchinchina. ¿Cree algún padre que está fomentando la educación cuando manda a su hijo al colegio con la llave de la puerta de entrada al mundo virtual en la mano? Un iPad para sustituir nuestra incapacidad de mantener al monstruo sentado en un restaurante está mal, pero es una cosa, darles vía libre para que lo tengan 24/7 es otra, eso me suena a una irresponsabilidad mayúscula.

Llego a mi oficina luego de tener esa conversación con mi hijo, mientras lo dejaba en su colegio, y me encuentro un email, del condado donde vivo, alertando a los padres ya que apareció otro tarado con el “Reto Momo”, que debe ser lo mismo de la ballena y de tantos enfermos retos que se han inventado. El reto Momo, que no tiene nada que ver con el rey Momo que por estos días preside las carnestolendas en Barranquilla, manipula a los niños a actos “mortales y peligrosos”. Aclara que puede ser una información falsa, pero que hay que estar alerta ya que puede existir o aparecer imitadores del mismo. ¿Qué mente retorcida se inventa estas cosas? ¿Quién los imita?

 

Y vuelvo a pensar, como carajos se le entrega a un niño una herramienta tecnológica para que la administre a su libre albedrío, a los 7 no se tiene albedrío, a los 7 se reciben instrucciones y se prepara la vida para tomar decisiones; y tal parece que los padres que somos hoy no fuimos preparados correctamente, porque las decisiones que tomamos con nuestros hijos son de tomarse los cabellos.

 

Cuando mi hijo de 7 estaba pequeñito y salíamos a comer, le dábamos el iPad y le poníamos jueguitos de estimulación. Los dos estábamos felices viendo al niño como era de diestro manejando el aparatejo: “Parece que nacieran aprendidos”. Un día estábamos viendo unas fotos en una cámara profesional y el niño trató de pasar a la siguiente foto, desplazando el dedito por la pantalla de un lado a otro. Como la pantalla no era táctil, pues solo embarró la pantalla y la foto nunca cambió. Él se miró el dedito y se puso a llorar, yo creo que pensó que se le había dañado el dedo. A las semana de felices comidas, nos percatamos que el niño no tenía ni idea de como comportarse en un restaurante, que no interactuaba con nosotros porque siempre estaba inmerso en el berraco iPad; el iPad se dañó y yo lo boté. Mi esposa me preguntó si compraríamos otro y le dije que ni pa’l chiras, que el juguetico no volvía y que nos tocaba lidiar con el monstruo sin la cadenita virtual con la que lo amarrábamos. En 7 años, hemos pasado por etapas de mucho teléfono y otras de restricción absoluta de él. Hoy el préstamo de teléfono es mínimo, cuando llegas a una reunión y todos los niños están embebidos en su aparatejo, pues no puedes dejar a tu hijo en la edad de las cavernas, pero su uso no excede la hora semanal, nunca ha tenido un teléfono de él y los contenidos se los restrinjo. En la televisión, Youtube tiene clave de acceso y solo accede a Youtube Kids, pero con esto del bendito reto del Momo, pailas, clave pa’ ese también.

 

Ningún niño se muere ni traumatiza por no tener un teléfono o un iPad. Nosotros crecimos sin nada de eso, el teléfono era dándole vueltas con el dedo y el tono venia cada cierto tiempo, el Fifa era con bola’e trapo y cuatro piedras en la calle. Teníamos otros riesgos y otros traumas, pero el tecnológico era poco. Démosles la oportunidad de jugar con muñequitos, con un carro o hasta con un palo. Los niños hoy ni sudan ni se ensucian, no desarrollan esa creatividad innata en cada uno porque todo les viene empaquetado y listo pa que ellos hundan el botoncito que se necesita hundir. Si nosotros fracasamos en las decisiones que como padres estamos tomando, no quiero ni pensar cuando estos que, cría Google y YouTube, tengan hijos y les toque criarlos.

PD: Foto robada del dios Google.

#PensandoPendejadas
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