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El ‘Periodo Especial’ y la ‘coyuntura’, inspiraciones de Díaz-Canel para afrontar la crisis económica actual

Sin referirse claramente a una desescalada, el Gobierno cubano empieza a hablar de iniciar una 'recuperación económica' tras la pandemia.

Para enfrentar la crisis económica agravada por el coronavirus, Miguel Díaz-Canel cree que se debería tomar como base la experiencia con el manejo del llamado «Período Especial» y la «situación coyuntural», como ha denominado su Gobierno a la crisis derivara de la falta de combustible.

«Hay que tener en cuenta la experiencia que han acumulado el país y la Revolución en todos estos años; las medidas que hemos aplicado en el Período Especial; las que aplicamos cuando tuvimos que enfrentar la situación de desabastecimiento de combustible; las que fuimos incorporando después en ese proceso y todas las medidas de la pandemia», dijo el gobernante durante una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros el pasado 8 de marzo.

También hizo referencia a los obstáculos que, a su juicio, entorpecen el desarrollo del país, muchas veces relacionados con doctrinas económicas propias de los sistemas comunistas. «Lo que propongamos hay que analizarlo con la perspectiva de que no tenga trabas», dijo.

Añadió que con estas estrategias se estaría «dando respuesta a uno de los temas fundamentales que siempre hemos debatido en estos años, que es liberar definitivamente las fuerzas productivas en el país, y que esa liberación de las fuerzas productivas tenga un impacto en el desarrollo económico y social de la nación».

Es conocido el rechazo del PCC, especialmente de sus sectores más conservadores, a este tipo de medidas. Tal vez por esta razón Díaz-Canel apeló a palabras expresadas por Raúl Castro horas antes en una reunión del Buró Político. La flexibilización «es el problema estratégico principal que tenemos, al que hay que dedicarle todos nuestros esfuerzos. Hay que seguir trabajando en estos temas, montarnos en este tren y no bajarnos más», dijo el general.

El ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, se refirió a la necesidad inmediata de «disponer de una estrategia económica para la recuperación y ordenar el desenvolvimiento de la economía cubana, en un escenario de crisis mundial».

Según Gil, esta estrategia deberá organizarse en dos etapas, la primera relacionada con la recuperación más inmediata de la actividad económica paralizada por la pandemia y la segunda encaminada a fortalecer la economía nacional, la cual viene debilitándose de forma sostenida durante los últimos años.

Gil añadió que la recuperación de la economía estaría marcada por tres fases, que incluirían la apertura de servicios y actividades, siempre garantizando el distanciamiento físico entre las personas, algo que no se ha conseguido ni en los momentos más delicados de la pandemia en Cuba.

Aún no se ofrecen fechas claras para un proceso de desescalada, aunque según la nota publicada en el diario oficial Granma, «se estima que el país pueda iniciar la etapa de recuperación en los próximos meses, regresando de manera gradual a la nueva normalidad».

Manuel Marrero, primer ministro cubano, quien presidió esta reunión, comentó al respecto: «muchas cosas tenemos que acelerarlas, pero sin terapias de choque, ni apresuramientos, que nos conduzcan a hacerlas mal».

Esto resulta contradictorio con las tendencias de la enfermedad en el país, donde a pesar de que cada día se muestran cifras de contagios más pequeñas, muy por debajo de los pronósticos que el propio oficialismo había presentado, aún no se conoce nada parecido al inicio de una desescalada.

En ese sentido, Marrero aclaró que la mayor prioridad es la formulación de una nueva estrategia económica, aunque no por ello se deba descuidar el enfrentamiento a la pandemia. Anunció también la creación de un cronograma con fechas para chequear este el avance de este proceso, aunque no aclaró cuándo estará listo ni si será público.

Concluyó diciendo que en el centro de todos los análisis que se realicen debe encontrarse el ahorro y que se deben poner a prueba los funcionarios en la búsqueda de soluciones, en muchos casos a problemas ya muy viejos.

Díaz-Canel, en ese sentido pidió a los cuadros que «no solo cumplan tareas, sino que piensen, propongan, impulsen, implementen», algo que el poder centralizado del régimen cubano ha colocado tradicionalmente en un segundo plano respecto a la lealtad y el compromiso.

En los últimos días han circulado diversos rumores en cuanto a posibles discrepancias dentro del poder en Cuba, alimentados principalmente por la eliminación de un artículo publicado en el diario Granma respecto a los ajustes realizados por el Consejo de Ministros al Plan de la Economía de 2020.

Curiosamente, dos días después de que fuera republicado ese artículo, con la notable ausencia de dos párrafos, el órgano oficial del PCC publicó un polémico texto en el que se cuestionaban las ideas de flexibilización económica expuestas en el material censurado.

Tal vez por estas razones Díaz-Canel finalizó su intervención diciendo que «hay que propiciar un debate amplio, donde nos propongamos cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, y contamos con toda la comprensión y apoyo por parte de la dirección del Partido para hacerlo».

 

 

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