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El primer latino en las Mayores

Entre las efemérides del beisbol de Grandes Ligas de la próxima temporada, hay que recordar que el 9 de mayo de 1871 debutó un joven llamado Esteban Enrique Bellán, infielder, nacido en Cuba en 1850.

Oficialmente, Esteban Bellán fue el primer jugador latinoamericano que participó en un juego del béisbol Mayor. Era alumno de la Universidad de Fordham  (1863-1868) y además de estudiar, participaba en el “Fordham Rose Hill Baseball Club”, que había sido fundado en 1850.

Provenía de una familia muy católica. Por eso él y su hermano Domingo fueron enviados a estudiar a Fordham, una universidad administrada por sacerdotes Jesuitas. Era hijo de madre irlandesa y padre cubano.

Las familias de clase alta de la isla inscribían a sus hijos en Fordham, así que era común ver a estudiantes cubanos. Otros que asistieron a la universidad de los Jesuitas fueron los hermanos Zaido (Carlos, Frederick y Henry), quienes posteriormente fueron los fundadores en Cuba del club “Almendares”, uno de los equipos de mayor abolengo en el béisbol caribeño.

En 1868, terminado su compromiso académico en Fordham, Bellán estuvo con el equipo Unión de Morrisania, que jugaba en el Bronx, Nueva York, con peloteros de barrio. Este equipo se hacía llamar «Los Campeones del Mundo» y jugaba cerca del entorno de la vieja estación de tren de Melrose.

El 9 de mayo de 1871, Esteban Bellán, «Steve» (como era conocido), jugó por primera vez con el equipo Troy Haymaker, donde defendió la tercera base hasta 1872. Tuvo 100 asistencias, cometió 91 errores y completó 8 doble play.

Luego de jugar con los Troy Haymakers,  formó parte del equipo New York Mutuals en 1873 y regresó a su Cuba natal.

Esta foto de los Troy Haymakers muestra a Esteban Bellán, el primer jugador latinoamericano en aparecer en un juego de Grandes Ligas. Fotografía del Museo y Salón de la Fama del Béisbol Nacional

 

Su récord en la mayores quedó así: .252 de average, 69 hits, 52 anotadas, 42 impulsadas, 9 dobles, 3 triples y 5 bases robadas en 60 juegos jugados.

En 1871 fue fundada la National Association of Professional Base Ball Playes (Asociación Nacional de Jugadores Profesionales de Béisbol) y así finalizó la era de los clubes, que dio paso a equipos profesionales.

En 1875, la Nacional Association desapareció por problemas económicos de los equipos ubicados en ciudades pequeñas y nació la Liga Nacional (la misma que conocemos).

Esta Liga diseñó cláusulas de reserva con los jugadores, para que no pudieran cambiar de equipo por mejores salarios, lo que provocó el disgusto de muchos peloteros quienes formaron varias ligas. La más exitosa fue la Asociación Americana, que existió desde 1881 a 1891, período en el que hubo varios juegos que enfrentaron a las dos asociaciones, en lo que podríamos llamar juegos ‘‘precursores’’ de las series mundiales.

Comenzando el siglo XX, surgió la Liga Americana. Desde esos años, los cronistas comenzaron a llamarla “Nuevo Circuito” y aún hoy hay quienes la describen como “Joven Liga”.

Por eso es tan común la duda de si fue Esteban Bellán en 1871, o Luis Castro en 1902, el “primer latinoamericano” que vio acción en las Grandes Ligas.

El cubano fue el primero en jugar en las Ligas Mayores, ya que la Nacional Association es considerada parte de la historia de las Grandes Ligas, pero el primero en jugar en las Grandes Ligas tal como las conocemos, es decir, con Liga Americana y Liga Nacional, fue el colombiano Luis Castro, un personaje casi enigmático.

Uno de los mitos que rodea su leyenda es que su padre era Cipriano Castro, según él mismo aseguraba. Sin embargo el 23 de diciembre de 1902, dijo a los medios en Filadelfia que era sobrino del presidente venezolano: «No volveré a casa. Hay demasiada agitación. Si no hay una rebelión cada tanto mes, hay cierta impaciencia en el país, pensando que hay algo malo. Entonces, comienzan una revolución a fin de enderezarlo». Al parecer disfrutaba inventando cuentos, lo que ha contribuido con las dudas.

Según la Sociedad Americana para la Investigación en el Béisbol (SABR), Castro llegó a los Estados Unidos a los 8 años de edad y era hijo de Louis Castro e Inés Vásquez.

Fue educado en los Estados Unidos, estudió secundaria en la Manhattan College High School, en Harlem.

Fue firmado por el legendario Connie Mack, con los Atléticos de Filadelfia. Sólo jugó en 1902, bateó para .245 en 42 encuentros y  empujó 15 carreras, actuación que le valió para ser el precursor de todos los beisbolistas latinoamericanos que jugaron después.

Chick Pedroes, Cuba (jardinero, Chicago Orphans, 21/8/1902)

Armando Marsáns, Cuba (jardinero, Rojos de Cincinnati, 4/7/1911).

Rafael Almeida, Cuba (jardinero, Rojos de Cincinnati, 4/7/1911).

Mike González, Cuba (catcher, Boston Braves, 28/9/1912).

Jack Calvo, Cuba (jardinero, Senadores de Washington, 9/5/1913).

Mérito Acosta, Cuba (Senadores de Washington, 5/6/1913).

Adolfo Luque, Cuba (pitcher Bravos de Boston, 20/5/1914).

Luego llegaron otras nacionalidades:

Mel Almada, México (jardinero, Medias Rojas de Boston, 8/9/1933).

Alejandro Carrasquel, Venezuela (pitcher, Senadores de Washington, 23/4/1939).

Hiram Bithorn, Puerto Rico (pitcher, Cachorros de Chicago, 15/4/1942).

Humberto Robinson, Panamá (pitcher Bravos de Milwaukee, 20/4/1955).

Oswaldo Virgil, República Dominicana (tercera base, receptor y jardinero, Gigantes de Nueva York, 23/9/1956).

En el Salón de la Fama de Cooperstown están:

Roberto Clemente, Puerto Rico

Juan Marichal, República Dominicana.

Luis Aparicio, Venezuela.

Rod Carew, Panamá.

Orlando Cepeda, Puerto Rico.

Tany Pérez, Cuba.

Roberto Alomar, Puerto Rico.

Pedro Martínez, República Dominicana.

Iván Rodríguez, Puerto Rico.

Vladimir Guerrero, República Dominicana.

Edgar Martínez, Puerto Rico.

Mariano Rivera, Panamá.

De la Negro League:

Martin Dihigo, Cuba.

Cristóbal Torriente, Cuba.

José de la Caridad Méndez Báez, Cuba.

Premio Ford Frick (Narradores):

Ely “Buck” Canel, Argentina.

Jaime Jarrín, Ecuador.

Rafael “Felo” Ramírez, Cuba.

La presencia latinoamericana el beisbol es casi tan antigua como el deporte mismo, celebramos 150 de la llegada de Esteban Bellán y todo lo que vino después.

 

 

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