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Enajenación y cinismo

fcastro121016Este lunes, se reprodujo en el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, un «artículo del compañero Fidel«, como se le llama ahora en expresión de falsa humildad. El título del bodrio: «El destino incierto de la especie humana«.

No hay orden ni concierto en ese amasijo de palabras donde la ciencia se mezcla con la religión y la política de la peor manera. Los saltos de una época a otra son como los brincos de una pulga de un perro a otro. Los temas se entremezclan y ninguna idea termina aunque en realidad tampoco tienen principio.

Es una falta de respeto a los lectores del Granma e incluso a los propios militantes del PCC, que quien fuera considerado una mente preclara —criterio que no comparto—, se convierta en el hazmerreír gráfico del país. La sarta de incoherencias y divagaciones que nos dispara no vale la tinta gastada en su impresión.

Es cierto que el susodicho diario es fruto de la megalomanía castrista y el anciano mantiene derechos absolutos sobre lo que aun considera suyo, pero no hay que exagerar. Pretender pasar como articulo lo que a todas luces no es más que un popurrí disparatado, es bochornoso y permite ver hasta qué punto un sistema dictatorial puede denigrar el ejercicio de la prensa o cualquier otra actividad humana.

Mientras excelentes periodistas cubanos se han visto obligados a abandonar el país o conformarse con escribir en blogs o publicaciones extranjeras por tal de hacer uso del derecho a la libertad de expresión, el órgano oficial del Partido Comunista se da el gusto de publicar una fidelada que deja mal parados a redactores, jefes y lamebotas del mencionado órgano de prensa.

Un título que nada tiene que ver con el texto, varias ideas inconexas en un mismo párrafo, párrafos que no tienen relación entre sí, preguntas sin respuesta, «una insólita medalla de oro» sin ganador, fenómenos enigmáticos solo concebidos por la imaginación desbocada del autor; la historia universal servida como un revoltillo donde la teoría del Big Bang y el libro del Génesis se dan la mano con un tal «señor Trump» y «las huellas digitales de los gemelos univitelinos» que solo al pasar los años descubrieron quienes eran, gracias a que «los hombres de ciencia ocupan hoy un lugar privilegiado» por estar donde tenían que estar. Y como colofón, la amenaza de trasmitir en otro momento «algunas ideas más de este singular problema».

¿A qué singular problema se refiere el autor, a la sequía del desierto, al maná celestial, a la unión de las estrellas que según su particular interpretación provocaron la gran explosión cuando los científicos dicen que fue la explosión lo que generó la existencia de las estrellas?

¿Qué quedará de Cuba después del paso de la «revolución cubana» y el comunismo? ¿Tendremos que esperar el próximo Big Bang y convertirnos en polvo cósmico para deshacernos de tanta decrepitud, charlatanería y baboseo ideológico?

Ojalá no se cumpla la amenaza de trasmisión de «otras ideas» y que las de este lunes sirvan para dar merecido fin periodístico a quien en su vida tuvo muchas, algunas buenas y otras malas, pero al final son las malas las que prevalecen.

Preocuparse por el futuro de la especie humana cuando nuestro propio país está en ruinas es vivir enajenado de la realidad. Pensar en la inmensidad de las galaxias y en el misterio de las ciencias humanas y angélicas mientras cientos de cubanos se lanzan a la aventura de cruzar ríos, selvas y mares buscando sobrevivir a toda costa, es cínico.

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