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Erdogan refuerza su purga con más de 300 nuevas condenas a cadena perpetua

Los cuatro civiles sentenciados a prisión de por vida son imanes de la cofradía de Fetulá Gulen

Tres años y medio después del golpe militar contra Recep Tayyip Erdogan, la Justicia turca cerró un macrojuicio contra 475 acusados con sentencias de cadena perpetua para 333 militares y cuatro civiles por asesinato, violación del orden constitucional e intento de asesinato del entonces primer ministro y ahora presidente Erdogan. Otros sesenta acusados recibieron penas de diferente duración y 75 fueron absueltos. La sala del juzgado de Sincan, cerca de Ankara, estaba a rebosar a la espera del veredicto de un juicio que arrancó en agosto de 2017.

Los cuatro civiles sentenciados a prisión de por vida son imanes de la cofradía de Fetulá Gulen, el clérigo exiliado en Estados Unidos al que Erdogan acusa de orquestar la asonada. Gulen, también dentro de la lista de acusados en este juicio pese a que Washington se opuso a su extradición, niega su implicación. Las autoridades consideran al grupo de Gulen, que durante años fue un estrecho colaborador de Erdogan, un «estado paralelo» al que acusan de ir situando durante décadas a sus adeptos en cargos de la administración pública. Para Ankara se trata de una «organización terrorista».

«Nuestra batalla contra el terrorismo continua», declaró el portavoz del Partido de la Justicia y la Libertad (AKP), Omer Celik, al conocer la sentencia y añadió que «la red traidora que arrojó bombas sobre el parlamento, la presidencia y nuestro pueblo fue condenada ante la justicia y nuestra nación».

2.500 cadenas perpetuas

Más de 250 personas perdieron la vida la noche del 15 al 16 de agosto de 2016 cuando se produjo un levantamiento militar contra Erdogan. Vehículos militares de transporte de tropas cerraron los puentes del Bósforo y de Fatih Sultan en Estambul, rodearon edificios gubernamentales en Ankara, los tanques llegaron hasta el aeropuerto internacional de Ataturk, en Estambul, los cazas comenzaron a sobrevolar las ciudades a baja altura y bombardearon la Asamblea Nacional. Los militares irrumpieron en la cadena nacional de televisión, TRT, y obligaron a la presentadora a leer un comunicado en el que declararon la ley marcial y el toque de queda y anunciaron la formación de una junta militar interina. Durante aquella noche cargada de tensión los más veteranos revivieron los recuerdos de los golpes de 1960, 1971, 1980 y 1997, este último dirigido contra el mentor de Erdogan, el islamista Necmettin Erbakan.

Pero el golpe no tuvo éxito. Erdogan decretó el estado de alarma y ordenó que se pusiera en marcha de inmediato un «proceso de limpieza». A partir de entonces arrancó una purga masiva en todos los estamentos del país, aunque los militares y las fuerzas de seguridad son los más afectados, para acabar con la red de seguidores de Gulen. 292.000 personas han sido detenidas por sus supuestos vínculos con la cofradía y 10.000 están encarcelados a la espera de juicio, según los datos ofrecidos por el ministro de Interior, Suleyman Soylu. Los tribunales han dictado hasta ahora más de 2.500 sentencias de cadena perpetua.

Desde organismos de derechos humanos como Amnistía Internacional (AI) piden de forma reiterada «contención y respeto» a las autoridades de Ankara la hora de realizar las investigaciones necesarias y que sometan a todas las personas detenidas a «un juicio con las debidas garantías».

 

 

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