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González aguanta el pulso y seguirá trabajando para desmontar la coalición con Podemos

Los avisos de La Moncloa no frenan las maniobras públicas y privadas del expresidente socialista en contra de la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno

Los primeros avisos de La Moncloa a Felipe González por sus maniobras privadas y declaraciones públicas en contra de la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno de coalición no han intimidado al expresidente socialista. González mantiene que las fuerzas políticas que sostienen al PSOE en el Ejecutivo ponen en peligro el pacto constitucional. Y quienes mejor le conocen aseguran a Vozpópuli que las filtraciones e informaciones en su contra solo le animan a seguir.

González reaparece este martes en un foro sobre el futuro del turismo en España. Su comparecencia se produce menos de una semana después de un desayuno informativo en el que comparó el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con el «camarote de los hermanos Marx». El comentario le costó una reprimenda de la vicepresidenta Carmen Calvo y una información en el diario La Razón sobre cómo la CIA vinculó a González con la creación de los GAL.

El artículo está extraído de una base de datos de documentos desclasificados que la agencia norteamericana de inteligencia colgó en Internet en 2017. EH Bildu ha pedido la comparecencia de González en la Comisión de Interior del Congreso para dar explicaciones sobre estos documentos de la CIA.

González, contra Podemos y Sánchez

La relación entre Sánchez y González es inexistente. No hablan desde hace tiempo. El expresidente socialista lleva meses maniobrando en contra de la presencia de Unidas Podemos en la coalición de Gobierno, tal y como adelantó este diario. La actividad de González ha sido intensa, según confirman diversas fuentes. Ha mantenido entrevistas con todos los poderes fácticos del país que han querido escucharle. Desde empresarios a las corrientes más críticas del PSOE.

Su discurso en contra la coalición es bastante más duro en privado del que se le ha escuchado en público. Y hay quien le reclama que hable igual de claro ante los medios de comunicación. Otras fuentes aseguran que «Felipe solo quiere que se respete su derecho a opinar».

En su última intervención -la del «camarote de los hermanos Marx«-, aseguró que le «preocupa el Estado de derecho», criticó a los socios separatistas de Sánchez y alabó a la canciller alemana, Angela Merkel, por «hablar corto».

Zapatero y el estupor del PSOE

A esta batalla entre Sánchez y González se ha sumado el anterior inquilino socialista de La Moncloa: José Luis Rodríguez Zapatero. Los dos expresidentes del Gobierno del PSOE libran batallas de intereses contrapuestos que tienen como enemigo común a Sánchez. Y el cruce de reproches y acusaciones entre ellos se ha producido en los medios de comunicación –antagónicos– que han representado históricamente al felipismo y al zapaterismo.

Zapatero ha aparecido este lunes no tanto en defensa de Sánchezsino sobre todo de Iglesias. Si la relación entre González y Sánchez es mala, la de Zapatero con el actual presidente no es mucho mejor. La mediación de Zapatero a favor del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela se ha convertido en un problema diplomático para España. El Gobierno se ha visto forzado a desligarse del expresidente en más de una ocasión.

Zapatero ha defendido la presencia de Podemos en el Consejo de Ministros. Y ha cargado contra Ciudadanos, aliado parlamentario de Sánchez durante el estado de alarma. González defendió al partido naranja por su voluntad de pacto hace unos días. Zapatero también ha negado que organizase el encuentro entre el ministro José Luis Ábalos y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, que destapó Vozpópuli.

Sánchez, dicen estas fuentes a Vozpópuli, está cansado de ambos. Ni habla, ni recibe a sus predecesores desde hace tiempo. El PSOE actual asiste con «estupor» a lo que muchos califican de «espectáculo poco edificante«.

 

 

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