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Grupo Maritain: Venezuela – La Hora de la Verdad

 

verdadVenezuela – La Hora de la Verdad

Grupo Maritain *

 

Las gentes que recuerden las lecciones de la historia sabrán que una sociedad democrática no tiene que ser una sociedad indefensa en la que los enemigos de la libertad puedan conducirla mansamente al matadero en nombre de la libertad. 

Jacques Maritain

Ha llegado a Venezuela la hora de la verdad.

En documentos anteriores de nuestro grupo, afirmábamos lo siguiente:

 

Votar el 6 de diciembre es votar por un cambio. Cambio radical, civilizatorio y moral. Los líderes, los partidos, los comandos, a todos los niveles, deben adherirse incondicionalmente a la transmisión del mensaje de que el 6 de diciembre se da el paso inicial del cambio político más profundo, participativo y transformador de la historia contemporánea de Venezuela.

“Hay que considerar que toda agenda futura para los sectores democráticos debe comenzar por tomar en cuenta el daño antropológico causado por tantos años de desidia, de abandono de ideas, de destrucción institucional, de degradación de la moral y de las éticas tanto públicas como privadas.”

“Ha sido difícil de entender, por parte de algunos sectores de la sociedad venezolana, que el proyecto liderado por Hugo Chávez Frías primero, y Nicolás Maduro después, posee errores esenciales que van más allá de la corrupción e incompetencia. Que su propósito ha sido el avance hacia formas totalitarias de gobierno, inspiradas e incluso lideradas por el totalitarismo castrista.”

La oposición ha recibido un mandato claro, con una legitimidad centrada en las esperanza de un cambio profundo e integral. No sólo solucionar los gravísimos problemas socio-económicos del país, sino hacer de Venezuela una nación próspera, pacífica, llena de progreso en libertad, y con “la vitalidad de una sociedad verdaderamente justa en sus estructuras fundamentales” (Maritain).

“Por ello, un reto central de la hoy mayoría nacional es entender que las decisiones prioritarias parlamentarias, de indudable urgencia e importancia, y ubicadas dentro del muy completo plan de acciones publicitado por la Unidad democrática, no bastan para enmendar la ruta equivocada que lleva la nación. Que para cumplir dicho mandato se necesita no sólo tomar control de las acciones legislativas, sino que, siguiendo los caminos señalados en la constitución, obtener, lo más pronto posible, el poder ejecutivo, para implementar entonces el cambio del actual régimen por uno auténticamente democrático, respetuoso de los derechos humanos, del pluralismo y de la libertad.”

 

En fecha reciente, el pasado 6 de enero, en el discurso de instalación de la 103 Conferencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, Monseñor Diego Padrón, su presidente, Monseñor, ha señalado:

 

“La instalación de la AN es una victoria de la voluntad del pueblo. Es un paso decisivo hacia la reinstitucionalidad del país y la independencia de los poderes públicos. (…) Es una victoria de la voluntad del pueblo que reclama cambios reales en los campos de la verdad y justicia, la economía, la seguridad.”

“La jornada electoral realizada en paz y la toma de posesión de sus curules por parte de los diputados electos son una ratificación de la conciencia civilista y democrática de los venezolanos y un contundente rechazo del sistema representado por el socialismo del siglo XXI, del despotismo, militarismo, artbitrariedad y corrupción”.

Varias palabras sobresalen de la intervención de Monseñor Padrón: en primer lugar, cambio y verdad. No hay la primera sin la segunda. Luego, caracteriza al régimen presente: despotismo, militarismo, arbitrariedad y corrupción.

 El cambio no debe apuntar solamente hacia lo material. El cambio es fundamentalmente moral, antropológico, ya que de esta naturaleza ha sido el daño mayor ejecutado e implementado por el régimen durante los últimos 17 años. Es indudable la urgencia en resolver los graves problemas socio-económicos que afectan a toda la población. Pero sería erróneo pensar que los problemas causados por la anti-política del odio requieren solamente de mejoras administrativas, de un mejor equipo de gobierno, de decisiones económicas sensatas. Todo ello es indispensable, y en grado sumo, pero lo es también defender la verdad frente a la mentira chavista.

El sentido esencial de la verdad implica intentar de nuevo pensar con las herramientas que proceden de los reales valores democráticos. Con ellos, construir de nuevo una cultura política pluralista y civilizada, que exprese un verdadero amor por la república y sus instituciones. Porque no se puede amar a la república y al mismo tiempo convivir con el error y la injusticia.

¿Cuál ha sido la conducta de los responsables del régimen ilegítimo después del 6D, los cultores de la mentira? Desconocimiento de los resultados, intento de manipulación judicial para burlar la voluntad popular, negativa a aceptar la legitimidad del nuevo poder legislativo.

Pero además, han utilizado la anterior Asamblea Nacional para proceder, contra toda legitimidad y racionalidad a: i) Designar de manera irregular a los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, sin que los candidatos llenaran los requisitos establecidos en la Constitución y las leyes, violando paladinamente todo el ordenamiento legal de la República, en cuanto a los procedimientos que deben ser completados para poder proceder con legitimidad a tan importante decisión; ii) Dictar, a través de la aprobación de créditos adicionales, nuevas órdenes de gasto para el régimen de Nicolás Maduro, por la importante cantidad de Bs. 200 mil millones, los cuales serán seguramente financiados mediante la vía de la impresión de dinero; iii) Aprobar un nuevo conjunto de leyes dirigidas a modificar sustantivamente aspectos importantes del quehacer nacional; entre ellas destaca la modificación de la ley del Banco Central (BCV), con varios propósitos, entre ellos tres cruciales: a) Eliminar la posibilidad de que la Asamblea Nacional designe directores del BCV y dejar tal decisión de manera exclusiva al Presidente de la República b) Autorizar al BCV para financiar copiosamente el gasto público, por vía de la monetización del déficit fiscal, pero extendiendo el rango de posibles recipiendarios de estos fondos hasta cubrir todos los niveles del Poder Ejecutivo c) Autorizar al BCV a no difundir la información que recabe acerca del comportamiento de las variables macroeconómicas claves en la economía nacional.

Por último, el nombramiento de un gabinete ministerial que condena al país a profundizar aún más la crisis. Un auténtico desprecio por la voluntad popular, que se ahonda con las decisión, claramente anticonstitucional, asumida por un Tribunal Supremo a servicio pleno de la voluntad del régimen, de desconocer a la misma Asamblea Nacional y amenazar con “confiscar” sus funciones.

 Todos estos elementos ponen de manifiesto cómo el régimen del presidente Maduro está decidido a radicalizar los aspectos más siniestros del modelo político, social y económico que pretende implantar en el país. El gobierno, lejos de oír la severa admonición que recibió de la voluntad popular en las urnas el 6D, está empeñado en seguir adelante conduciendo el país hacia el desastre, la ruina, la miseria; en suma el caos social.

 El traer a la luz pública la verdad obliga a entender que los cultores de la mentira, que son básicamente todos aquellos que alrededor del régimen han disfrutado de los privilegios y de las prebendas del poder, han querido hacer un mito del hombre que más daño le ha hecho a Venezuela en toda su historia. Un hombre que, en su desenfreno, entregó el país a la rapiña nacional e internacional, hizo del odio y la división sus banderas, y fue más fiel a una dictadura totalitaria foránea que al mandato que le dio el pueblo. Un gobernante que hizo pedazos la legalidad, y que quiso reescribir la historia patria, haciendo de la venganza su leitmotif fundamental, para construir finalmente una tiranía cruel y atroz.

El reencuentro con la verdad obliga a entender la real naturaleza de quienes en cargos de dirección gubernamental, han intentado crear una mitología chavista. Los pudimos ver una vez más en acción en la sesión de instalación de la nueva Asamblea Nacional. Hay que entender que su ilegitimidad se asienta no sólo en razones jurídicas o políticas, sino primordialmente en su complicidad con la corrupción, y con la violación sistemática, durante 17 años, de los derechos de la persona humana.

 La verdad democrática tiene como base de sustentación la fidelidad a la constitución. Y la misma debe ser asumida, respetada y defendida por todos los ciudadanos, sin distingos: mujeres y hombres, civiles y militares. Estos últimos deben reconocer de una buena vez, sin equívocos ni vacilaciones, su claro respeto a la Carta Magna.

El diálogo es intrínseco a la democracia como forma de convivencia y de gobierno. En consecuencia, los demócratas siempre estamos dispuestos al diálogo, ya que el mismo constituye la vía por la cual en la democracia se obtienen consensos y se encuentran soluciones para los agobiantes problemas que enfrenta toda sociedad moderna. Por ello podemos afirmar que la verdad que exige la correcta implementación de la decisión popular solo puede convertirse en diálogo fructífero si ambas partes lo aceptan, de buena fe, y que el mismo no sea mero instrumento para ganar tiempo, como ya sucedió en el pasado, ni para maquillar el mantenimiento en el poder de la mentira y sus defensores. Ya sabemos cuál ha sido la postura del régimen en estos 17 años: negativa absoluta al diálogo, e incluso a aceptar la existencia, como iguales en derechos, de todo aquel que no se arrodille incondicionalmente ante la mentira.

 Repitamos finalmente que el mandato del 6D es explícito: el cambio exigido en las urnas implica el cambio del actual poder ejecutivo, el cual, para su re-legitimación, debe retornar, después de 17 años, al servicio de toda la sociedad.

Para ello, hay diversos caminos constitucionales, hoy en pleno estudio por las fuerzas democráticas. Todos ellos llevan consigo, previamente, la renovación del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia, de acuerdo con las facultades que la constitución otorga a la Asamblea Nacional. A tal respecto, pensamos que el mecanismo del referendo revocatorio es una posible vía aconsejable, dada su naturaleza de iniciativa con origen popular.

La dirigencia democrática debe entender el sentido de la protesta cívica, expresada sin vacilaciones el 6D y, reiterando su responsabilidad republicana, continuar liderando, con decisión, las luchas de quienes combaten a favor del orden y contra el caos, con la fuerza de la paz y las banderas de la libertad.

*El Grupo Maritain está formado por un grupo de ciudadanos venezolanos, comprometidos con el pensamiento demócrata-cristiano y con las causas de la libertad y la democracia plenas. Sus miembros son: Abdón Vivas Terán, Sadio Garavini di Turno, Haroldo Romero, Oswaldo Álvarez Paz, Julio César Moreno León y Marcos Villasmil.

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