Cultura y ArtesMúsicaSemblanzas

Gustavo Coronel: Antonio Lauro, venezolano universal

 

La guitarrista croata Ana Vidovic, interpreta el Vals venezolano No. 3, «Natalia» , de Antonio Lauro:

 

 

Hace algunos años mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de viajar a Europa en el Queen Mary 2, el bello barco insignia de la CUNARD. Uno de los artistas a bordo era un guitarrista y la primera obra que interpretó fue YACAMBÚ, el extraordinario vals de Antonio Lauro. De los valses compuestos por Lauro, este es uno de mis preferidos por sus giros tan creativos, de tanta frescura venezolana:

 

 

Lauro compuso 16 valses: Petronila,  Momoti, Vals venezolano Nº 1, Vals venezolano Nº 2, Vals venezolano Nº 3, Vals venezolano N°4, Yacambú, María Luisa, El Marabino, Angostura, Carora, El Niño, María Carolina, La Gatica, El Negrito y La Negra, así como obras de mayor dimensión, tales como la Suite Venezolana, Sonata y un Concierto para guitarra y orquesta, utilizando con gran creatividad temas negroides y folklóricos. De todos los músicos venezolanos Lauro es probablemente el que mayor difusión internacional ha tenido y su popularidad sigue aumentando, hasta el extremo que pocos son los guitarristas de fama internacional que no han incorporado su música en sus programas. Ha sido interpretado, entre muchos otros, por Andrés Segovia, David Russell, Alirio Díaz, Jesús Castro Balbi, Ignacio Ornes, John Williams, Ana Vidovic, Adam Holzman y Víctor Villadangos. Con frecuencia descubro un nuevo y excelente intérprete de sus valses, como José Antonio Escobar, verlo y oírlo aquí:

 

 

El famoso guitarrista John Williams llamó a Antonio Lauro “el Strauss de la guitarra”.  Junto con Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza y José Antonio Calcaño, formó el núcleo del movimiento musical nacionalista de la primera mitad del siglo XX, ver al respecto también:

http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2019/06/juan-bautista-plaza-heroe-musical.html  y http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2019/06/juan-bautista-plaza-y-alessandro.html

La trayectoria musical de Antonio Lauro ha sido dividida en cuatro etapas por Alejandro Bruzual: “La primera, empírico-popular tradicional (1934 a 1942), en la cual destaca el vals, como centro de esa búsqueda estilística y de nacionalidad musical. Entre sus principales obras durante esta etapa destacan: Petronila (1936), Merengue (1940), primeros tres valses para guitarra (1938 al 1942), El Marabino (1940-1942), así como sus primeras obras y arreglos para los Cantores del Trópico. La segunda, una etapa académica (1944-1956), en la cual la mayoría de las obras son politonales, entre las cuales encontramos: Fugas (1944), Marisela para arpa (1949), Suite Venezolana y Sonata para Guitarra (1951-1952). Su tercera etapa de madurez (1956-1976) incluye el inicio de la difusión internacional de su música, así como las publicaciones de sus obras, gracias a la colaboración con el guitarrista Alirio Díaz.  La cuarta etapa se extiende a lo largo de los últimos años de vida del compositor (1977-1986), en la cual marcó su consagración internacional, pues se le dedicaron numerosos homenajes, tanto en Venezuela como fuera de ella”.

Una de sus innovaciones consistió en utilizar el llamado registro, la práctica utilizada por los guitarristas populares para “calentar”, como parte integral de algunas de sus composiciones, tales como la Suite Venezolana, primer movimiento, oírla aquí:

 

 

La gloria de Lauro está en sus valses. El que más fortuna ha tenido y se ha convertido en un símbolo mundial de la venezolanidad es Natalia (vals #3), en honor a una de sus hijas. Tiene un vals dedicado a su esposa, María Luisa,  del cual ha dicho: “es tan difícil como mi esposa”.

 

 

No podría decir cual me gusta más. Con los valses de Lauro me sucede lo mismo que con una familia que vivía cerca de mi casa en Los Teques.  Eran 15 hijas y todos los años una diferente se convertía en una bella mujer. De igual manera todos los valses son hermosos. Como en las heladerías, cada mes disfruto de un sabor favorito: un mes es Carora, otro mes es El Marabino, luego Yacambú. El único otro compositor venezolano para la guitarra que lo iguala en belleza es Rodrigo Riera, con su Canción Caroreña, oírla aquí, ejecutada por Eric Peltzer:

  https://soundcloud.com/eric-peltzer/rodrigo-riera-cancion-carorena

 

Antonio Lauro fue hijo de los inmigrantes italianos Armida Cutroneo y Antonio Lauro Ventura y nació en 1917 en Ciudad Bolívar. Su padre era músico aficionado y celebró el nacimiento de Antonio escribiendo un vals titulado Mi primogénito. Tuvo, según su biógrafo Ivo Hernández, una feliz niñez. Estudió música en Caracas con Vicente Emilio Sojo (composición, teoría y solfeo), Salvador Llamozas (piano), Juan Bautista Plaza (historia y estética musical) y Raúl Borges (guitarra) y se decidió por la guitarra tras escuchar en concierto al guitarrista paraguayo Agustín Barrios, Mangoré.

Durante la década de los años 50 participó en la resistencia contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez y fue apresado por las fuerzas de seguridad del gobierno y enviado a prisión. En la cárcel escribió dos de sus obras más importantes como la Sonata para guitarra y la famosa Suite venezolana y organizó veladas musicales.

Antonio Lauro falleció el 18 de abril de 1986 en Caracas. Recibió el Premio Vicente Emilio Sojo, en 1948, 1955 y 1957, el Premio Oficial de Música, en los años 1947, 1948 y 1950. Premio Nacional de Música en Venezuela en 1985. El Conservatorio Nacional de Música Juan José Landaeta en Caracas, decidió colocar su nombre en la cátedra de guitarra.

Fue intensamente venezolano y ello lo hizo universal.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba