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Hausmann: inflación va rumbo a 44 millones por ciento, y el paquetazo la acelera

El paquete de medidas económicas anunciadas por Nicolás Maduro tendrá la virtud de acelerar una hiperinflación que ya la semana pasada se proyectaba rumbo a 44.000.000% (cuarenta y cuatro millones por ciento) anualizada, advirtió este lunes el economista Ricardo Hausmann.

“La inflación de la última semana fue de 28,4 por ciento, lo que corresponde a 44 millones por ciento al año, antes del anuncio de estas medidas”, dijo Hausmann desde Estados Unidos, en breve entrevista telefónica con El Estímulo.

“No veo como estas medidas van a hacer que aumente la producción. Sí veo que estas medidas van a hacer que aumenten los bolívares que van a tratar de comprar esa producción, y por lo tanto no es que la gente va a comprar más sino lo mismo pero más caro”, dijo este ex ministro de Planificación en la era democrática de Venezuela y hoy director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard.

Aunque se trata de mediciones puntuales, van en línea con la encontrada por otras entidades en sus informes mensuales, como la Asamblea Nacional de Venezuela, la firma privada Ecoanalítica y el programa “Inflación Verdadera”, que tiene apoyo del Billion Prices Project, MIT Sloan y Harvard Business School.

“Creo que es difícil pensar que esto no va a llevar a una aceleración de la hiperinflación”, dijo al explicar que ese 28% semanal es una de las medidas más altas registradas durante ese período en la metodología del Centro, que procesa datos aportados dese Venezuela por varias fuentes y estudios de campo.

En las últimas horas el programa de Maduro ha sido criticado por varios frentes independientes o con claros intereses políticos, que lo califican como un “paquetazo rojo”, el “Madurazo” con previsibles afectos negativos en todo el país.

Mientras, la propaganda oficial insiste en que es un programa muy bueno, concebido y desarrollado en persona por el mismísimo Nicolás Maduro para salvar a la patria.

En el medio hay quienes ven destellos de un paquete neoliberal al estilo de los aplicados en el pasado por el Fondo Monetario Internacional y que tanto fueron criticados por la izquierda americana y europea.

Para Hausmann, quien ha sido economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo y participó en el último intento de reformas estructurales que se quiso aplicar en Venezuela, la oferta de Maduro al menos en sus anuncios, tiene elementos que suenan a un programa ortodoxo de ajustes.

Entre ellos el ajuste cambiario (megadevaluación), más impuestos y aumento de la gasolina. Pero está mezclado con elementos muy poco ortodoxos, como ese aumento de 60 veces en el salario mínimo a costa del fisco, que se compromete a pagar en los próximos noventa días la diferencia de los salarios actuales con el nuevo aumento.

“Lo que están haciendo es una maxidevaluación y un maxiaumento del salario”, subrayó Hausmann.

“La idea de que vamos a pasar tres meses en los cuales la gente va a cobrar como si los salarios hubiesen subido, pero las empresas no los van a pagar, sino lo hará el Fisco, creo que acentúa la hiperinflación: el gobierno que ahora tiene que pagarle a la petrolera Conoco y ya no tenía donde caerse muerto, el único sitio a donde puede ir es a la maquinita” (de imprimir dinero).

“La maquinita” es el término técnico para definir la práctica de algunos gobiernos de recurrir a la impresión de dinero sin respaldo (inorgánico). Esto lleva a la multiplicación exponencial de la base monetaria y de la liquidez (todas las formas de dinero en el sistema) sin que haya una contrapartida de la oferta de bienes y servicios en la economía.

De este modo hay una bola de nieve de dinero corriendo detrás de la misma oferta disponible, lo que multiplica los precios.

Este lunes se supo que el gobierno llegó a un acuerdo con la petrolera estadounidense Conoco para pagarle $2.000 millones de dólares que le debe por el fallo de un tribunal internacional en un largo proceso por expropiación de activos en Venezuela.

“Si el gobierno quería tener algún impacto sobre la oferta tenía que haber dado condiciones de mayor seguridad y libertad a las empresas. Pero lo que ha hecho es crear condiciones de mayor inseguridad y cohersión”, dijo al señalar que las firmas no tienen condiciones para invertir y aumentar su capital de trabajo y su capacidad.

“Haciendo la guerra a las empresas no es como vas a logra el retorno de la confianza y la inversión”, dijo.

El gobierno insiste en que como va a pagar el aumento de los sueldos, los precios no deberían subir. También va a apretar las fiscalizaciones en los mercados, usando sus agentes civiles y militares para hacer cumplir las órdenes de que se detenga la inflación.

Después de la última medición de precios por parte del equipo coordinado por Hausmann se verificó una tendencia a la aceleración del dólar Bitcoin (referencial para el mercado) por encima de los nueve millones de bolívares.

También, antes de las medidas, la medición de la inflación que hace la opositora Asamblea Nacional (parlamento) dio 125% mensual, lo que ya equivalía a 19,7% semanal, observó Hausmann.

“Es la mezcla de un ajuste que no tiene mucho sentido. Nunca se ha visto una situación en la que el gobierno se compromete a pagar toda la nómina del país. Eso de disciplina prusiana no tiene nada, en un contexto en el que el gobierno no tiene fuentes adicionales de financiamiento”, dice al señalar que los impuestos a las transacciones financieras, el de la renta y ni siquiera el aumento de la gasolina, van a representar mucho dinero.

“Creo que lo de disciplina prusiana quedará para la historia, como una de las mentiras más insultantes de la historia del país”, dijo en referencia a una de las ofertas de Maduro cuando anunció su programa.

“Tenemos que ir a una disciplina fiscal prusiana y eliminar definitivamente la emisión de dinero no orgánico y sustentar la emisión de dinero en la producción de riqueza, de petróleo, de oro, turismo”, dijo Maduro en un raro reconocimiento de las causas monetarias estructurales de la inflación venezolana.

La propaganda oficial chavista y el propio Maduro insisten en afirmar que la inflación es “inducida” por los enemigos del régimen, un espectro donde suelen incluir a los empresarios y “la oligarquia”, hasta a los gobiernos de Colombia y de Estados Unidos.

De manera oficial, el gobierno no reconoce en público la existencia de la hiperinflación en Venezuela.

La política populista del chavismo se apoya en la oferta constante de bonos en dinero, y en el racionamiento de bolsas de alimentos básicos, todo financiado con dinero inorgánico a través de un Banco Central que responde al partido de gobierno y a Maduro, como antes a Hugo Chávez.

“Por cada bolívar de impuestos no petroleros que el gobierno recauda ha estado emitiendo cuatro” con la maquinita, señala al respecto Hausmann.

Además, Maduro también ha perdonado el pago del ISLR al sector petrolero, que es una pieza clave en el engranaje económico nacional y el principal contribuyente.

“Esto es una locura criminal”, dice Hausmann sobre las expectativas de una inflación muy por encima de ese 44.000.000 por ciento que proyectan las matemáticas, ya antes de ese paquete.

“La historia humana no encuentra muchas ocasiones en las que la inflación ya era tan grave como esa de 44 millones. Eso le gana a todas las hiperinflaciones anteriores. Sí se va a mantener y va a haber una aceleración a esa tasa”, dijo el que es considerado como uno de los economistas más importantes de América.

Observó que el gobierno chavista está amenazando con controles porque se quiere comprometer a que la cesta valga medio petro (la nueva moneda unidad contable creada por Maduro).

“Pero el problema es que para que los venezolanos puedan comprar en Venezuela tendrían que estar disponibles 30 millones de cestas alimentarias y no habrá un boom (de producción) no hay materias primas, ni repuestos, ni la gente, ni mucho menos los incentivos para hacerlo”, ejemplificó.

No señaló una cifra de inflación que ilustre el impacto de las medidas, porque puede ser cualquier cosa por encima de las proyecciones.

“La pregunta que hay que hacerse es cuántos días va a tomar para que el tipo de cambio suba un cero más”, dijo al explicar que el tipo de cambio bolívar dólar ha estado aumentando tres ceros en 400 días, en poco más de un año, tras arrancar en Bs 110.000 y pasar de Bs 6.000.000, mientras el cambio asociado a la criptomoneda Bitcoin supera los nueve millones.

“Esto es insostenible. La pregunta no es lo que va a pasar en tres meses, hablo de lo que va a pasar ya”, dijo al señalar que el aumento de sueldo lo pagará el gobierno pero después de tres meses habrá escasez y gente con supuesta capacidad de compra que no tendrá qué comprar.

Las empresas tienen que pensar que eventualmente tienen que pagar esos sueldos y para eso subir en muchos múltiplos sus bienes. De aquí a 90 días no va a haber más oferta, habrá más demanda y subirán mucho más los precios, habrá más racionamiento y los precios bachaqueados (en el mercado negro) “van a subir a niveles súper, hiper, recontra hiperinflacionarios”, dijo.

Una de las preguntas que se hace la gente común y a la que apuestan algunos políticos es si este paquetazo podría suponer un punto de inflexión en el colapso de la economía venezolana.

“Venezuela cada vez que toca fondo se pone a cavar. Después de este colapso encontrarán otra forma de seguir destruyendo el país. Esto no se arregla hasta que salgamos de este régimen y arreglar las cosas va a ser cada más complejo, cada vez más difícil”, señaló.

La megadevaluación de Maduro también reflejará el desempeño económico por la vía contable, al sincerar las unidades de cuenta para medir el PIB (Producto Interno Bruto, suma total de riqueza que produce el país) y otros indicadores clave de una nación que solía ser la más rica de América Latina y el Caribe y que tras 20 años de la llamada “revolución bolivariana” hoy es de las más pobres.

Ya antes de esto Hausmann y su equipo estaban tratando estimar el PIB usando varias metodologías que tienen sentido para hacerlo. Para el año 2017 habían dado con un PIB per cápita (por persona) de $2.600 anual.

Para 208 el FMI está proyectando otra fuerte caída de la economía, esta vez de 15% y “probablemente se quede corto” porque la producción de petróleo del país cae 30%, señala.

“Todos los países de Centro América son más ricos que nosotros y en todo caso con inflaciones de un dígito y economías creciendo. Tienen mucha más esperanza que nosotros”, dijo.

Según los resultados verificados y datos oficiales, la economía venezolana ha perdido la mitad de su tamaño desde 2013, cuando Maduro heredó la “revolución” de Hugo Chávez.

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