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La derecha italiana se encamina hacia una holgada victoria el 25 de septiembre tras el colapso de la coalición de izquierda

Azione, partido de centro, abandona bruscamente la coalición de izquierda y los analistas coinciden en que «la derecha tiene la victoria en el bolsillo»

De izquierda a derecha: Matteo Salvini, líder de la Liga; Silvio Berlusconii, dirigente de Forza Italia; Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia

 

Calenda, líder de Azione, rompe el pacto con la izquierda al ser incompatible con Sinistra Italiana, partido de extrema izquierda que votó 54 veces contra el Gobierno Draghi y se opone a la OTAN

Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia, confirma que, «si Hermanos de Italia es el primer partido, seré yo la jefa del Gobierno»

 

Los últimos días serán recordados entre los más intensos y políticamente más dramáticos del centro izquierda italiano, que ha visto colapsar su alianza, dejando abierta la puerta para que el centro derecha obtenga una amplia mayoría en las elecciones del 25 de septiembre. Con una ley electoral que favorece de forma decisiva las alianzas, el centro derecha ha sabido unirse y aparcar sus diferencias con el objetivo de lograr una clara victoria electoral. El centro izquierda había formado una coalición con partidos de tendencias diversas, desde el centro hasta la extrema izquierda, para intentar enfrentarse con alguna posibilidad de victoria frente a la coalición de centro derecha, gran favorita en las encuestas. Pero ha durado menos de una semana el pacto del centro izquierda, confirmando la fragmentación y divisiones con que se mueve tradicionalmente la izquierda italiana.

Carlo Calenda, europarlamentario y exministro de Desarrollo Económico, líder de Azione (Acción), una pequeño partido centrista que se consideraba fundamental para dar proyección a la coalición de centro izquierda liderada por el Partido Democrático (PD), retiró bruscamente su apoyo el domingo, por desacuerdo con el líder del PD, Enrico Letta, quien horas antes había firmado un acuerdo electoral por separado con varios partidos, incluyendo a Sinistra Italiana, izquierda radical, y Europa Verde, un partido fundado hace un año.

Anzione, incompatible con la extrema izquierda

Los sondeos dan al partido de Calenda, Azione, un 6% en intención de voto. Pero él cree que su partido vale mucho más y que al menos puede llegar al 10%. Carlo Calenda fue candidato a la alcaldía de Roma en octubre de 2021 y obtuvo el 20% de los votos, un porcentaje que esperaba lograr también en las generales del 25 de septiembre, lo que sería una auténtica sorpresa, casi un milagro. Calenda, un firme defensor del Gobierno Draghi, justificó así la ruptura del pacto firmado el 2 de agosto con Enrico Letta, líder del PD: «Yo hice un acuerdo con Letta con la idea de que en Italia una alternativa a la derecha es posible. Ahora me encuentro junto a personas que votaron en contra de Mario Draghi 54 veces«. En efecto, el líder de Sinistra Italiana, Nicola Fratoiani votó de forma sistemática contra las propuestas del Gobierno Draghi y está contra la OTAN. Por ejemplo, el 2 de agosto el Parlamento italiano aprobó la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN, pero Fratoiani votó en contra. Otras muchas son las diferencias: Calenda es favorable a las centrales nucleares, los incineradores para residuos municipales y las plantas regasificadoras; a todo ello se oponen Sinistra Italiana y Europa Verde.

Tras la ruptura de la alianza de centro izquierda, la euforia ha crecido aún más en el centro derecha (sería más correcto decir derecha-centro, porque en la coalición predomina la derecha, con Hermanos de Italia, Liga y Forza Italia, a los que se une un par de partidos muy minoritarios de centro). Roberto D’Alimonte, un gran experto en ley electoral, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Luiss de Roma, no tiene dudas de la victoria de la derecha: «Sobre la base de las encuestas actuales, un centro izquierda incluso con Azione de Calenda, vale poco más del 35% frente al 45% de Hermanos de Italia, Liga y Forza Italia. En resumen, con Calenda en la coalición, la victoria de la derecha era probable, con Calenda fuera es prácticamente segura, salvo que cambie radicalmente el marco político». Esta es la conclusión a la que llegan hoy también los análisis de todos los expertos de sociedades de investigación sociológica.

Ideología frente a pragmatismo

En definitiva, como dice el profesor D’Alimonte, «salvo que se produzca un milagro, la izquierda no puede ganar, mientras la derecha tiene la victoria en el bolsillo». Antes de los comicios del 25 de septiembre, se ha puesto en evidencia una diferencia fundamental entre la izquierda y la derecha a la hora de afrontar unas elecciones generales: por encima de la búsqueda de una ventaja electoral, suele prevalecer en la izquierda en Italia un cierto gusto o preferencia por la ideología, mientras en la derecha se actúa con pragmatismo para conseguir la victoria, a pesar de las divergencias programáticas. Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia, fundamentó su liderazgo precisamente sobre el pragmatismo, por encima de cualquier consideración ideológica, eliminando a los disidentes si eran demasiado críticos.

Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia, primer partido del país, con el 23,4% en intención de voto, ha manifestado este jueves que, si su partido se confirma en las elecciones como el primero de la coalición de centro derecha, ella será la primera ministra. Lo ha explicado así: «Las reglas se conocen en el centro derecha. El partido que obtenga la mayor cantidad de votos en la coalición propone al Presidente de la República la figura que debe indicar que le gustaría que sea designado como primer ministro. El nombre es el mío, ¿por qué no debería serlo? Creo que los que votan por Hermanos de Italia votan con esta óptica».

Quedan 47 días, hasta que se abran las urnas, y se sabe que en Italia mes y medio es un tiempo interminable en el que políticamente puede suceder de todo. No hay que olvidar que hoy el 40% de los italianos no sabe aún qué votará. Aproximadamente, 1 de cada 4 votantes (el 25% del electorado) decide en la última semana. Y más del 10% en la víspera de la elección o el mismo día. Esta incertidumbre, podría causar, si ocurriera un acontecimiento extraordinario, alguna sorpresa en el resultado final, aunque hoy todo indica que, tras el 25 de septiembre, Italia será gobernada por la derecha.

 

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