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La gente

Cada vez hay más gente, pero menos buena gente. Y en la política, menos

Vaya cuatro mesecitos que nos esperan, de aquí al 28 de mayo. Y luego, salga lo que salga ese día, hasta diciembre más de lo mismo. Invento netamente español: la campaña electoral continua. Hemos logrado, tras grandes esfuerzos, que siempre estemos en vísperas de elecciones. Cuando comenzó la restauración democrática del 78, había periodos electorales en los que se cumplía el pareado del viejo refrán: «En época de elecciones, extrema tus atenciones». Se convocaban elecciones y se cumplían los plazos de las campañas, que ya les parecían largos a todo el mundo. Pero ahora hemos llegado a esta situación provocada antes del sanchismo: siempre es campaña electoral, lanzando promesas que luego no se cumplen, siempre se gobierna no pensando en la felicidad y el bienestar de los futuros votantes, sino en las encuestas. En los partidos los jefes ceden el mando a los responsables de campaña y estos, a los sociólogos de las encuestas. Mandan Tezanos y Michavilla.

Y en todos los atriles y todos los fondos de escenario de los mítines del partido de Sánchez, antiguo PSOE, el lema que los hace felices y que a mí me parece una ofensa: eso de «el Gobierno de la gente». ¡Qué gente, que quieran gobernar en nombre de la gente! ¿Habrá algo peor que la gente, a veces a un paso de la gentuza? ¿Cómo es que quieren que seamos nada más que gente, bulla, rebujón? Es como lo de «la clase media trabajadora», otro invento de este tiempo de continua campaña electoral. ¿Es que hay una clase media que viva de las rentas? En ese caso, deja de ser clase media para convertirse en alta burguesía en el mejor de los casos, y así pueda recibir los insultos que se suelen contra los empresarios y los creadores de riqueza.

Esto de la gente, del «Gobierno de la gente», me parece que tampoco es nuevo de ahora, es una de las muchas cosas que ha copiado el sanchismo. Me parece recordar que de ‘la gente’ empezó a hablarse en el 15-M de las tiendas de campaña en la Puerta del Sol que acabó llevando al poder a la gente y a la gentuza de Podemos. De todo lo cual se infiere que la llamada ‘gente’ lo que quiere es el poder. Gobernar o no es lo de menos. Lo de más, ocupar el poder, lucrarse de sus mamelas, sin contacto con la realidad de la calle y los problemas reales de los que pagan sus impuestos, cada vez más, y pasan dificultades para llegar a fin de mes, cada vez más. Nos van a hartar de mentiras en nombre de la gente.

Pero hay muchas clases de gentes, y tendrían que especificarlo, para saber con quién nos jugamos los cuartos. Hay gente rica, de dinero, gente bien. Pero no creo que vayan por ahí los tiros. Y hay gente de medio pelo. Y gente de paz. Y gente menuda, como se llamaba el suplemento infantil de ABC. Y algo que cada vez se estila menos: ‘buena gente’. Cada vez hay más gente, pero menos buena gente. Y en la política, menos todavía. Por no hablar de las ofensas geográficas con la palabra ‘gente’, como aquello de: «Señores de Sevilla, señoritos de Jerez, gente de Cádiz». Resumiendo: un engaño. Prometen «el Gobierno de la gente», pero no dicen que la gente son ellos, ni la clase de gente que son. Muchos, ya digo, gentuza.

 

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