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La mesa está servida

“No se dan cuenta de que [esta situación] es lo real y que si ahora han colocado 13 congresistas, en el 2021 esto puede aumentar”.

 

Ha pasado una semana desde que Lima despertó y se dio cuenta de que no es el Perú, de que las elecciones no se definen en la capitaly de que hay un país allá afuera que clama por ser atendido y para el que siempre habrá el discurso fácil y la música perfecta para sus oídos.

Más allá de lo llamativo que resulta el número de congresistas que ha logrado colocar el Frepap, la verdadera preocupación ha de significar las 13 curules de Unión por el Perú (UPP), partido encabezado por Antauro Humala desde la cárcel.

Mientras que el Jurado Nacional de Elecciones dejó fuera de los comicios extraordinarios a candidatos como Fernando Cillóniz, quien no declaró un carro, le dieron el pase libre a sentenciados por la violenta toma de la comisaría de Andahuaylas.

Así Posemoscrowte Chagua, Héctor Maquera y Roberto Chavarría, virtuales congresistas de UPP por Huancavelica, Tacna y Junín, fueron sentenciados por rebelión, secuestro y sustracción de armas en el ‘andahuaylazo’ de enero del 2005.En esta violenta incursión murieron policías, por lo que Humala Tasso se encuentra en prisión por homicidio.

Además, UPP (con la anuencia del JNE), pone en el Parlamento a Alexander Lozano Inostroza, representante de Madre de Dios. Según informan algunos medios de comunicación, el señalamiento al virtual parlamentario es que estaría implicado en el delito de tráfico de personas dado que su empresa Avisos El Chino publica anuncios de búsqueda de “señoritas para atención en pub” en la zona de La Pampa, donde abunda la explotación sexual. Incluso, la sede de la mencionada empresa fue usada como local de campaña de Lozano y los avisos continúan publicándose.

El objetivo de los 13 parlamentarios de UPP es la amnistía para Antauro Humala, a quien consideran un “preso político”. Incluso los implicados en el ‘andahuaylazo’ señalan que la asonada ha sido reivindicada, dado que Alejandro Toledo está procesado por corrupción. El levantamiento se dio contra el gobierno de Toledo.

Es evidente que la insatisfacción de buena parte de la población genera este fenómeno en el interior del país, donde no parece importar que golpistas convictos y confesos se sienten en el Parlamento y que ganen las elecciones con el discurso de la amnistía a su líder, cambio de Constitución y fusilamiento de los corruptos.

En la agenda de UPP también se encuentra: confiscar las empresas extranjeras que operan en el Perú con el propósito de “fortalecer a las empresas nacionales”.

Quizá para algunos esto no pasa de ser un mal chiste y no se dan cuenta de que es lo real y que si ahora han colocado 13 congresistas, en el 2021 esto puede aumentar y hasta pueden tentar con éxito la presidencia.

En ese escenario de desconcierto e inestabilidad, que a nadie le extrañe –aunque ahora suene descabellado e irreal– que Martín Vizcarra negocie con las fragmentadas fuerzas del Congreso sus principales demandas y haya un acuerdo que “beneficie a todos”, y así con base en una “interpretación auténtica” aprobada con prebendas pudiera postular a la reelección y “salvar al Perú” del antisistema. La mesa está servida.

 

 

 

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