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La oposición venezolana se presenta dividida a la alcaldía de Caracas

Al menos nueve dirigentes contrarios al regimen, entre ellos Antonio Ecarri, aspiran a conquistar la Alcaldía del municipio Libertador, en manos de los chavistas desde hace más de 20 años

Una vez más las aspiraciones personales y las rencillas políticas alejan a la oposición venezolana de asistir en unidad a unos comicios contra el chavismo. Lo volverán a demostrar el próximo 21 de noviembre en las elecciones regionales y municipales con la candidatura de Caracas donde al menos nueve dirigentes de oposición aspiraban a conquistar la Alcaldía del municipio Libertador, en manos de los chavistas desde hace más de 20 años. Pero la decisión está tomada y el candidato por la Unidad será, finalmente, Tomás Guanipa del partido político Primero Justicia. Decisión que no comparte el dirigente político Antonio Ecarri ( hijo del embajador de Guaidó en España) que no dará marcha atrás en su postulación por

la Alianza del Lápiz.

En declaración a ABC, Ecarri dijo que los actuales líderes políticos de la oposición tienen «un alto rechazo», de acuerdo con las encuestas, porque son figuras que están divorciadas de la realidad de la ciudad. Su candidatura encabezaba hasta julio las encuestas como Datanálisis, aunque el anuncio de la oposición de lanzar un candidato único pudo haber cambiado el escenario. Sin embargo, Ecarri tiene confianza en su candidatura y dijo que con la «coalición independiente», que agrupa partidos que no son tan representativos para los electores, tenga ventaja porque no tiene el rechazo de los venezolanos.

«Es el político más conocido entre todos los aspirantes»

Sin embargo, este diario pudo conocer de diversas fuentes de la Unidad que con el regreso de Guanipa a Venezuela tras más de dos años en el exilio, el último como embajador del gobierno interino en Colombia, hubo consenso en el G4 (alianza de los cuatro partidos principales: Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo) de que él tenía que ser el candidato porque «es el que genera más confianza en el sector democrático» y «es el político más conocido entre todos los aspirantes». Esas dos afirmaciones tuvieron peso para nombrar a Tomás Guanipa como el elegido frente a otros líderes políticos con bastante más actividad política en las 22 parroquias que conforman el municipio Libertador que el exdiputado opositor.

Las mismas fuentes aseguran a este diario que tras un pleno interno de Primero Justicia de más de 80 líderes, por mayoría se decidió la candidatura de Guanipa. Lo que hizo que líderes como el joven Roberto Patiño y Jesús Armas retiraran sus postulaciones y manifestaran su apoyo a Guanipa, quien lidera los sondeos realizados por Consultores 21 y More Consulting.

No cumplen requisitos

Guanipa peleará el 21 de noviembre con la abanderada del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Carmen Meléndez, que lo tiene asegurado con un 30% de la intención de voto, de acuerdo con algunos sondeos, y con Antonio Ecarri.

Pero tanto Guanipa como Meléndez se están saltando un requisito importante de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, pues el artículo 118 del estatuto indica que los candidatos a la Alcaldía de Caracas deben haber residido en el municipio durante los últimos 3 años previos a la elección. El periodista y experto en la fuente electoral, Eugenio Martínez, señaló a través de su cuenta en Twitter que estos dos candidatos «evidentemente» no cumplen con este requisito y que el Consejo Nacional Electoral hará caso omiso.

Las fuerzas políticas del país sudamericano tienen muy en cuenta que la Alcaldía de Caracas es una pieza muy importante en el tablero político del país por ser considerada el segundo cargo más importante. Tanto para el chavismo como para la oposición, ganar este puesto supone un punto de partida para legitimar a sus figuras políticas y sus organizaciones.

La mala racha del chavismo

Caracas comenzó a sufrir los embates de la crisis política, económica y social, mucho tiempo después que los otros 23 estados del país que han padecido en los últimos 10 años la escasez de combustible, de electricidad, de gas, de agua, y alimentos. La mala gestión de los alcaldes chavistas que han desfilado en la sede de la Alcaldía Metropolitana de Caracas ha generado de igual modo un rechazo en los habitantes de la ciudad que ponen en duda que la actual candidata chavista ayude a reparar los daños.

El chavismo, con ánimos de torpedear las funciones del opositor Antonio Ledezma (electo en 2008 y reelegido en 2013) creó una especie de protectorado para hacerle sombra al alcalde. Hugo Chávez, a través de un decreto presidencial, creó la Jefatura de Gobierno del Distrito Capital para que su elegido administrara los recursos y las competencias, y fuese también la autoridad máxima de la ciudad.

Pero ni el protectorado ni los alcaldes de Maduro han mejorado las condiciones de los caraqueños. El mes pasado, la chavista Erika Farías renunció a su cargo como alcaldesa tras estar bajo investigación por supuesta malversación de fondos en su gestión (2017-2021), su dimisión se produjo el mes pasado en medio de los señalamientos y tras no ser tomada en cuenta por las bases del Partido Socialista Unido de Venezuela en las primarias del 8 de agosto. Su antecesor, Jorge Rodríguez, también salió sin pena ni gloria de la Alcaldía de Caracas, y con una ola de rechazo por haber dejado la ciudad «hundida» en la basura.

Ahora, la candidata chavista es una militar aclamada dentro de las filas chavistas. Pertenece al círculo cercano de Nicolás Maduro y ha ocupado cargos como ministra para la Defensa (2013) y Gobernadora del estado Lara. Hasta el mes pasado estuvo al frente del Ministerio de Interior, cargo que abandonó para prepararse para las elecciones de noviembre.

 

 

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