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La parte menos afilada de las piedras

A Paola Soto siempre se la espera. Es una de esas poetas a quien la prisa no traiciona. Su acento venezolano dice de ella que sabe lo que es marcharse de un sitio sin irse jamás, y creo que eso la convierte en una escritora que siempre tendrá algo nuevo que contar.

«Paola es suave, no insiste. Maneja las palabras con una seguridad propia del que sabe que lo que está escribiendo tiene un sentido»

 

La conocí en Colombia, como he contado en alguna ocasión, y hemos brindado en Buenos Aires y cocinado juntas en Madrid. También he escuchado su poesía en distintos escenarios y he tenido la oportunidad de ver cómo consigue cambiar la mirada de quien la lee casi sin darse cuenta. Porque Paola es suave, no insiste. Maneja las palabras con una seguridad propia del que sabe que lo que está escribiendo tiene un sentido, que va a algún sitio. Es una poeta con un propósito limpio, y eso la coloca en un rincón necesario de todas las librerías.

Acaba de publicar su nuevo libro, Toda esta distancia. Lo cuida y publica Ediciones Continente, sello argentino de renombre. En España se puede conseguir en las grandes cadenas de libros y en la web de Editorial Dilema, quienes están a cargo de su distribución y a quienes Paola me remite con la idea de apoyar a las pequeñas —pero grandes— editoriales. Lo prologa Benjamín Prado, lo cual para mí ya es una invitación más que segura para adentrarse en sus versos. Pero todo esto son solo grandes motivos para confiar en ella: después de leerlo, puedo aseguraros que la poesía de Paola se sostiene por sí misma y no pierde pie.

 

«Su palabra —su verso— me enseña la parte menos afilada de las piedras, la luz que habita en lo que no queremos ver»

 

«Toda esta distancia» es un golpe de resistencia ante lo inevitable. Dentro de sus páginas encontramos amor: el amor que hay en la espera, el amor que se encuentra en el alejamiento, el amor por la familia que se deja atrás por un futuro. Soy como las cosas que se apagan para siempre, / estoy luchando por la última luz. De una manera extraña, su salida coincide con una pandemia mundial que nos separa como nada lo hizo antes, que nos empuja a encontrar otras maneras, a dibujar otras puertas que nos lleven a la casa que tuvimos que abandonar.

Por eso siempre espero a Paola. Porque su palabra —su verso— me enseña la parte menos afilada de las piedras, la luz que habita en lo que no queremos ver, el dolor que calma porque de alguna manera nos hace seguir vivos. «Toda esta distancia» es su manera de estar cerca. Y qué manera.

Un poema de la obra:

 

En tu silencio

Yo quepo en tu silencio

en la resaca del mar cuando me miras

en la torre de palabras que armas para decir

en el derrumbe que no pronuncias

en la parte del fuego que se cree indefensa

en el cansancio de un día que se alarga

en la lluvia tardía de tu otro yo

en el ahogo consciente y mudo

en el trino de los labios que te exige traducción

en el miedo de no poder explicarlo

en el desespero de saber que el silencio tampoco basta

en la angustia del diccionario vacío

de tus libros cerrados

de todo el blanco del universo:

ahí quepo yo.

 

Llévame.

 

 

 

 

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