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La vida de los venezolanos en Chile y la difícil relación con su sede diplomática


Inmigrantes acusan trabas, altos costos y largos plazos para concretar sus trámites. Se apoyan en las redes sociales y organizaciones lideradas por compatriotas ante los problemas que atribuyen a diferencias políticas con la representación consular.
 

A medianoche. A esa hora se aconseja, entre venezolanos, entrar desde Chile a la página web del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME). Algunos, incluso, ponen el despertador para levantarse y tratar de concretar su prórroga del pasaporte.

El trámite les cuesta, además del desvelo, US$ 200. «El pago se hace en una página que está en los sistemas de Venezuela, que son un desastre. La gente tiene que hacer cosas como despertarse a medianoche, porque a esa hora está menos congestionada», dice Jorge León, creador del blog «Venezolano en Chile».

Esto es solo uno de los aspectos que tensionan la relación entre los venezolanos y su embajada. «Parece un banco. Uno viene aquí y es para pagar. Si no, no haces nada», dice un ciudadano que prefirió no identificarse.

«Cuando a mí se me iba a vencer el pasaporte y vine a ver qué solución me daban, me dijeron: ‘La única solución es que usted tenga un plan B y se devuelva a Venezuela’«, recuerda. «Es complejo estar aquí y que ellos te hagan la guerra», concluye. Son las 14:00 horas y le han dicho que llegó fuera del horario. Sin embargo, la web de la embajada indica que están operativos.

«El Mercurio» no pudo contactar a la embajada de Venezuela en Chile para la realización de esta nota, debido a que se encontró cerrada por feriado durante jueves y viernes.

Roces y tensiones

León afirma que además de los largos plazos de espera para sus papeles, el trato que recibirían tampoco sería el mejor. «Es muy despectivo (…) Todos los días se hacen filas para ir a retirar las prórrogas, que fue algo que inventó el gobierno venezolano hace poco para tapar la falta de material que había para hacer nuevos pasaportes«, relata.

Verónica Olivieri, abogada y presidenta en Chile del movimiento político Vente Venezuela (el partido de la líder opositora María Corina Machado), coincide. «La relación consular no es la mejor, debido a que evidentemente esto es un organismo directo del gobierno de Venezuela, el cual está en contra de todos aquellos que han migrado. Me atrevería a decir que el 95% de la población migrante venezolana es opositora al régimen«, dice.

Mary Montesinos, representante de Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López) para América Latina, va más allá: «Lo veo más bien como una suerte de venganza hacia el venezolano que decide salir del sistema que hay allá. En una suerte de seguir manteniendo la represión, incluso, fuera del país, empiezan a someterlos a una cantidad de barreras».

Algunas de estas interferirían inclusive con su vida laboral. «Empieza desde Venezuela. Les ponen fechas ilógicas; por ejemplo, para el apostillado o la legalización de sus documentos, para que, como casi todos son profesionales, no puedan ejercer afuera», explica. Así, dice, darían por ejemplo plazos que entre sí serían contradictorios, como dar primero fecha para un trámite que ya requiere otro paso previo, para el que entregan una fecha posterior.

Redes de apoyo

En la web «Venezolano en Chile», León explica a sus compatriotas todo lo que implica la vida en Chile. Parece un nicho pequeño, pero no lo es: hasta el 15 de marzo, según datos de la PDI, llegaron 58.785 venezolanos, y el año pasado ingresaron 177.340. Al mes, la web recibe unas 350 mil visitas.

Su creador explica que la difusión de información y el compañerismo al interior de la comunidad han sido cruciales para contrarrestar los efectos de una relación poco fluida con la embajada. Incluso, dice, «se apoyan también con las tarjetas de crédito, porque no todo el mundo tiene (…) Y no hay otra manera de pagar el pasaporte».

Olivieri, quien ya es una líder política a sus 26 años, atribuye el particular grado de cohesión que hay entre sus compatriotas al pasado que comparten: «La situación de la crisis sociopolítica que enfrenta mi país actualmente nos ha llevado a mantenernos más unidos en el extranjero, debido a que todos sabemos que salimos del país por necesidad, no por gusto».

«En el transcurso de los años, los venezolanos han sido solidarios con el resto de las naciones, recibiendo a un montón de inmigrantes cuando Venezuela estaba en su época de oro. Entonces, yo creo que ha sido un tema más cultural el hecho de que busquemos organizarnos», agrega.

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