Democracia y PolíticaElecciones

Las dudas de Massa, el plan de Cristina

La Cámpora aceptó el gambito de CFK a cambio de ganar uno de los lugares más importantes de la política argentina.

Ganar en primera vuelta. Ese es el objetivo de Cristina Kirchner. Por eso sacrificó el primer lugar en el ticket presidencial y puso a Alberto Fernández, que promueve la unidad del peronismo, funcional al objetivo principal de liquidar un balotaje que les puede ser adverso.

Esta unidad, sin embargo, tiene como condición reconocer dónde está el poder. Así se explican dos movimientos consecutivos que parecen contradictorios con el intento de atraer a Sergio Massa, pero que no lo son. El primero, la proclamación a dedo de la fórmula Kicillof- Magario en el territorio bonaerense donde se supone que el jefe del Frente Renovador tiene su mayor base. El segundo, la ratificación que la fórmula de los Fernández no se toca.

Al echar a rodar a Kicillof, Cristina hace un movimiento favorable a La Cámpora, avisando que en Buenos Aires se dará la batalla más ideológica contra María Eugenia Vidal. Allí se gana y se pierde por un voto. Y si se gana, el kirchnerismo más puro se habrá hecho de un territorio de poder.

Cristina no tuvo en cuenta a los intendentes que le pedían mayor apertura. Magario es, para la ex presidenta, una garantía de lealtad, atributo que pone en dudas con muchos del resto. Pero los jefes comunales quieren garantías de mantener sus poderes e influencias: más vale pájaro en mano que cien volando, dicen. Y se digieren a Kicillof.

Después de esas decisiones, Massa llamó a una coalición contra Macri, a quien criticó en profundidad, y no descartó ninguna alianza: habla con Alberto F, que lo invita y desafía a una interna, y mantiene abierta otras opciones.

Alternativa Federal, el peronismo que quiere abrirse camino entre Cristina y Cambiemos, está conmocionada por la propia indefinición. Schiaretti, su sostén más concreto, se tomó vacaciones en medio de este trasiego. El gobernador cordobés superó muy bien el desafío electoral doméstico y, también, su problema cardíaco: el tratamiento fue exitoso.

Urtubey, por su parte, tuvo que poner freno a las versiones que lo ubicaban en la fórmula con Macri y dice estar dispuesto a ser el candidato de ese peronismo aún indefinido. Lavagna ya hizo rancho aparte, al no ser coronado como candidato del sector.

Más allá de las palabras contundentes, que pueden parecer definitivas pero no lo son, Massa tiene abierta una negociación compleja con María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, quien tiene fluido diálogo con los jugadores de este puzzle. El objetivo: Vidal candidata a gobernadora en la boleta de Massa. También en la de Macri, por supuesto. Con este modelo, sostienen en teoría, Cambiemos resistiría en la provincia el asedio del kirchnerismo.

Este modelo podría replicarse en otras provincias en las que los gobernadores podrían combinar la lista de sus legisladores con dos o más candidatos presidenciales. La política argentina tiene una flexibilidad notable.

Para que esto ocurra, falta alinear varios planetas. El principal es si Macri acepta esta alternativa que, en principio, no lo favorece. Hay un decreto que prohíbe estas combinaciones y que debería ser derogado.

 

 

Etiquetas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar
Cerrar