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Una Bitácora Cubana (XXX)

 

 

1. Obviamente, el primer punto que debemos mencionar es el resultado de las elecciones venezolanas del domingo 20 de mayo. Aunque el debate sobre ellas y sobre las consecuencias que traerán, durará por un buen tiempo, es evidente que el pueblo venezolano ha realizado el mayor acto de desobediencia civil en la historia del hermano país. Para sorpresa de algunos, que pensaban que los Carnets de la Patria y el chantaje a los empleados públicos le aseguraba al régimen muchos millones de votos, una abstención gigantesca mostró las calles venezolanas mayoritariamente vacías, con centros electorales en los que predominaba, a falta de electores, la presencia de los representantes de las fuerzas armadas.

 

El Consejo Nacional Electoral cumplió con su esperado papel. Como afirmara un tuitero, “votaron tres millones y Maduro ganó con cinco”.

 

Más allá del inevitable fraude, una vez más el pueblo venezolano ha estado a la altura. Le toca ahora a la dirigencia política opositora continuar la lucha; no defraudar las esperanzas de millones de votantes que disciplinadamente se quedaron en sus casas. Hoy no puede hablarse en Venezuela de “zonas chavistas” o de “zonas opositoras”, como afirma Marcos Villasmil en una nota publicada en americanuestra.com y El Venezolano; hoy Venezuela es una sola voluntad unida, para seguir, sin desmayar, la lucha contra la dictadura.

 

La tiranía chavista está más aislada que nunca, y ya ni siquiera posee la tenue legitimidad de origen provista por las elecciones de 2013, en las que Maduro ganara por muy pocos votos a Henrique Capriles. Ya el Grupo de Lima, entre otras organizaciones y naciones, ha anunciado una serie de medidas contra el régimen, a quien ya no reconoce.

 

El aislamiento de la tiranía chavista aumenta; y como destaca el politólogo, profesor universitario y columnista de El País, Héctor E. Schamis en su nota “Votar y Torturar”:

 

la presión internacional debe ir sobre Cuba. Los oficiales militares en Venezuela, entre 20 mil y 50 mil según cálculos diversos, deben comenzar la retirada. El envío de petróleo—importado—desde Caracas esta semana es sugerente, un intento de consolidar la relación antes del domingo. Tal vez Maduro ya se haya convertido en un pasivo para La Habana. Es hora.

 

 

2. El recientemente instalado nuevo liderazgo cubano, se estrenó públicamente con la tradicional marcha del 1 de mayo, sobre la cual 14 y medio publicó esta nota, que resumimos:

“Un Primero de Mayo con nuevo presidente, menos recursos y reguetón”

“A diferencia de los años anteriores, el desfile de este Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución de La Habana se hizo sin la presencia multitudinaria de los acarreados procedentes del resto del país. Solo llegaron los habitantes de la capital mientras las cabeceras de las otras provincias organizaban sus propios actos. 

La falta de recursos y, quizás, el estreno de un nuevo presidente, Miguel Díaz-Canel, explican este cambio y algunos otros detalles como los ritmos de conga y reguetón que marcaron el final del desfile. Por lo demás, todo fue igual.

El desfile comenzó temprano, a las 7.30 de la mañana, y duró más de dos horas. La ceremonia, diseñada para destacar la continuidad del actual liderazgo, en manos de Díaz-Canel, también contó con la presencia de Raúl Castro y la plana mayor del Gobierno y el Partido Comunista. 

Bajo el lema “Unidad, compromiso y victoria”, la multitudinaria congregación careció, al igual que en años anteriores, de reivindicaciones laborales y demandas salariales. (…)

El secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Ulises Guilarte De Nacimiento, aprovechó su discurso para mostrar un respaldo “incondicional” a la revolución bolivariana, al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y al mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, que acaba de reprimir brutalmente las protestas populares en su país.

Guillarte elogió la reforma económica emprendida por Raúl Castro y descalificó la sociedad civil independiente de la Isla. Estos comentarios se dan en medio del frenazo de la ampliación del sector privado -en agosto pasado se congeló la entrega de nuevas licencias- y de la arremetida oficial contra los grupos disidentes tras la Cumbre de las Américas, el mes pasado en Lima, Perú. (…)

Con Raúl Castro acompañado por Díaz-Canel cantando la Internacional Comunista terminó el multitudinario acto. Tras el desfile, en el Parque de la Fraternidad, decenas de personas esperaban bajo el ardiente sol un transporte para regresar a sus hogares”.

 

 

Nada nuevo bajo el sol. Pero debe recordarse que el socialismo y la creatividad y la imaginación no se han llevado nunca bien. El espíritu burocrático socialista está diseñado para ahogar toda iniciativa, y para promover la rutina que consolide lo que existe, y evitar de cualquier manera los cambios posibles y necesarios. Y ello enlaza con la siguiente nota, de Pedro Campos en “Diario de Cuba”:

3) “Nada de ricos, todos pobres menos los Castro”

 

El análisis de los debates conocidos de los últimos cónclaves castristas sugiere que han logrado hacer primar el criterio voluntarista de no permitir  que la gente se haga “rica”. Entiéndase por esto que los cubanos podamos acumular capital para desarrollar un buen negocio, sea privado o asociado, que nos permita vivir cómoda e independientemente del Estado, por nuestros propios medios, o trabajemos para alguien que valore nuestra labor y nos pague bien. Que podamos tener una vivienda  decente, un auto, disfrutar de vacaciones en buenos hoteles cubanos o salir a pasear al extranjero.

Algo así como el “sueño americano” que no es solo de los americanos del Norte, sino el sueño de la mayoría de los ciudadanos de Centro y Suramérica y especialmente de los americanos caribeños, más parecidos todos a los del  Norte que el resto de la región, por historia común, tradiciones y vínculos económicos y culturales.

Para los neoestalinistas del castrismo oportunista y sus seguidores, se trata de una aspiración “burguesa”, “capitalista”, subyacente en la filosofía estatalista-asalariada populista del igualitarismo voluntarista que esgrimieron sus líderes para llegar al poder y mantenerse.

Como esa filosofía no genera fuerzas productivas, riquezas ni desarrollo suficiente para mantener el igualitarismo distributivo que enuncia, ni sostener a la burocracia depredadora que genera, termina consumiendo los recursos nacionales, la economía que heredó del capitalismo, las ayudas internacionales y mata hasta la gallina de los huevos de oro: los propios asalariados explotados, que terminan viviendo en la precariedad, yéndose del país y liquidándose como población. Así ocurre en Cuba, donde no hay crecimiento poblacional, aumenta el porcentaje de personas de la tercera edad y los jóvenes no procrean o se largan a cualquier otra nación.

 

Pedro Campos abunda en el significado de ello, que incluso traiciona los postulados del pensamiento marxista ortodoxo:

 

El plan del socialismo-fraude para el pueblo  es “nada de ricos, todos igualmente pobres, menos nosotros“, a partir del esquema simplista, anticientífico y antimarxista del socialismo como un método de distribución y no como la forma en que se explota el trabajo y se retribuye.

Así se desentienden del marxismo que proclaman, pues para Marx el capitalismo no estaba en las relaciones de distribución y consumo, sino en la forma en que se explota y retribuye el trabajo. Las relaciones de distribución y consumo dependen de aquella y no al revés. (…)

 

Repitámoslo una vez más: para el castrismo no hay teoría, pensamiento, propuesta o acción que valgan si no están en función del mantenimiento del poder totalitario. Pueden incluso poner de cabeza la teoría económica (como confundir “capitalismo con mercado”, y “conveniencia con ciencia”).

 

El castrismo sabía perfectamente que el estatalismo asalariado monopolista que había aplicado para controlar totalitariamente la sociedad y recibir ayuda soviética, no servía, no funcionaba. En un arranque de honestidad que después negó el propio dictador dijo: “ese modelo no sirve ni para nosotros mismos”. Mientras que las limitadas reformas de la etapa raulista indican que el subdictador piensa igual, pero el miedo que tienen a que el péndulo que tanto empujaron se vaya hacia el lado opuesto es lo que les impide ser consecuentes.

Por eso el hermanito sucesor veladamente renuncia y le deja  a Díaz-Canel el rompecabezas que solo puede arreglarse cambiando todas las reglas del juego. Si las cosas siguen mal y el desastre crea un caos insostenible, la culpa será de designado presidente. Si se aplican las medidas necesarias y le sale bien, fue gracias a la sabia dirección dePCC y las ideas de sus líderes, los hermanos Castro.

La crisis del socialismo-fraude está tocando fondo.

 

4) Queremos concluir con dos buenas notas con Yoani Sánchez, una entrevista (donde habla sobre la incógnita que representa Miguel Díaz-Canel y la actual situación cubana, además de cómo afecta a Cuba el caos venezolano) y un artículo:

 

“Yoani Sánchez: El caos en Venezuela puede empujar a Cuba a hacer reformas”

Autor: Sarah Moreno – El Nuevo Herald 

(…) Ahora el cubano se enfrenta a una incertidumbre más profunda: la de no saber quién es en realidad el nuevo presidente, Miguel Díaz-Canel.

“Sabemos que es ingeniero electrónico, que estuvo al frente del Partido [Comunista de Cuba] en Villa Clara y en Holguín, pero lo cierto es que de su pensamiento, de su programática, de sus ideas de futuro, se sabe poco”, afirmó Yoani Sánchez, periodista independiente cubana y directora del diario digital 14ymedio.

“Entonces la gente especula: ¿es un continuista o un reformista? Las primeras señales indican que es un continuista por el primer discurso que hizo ya una vez nombrado presidente. Dijo que todas las decisiones las someterá a la opinion de Raúl Castro”, añadió Sánchez”. (…) 

Sánchez, que también escribe desde hace una década sobre Cuba en su blog Generación Y, señaló que por el momento no hay indicios de que Díaz-Canel vaya a hacer reformas económicas, y mucho menos políticas. Enfrenta, sin embargo, una nueva coyuntura que podría llevarlo a imprimir más flexibilidad a su gobierno. 

La ‘generación histórica’, la que vino en el yate Granma y estuvo en la Sierra Maestra, la que hizo la autodenominada “revolución”, está muriendo, apuntó la periodista, de 42 años.

Por otra parte, los aliados del gobierno cubano en el exterior enfrentan su propia crisis.

“La situación caótica de Venezuela, el fin de esa ilusión del Socialismo del Siglo XXI en América Latina, y sobre todo, una situación diplomática adversa, pueden empujar a Miguel Díaz Canel a tomar algunas decisiones reformistas”, resumió. 

A este panorama se suma el malestar interno por “el frenazo” del sector privado, que en agosto del año pasado recibió un gran golpe cuando el gobierno tomó la decisión de detener la entrega de licencias para los trabajos por cuenta propia más importantes.

“Eso ha incomodado a mucha gente que esperaban por esos trabajos. También hay cuentapropistas que ya habían hecho inversiones y que ahora ven eso como una mala señal, no solamente de que no vaya a abrirse [el sistema], sino de que se sigan dando pasos atrás”, dice.

Sin embargo, Sánchez no cree que este “malestar” va a desembocar en un estallido en las calles, sino en la eterna huida de los cubanos, que ahora están buscando salir hacia países como Chile o Uruguay. (…)

Aunque Sánchez aún percibe “apatía” y “adormecimiento” en la sociedad cubana, también se muestra optimista porque “la gente cada vez se traga menos el cuento oficial”. Los cuestionamientos se pronuncian en voz alta, en la calle, y cada vez se consumen menos los medios oficiales.

“Eso está creando una separación más distante entre la población y la cúpula gobernante o el clan en el poder”, apuntó.

 

Luego, en una muy necesaria nota (publicada en “14ymedio”), Yoani pone el dedo en una vieja llaga: la denuncia del rol a favor del castrismo de una señora mexicana, Alicia Bárcena, actual Secretaria General de la CEPAL, un organismo regional latinoamericano de indudable importancia, lo cual hace la denuncia de Yoani mucho más pertinente:

“Yoani Sánchez: Cepal, cinco letras que perdieron el rumbo”

Autor: Yoani Sánchez – 14ymedio 

Resulta incomprensible que el rostro de la Cepal quede mudo ante los males que provoca la dualidad monetaria y la situación económica de Cuba 

 

En los organismos regionales que proliferan en América Latina existe una clara línea divisoria a partir de su postura hacia la Plaza de la Revolución de La Habana. En esa “sopa de siglas” hay entidades contrarias al castrismo, otras apáticas y muchas cómplices. En este último bloque se ubica la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La Cepal ha sido por años una cómoda compañera de ruta para el Gobierno cubano, apoyando su gestión, validando sus engordadas cifras y callando cualquier crítica. Una actitud que le gana elogios oficiales y continuos recibimientos con alfombra roja, al estilo del ocurrido esta semana durante el XXXVII Periodo de Sesiones del organismo realizado en la Isla.

La cita, en la que participó el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, fue el marco para traspasar la presidencia pro témpore de la Cepal a manos de Cuba. Gran ironía para un país que vive una prolongada crisis económica y donde los datos reales de la pobreza se adulteran o censuran. 

Con la incorporación de La Habana al liderazgo es de esperar entonces que la Cepal mantenga el apoyo escorado hacia los populismos de izquierda que ha tenido hasta ahora.

 La Cepal ha sido por años una cómoda compañera de ruta para el Gobierno cubano, apoyando su gestión, validando sus engordadas cifras y callando cualquier crítica

 

El nuevo presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, no perdió la oportunidad de tantos altos funcionarios y periodistas que arribaron a la Isla para la ocasión y en su primer discurso en un foro de carácter internacional coló algunas frases grandilocuentes, como asegurar que el Gobierno no va a dejar “a ningún ciudadano desamparado” y que no aplicará “terapias de choque”.

A la misma hora que el mandatario hacía esa afirmaciones, miles de habaneros iban de un lugar a otro de la ciudad en busca de algo que comer en una nación donde cada día el desabastecimiento de alimentos se agrava y los salarios se vuelven más simbólicos. Por un lado Díaz-Canel prometía protección y, por otro, la realidad de los más ancianos y la población negra y rural seguía marcada por la premisa del “sálvese quien pueda”. 

Un sistema que mantiene unos sueldos promedios que no superan el equivalente de 30 dólares al mes, pero vende en sus tiendas estatales un litro de aceite a más de 2,50 dólares, hace mucho tiempo que dejó desamparados a sus ciudadanos, se estableció como un depredador insaciable de su fuerza de trabajo, un voraz capataz de su tiempo y un despiadado explotador. 

Datos estos que la Cepal prefiere tapar, mientras su secretaria ejecutiva, Alicia Bárcena, pierde toda la objetividad que su cargo requiere para afirmar que Cuba es un ejemplo y que ha “construido caminos alternativos”. A la par que difunde como reales, unos logros en el campo de la educación y la salud públicas que no ha podido comprobar, pues solo la pasean por las escenografías destinadas a turistas y organismos extranjeros.

Con una mansedumbre escandalosa, Bárcena ha pasado a ser una vocera del castrismo, una repetidora de verdades a medias, campañas desinformativas y garrafales omisiones. Al condenar el embargo económico estadounidense sobre la Isla y no hacer mención al bloqueo de las libertades que mantiene el Gobierno sobre la sociedad, la funcionaria deja en evidencia su poca profesionalidad para ejercer tan importante puesto. 

¿Por qué no aprovechó la oportunidad frente al micrófono para demandar a Díaz-Canel para que destrabe la entrega de licencias al sector privado, que están frenadas desde agosto pasado? Resulta incomprensible que el rostro de la Cepal quede mudo ante los males que provoca la dualidad monetaria y las distorsiones financieras que la convivencia del peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUC) genera en los datos económicos de la Isla.

Entre abundantes cócteles, glamorosos recibimientos y refinadas recepciones, la Cepal ha terminado por acercarse a los grupos en el poder en lugar de a los ciudadanos, prefiere la banda musical de los palacios de Gobierno que el traqueteo real de las calles. Optó por ser arropada por regímenes autoritarios antes que cuestionar el doloroso impacto que causan en la gente de a pie sus descabelladas políticas de centralismo y estatización.

En esa sopa de siglas que conforman los organismos que han procurado aunar, representar y definir el rumbo de América Latina, hay cinco penosas letras (Cepal) que perdieron definitivamente el rumbo.

 

Marcelino Miyares, Miami, 23 de mayo de 2018

 

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