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Mensaje dolorosamente importante

 
Marcelino Miyares

 

Este envío de las lecturas para el fin de semana, nuestro tradicional envío de los viernes, es el primero que hacemos desde que recibimos un reciente golpe muy duro y lamentable en América 2.1: el fallecimiento de MARCELINO MIYARES (1937-2026), mucho más que nuestro «Editor y Fundador»; una pérdida dolorosa, imposible de medir, de un gran ser humano que dedicó su vida, desde su juventud, a luchar por la libertad de su patria, Cuba.

Marcelino no solo hablaba sobre la libertad de Cuba, o de la ansiada y cada vez más esperada democracia; libertad y democracia se convirtieron en parte importante de la esencia, de los actos de su meritoria vida.

Expedicionario de la Brigada 2506 que desembarcó en Cuba en abril de 1961, fundador y presidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba en el exilio y autor de su manifiesto “Modelos para una transición pacífica en Cuba”; además, como han destacado algunos medios de comunicación, «se desempeñó como vicepresidente político de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) y formó parte entre 1970 y 1990 del Centro para la Investigación y Desarrollo del Liderazgo Político, en Chicago. Marcelino fue doctor en Ciencias Políticas por Northwestern University y magíster en Relaciones Internacionales por Georgetown University.

Cofundó en 1991 el Comité Cubano por la Democracia, y la plataforma Consenso Cubano, ambos espacios fundamentales para fomentar la unidad entre diferentes grupos de la oposición».

Simultáneamente, siguió siempre con mucha preocupación la deriva autoritaria venezolana, país al que visitó en numerosas ocasiones; era evidente que en Venezuela se sentía tan a gusto como si estuviera en su Cuba natal.

Junto a su actividad política, asimismo desarrolló una amplia carrera en los medios de comunicación y la publicidad. Fue productor de importantes programas y documentales, entre ellos la película Amigos (1984) y el documental Nadie Escuchaba, dirigido por Néstor Almendros. También fue director de MM Comunicaciones, una consultora dedicada a proyectos de medios en América.

Pero mucho más allá de su amplio currículo «formal», Marcelino fue un ser humano excepcional, profundamente empático, con una vida llena de gozos y de logros, de amistades abundantes y perennes, y de una hermosa familia en la que sobresale su amor por Lourdes, infatigablemente a su lado desde hace muchos años, compañera siempre abnegada.

Constante practicante de una visión «arendtiana» de la política, la entendía, al igual que la filósofa política alemana, como un espacio  público de libertad, pluralidad y acción, donde seres diversos se reúnen para hablar y actuar juntos. Por ello, sobresalió como constructor permanente de proyectos que llevaban a la convivencia, al encuentro, a la unidad respetuosa de la diversidad de opiniones y visiones.

Siempre fiel a los principios y valores que adoptó desde su juventud, Marcelino fue -recordando a un gran poeta español, Antonio Machado- “en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Gracias, querido Marcelino por tu vida íntegra y honesta, por tu legado, y por haber tocado con afecto y aprecio tantas vidas, como las de quienes tuvimos el inmenso privilegio de estar a tu lado en buena parte de tu ruta vital, llena de luz y de ventura.

Marcos Villasmil

 

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