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Muere la leyenda cubana Orestes Miñoso

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Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, conocido como “Minnie” y como “El Cometa Cubano”, falleció el domingo en Chicago luego de ser encontrado en el volante de su automóvil cerca de una estación de gasolina en la cuadra 2800 de North Ashland Avenue, alrededor de la 1 a.m. La policía informó que su muerte fue por un desgarro pulmonar causado por una obstrucción crónica.

El béisbol está vestido de luto. Murió uno de los más grandes peloteros latinoamericanos de la historia.

Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, conocido como “Minnie” y como “El Cometa Cubano”, falleció el domingo en Chicago luego de ser encontrado en el volante de su automóvil cerca de una estación de gasolina en la cuadra 2800 de North Ashland Avenue, alrededor de la 1 a.m. La policía informó que su muerte fue por un desgarro pulmonar causado por una obstrucción crónica.

“Nuestra familia aprecia las muestras de preocupación, simpatía y compasión de nuestros amigos y fanáticos de los Medias Blancas en estos duros momentos”, expresó la familia en una comunicado el domingo.

Se cumplen 69 años que este pelotero cubano llegó a Estados Unidos sin hablar inglés para romper barreras y con el tiempo convertirse en una leyenda. Sí, una leyenda, porque Miñoso fue el Jackie Robinson Latino y el primer jugador estrella negro en las Ligas Mayores que por su calidad, su vergüenza profesional, su decencia y su entrega, venció las adversidades de su época para ayudar a abrirle las puertas a los restantes peloteros latinos de su raza.

“Acaba de morir un ídolo para todos los peloteros cubanos y latinoamericanos. Como jugador fue una estrella y como ser humano, excepcional”, dijo el pinareño Tony Oliva, exjugador de los Mellizos de Minnesota. “Cuando pequeño lo vi jugar en Cuba y luego fue mi amigo en Estados Unidos. Mencionar su nombre es un orgullo para todos”.

 

Machito y su orquesta: ¡Cuando Miñoso batea de verdad, la bola baila el cha cha cha!

Nació en Perico, una ciudad de Matanzas. Su edad es controversial, pues aunque en el registro de Grandes Ligas aparece como su fecha de nacimiento el 29 de noviembre de 1925 , muchos que lo conocieron aseguran que tenía 92 años.

Miñoso vivió para el béisbol. Debutó en el campeonato profesional de Cuba en la campaña de 1945-1946 con los Tigres de Marianao, siendo elegido Novato del Año. Luego conquistó dos premios de Jugador Más Valioso, el primero en la temporada de 1952-53 y el segundo en 1956-57.

En Cuba, impuso un récord de triples para una temporada, que con el tiempo fue igualada por otro matancero en la VII Serie Nacional de 1968-1969, Wilfredo Sánchez. También lideró en promedio de bateo, carreras anotadas, triples y bases robadas. Su mejor temporada fue la de 1952-53, al terminar con 67 anotadas, 41 impulsadas, 13 cuadrangulares, similar cantidad de estafas, nueve dobles, cinco triples y promedio de .327.

En 1953 le conectó un cuadrangular por el bosque central al serpentinero de los Alacranes del Almendares Glenn Elliot, cayendo la bola a casi 500 pies del plato. Tiempo más tarde en el propio Stadium del Cerro se colocó un cartel con la leyenda: “Por aquí pasó Miñoso”.

El cariño que se sentía en la isla por este pimentoso jugador fue tan grande que en la década de los años 50 se popularizó una canción con un estribillo que decía: “Cuando Miñoso batea de verdad, la bola baila el Cha Cha Cha”.

“El Cometa Cubano” también brilló en las Ligas Negras de Estados Unidos, en México y en Grandes Ligas. El matancero comenzó a jugar en 1946 con los New York Cubans de Alejandro Pompez en las Ligas Negras como antesalista, bateando para .309. En 1947, los Cubans ganaron la llamada Serie Mundial de las Ligas Negras al derrotar a Cleveland Buckeyes y Miñoso fue uno los héroes. Participó como abridor en los Juegos de Estrellas en 1947 y 1948.

La barrera racial en Grandes Ligas se rompió en 1947 con la entrada de Jackie Robinson con los Dodgers de Brooklyn. Fue entonces que en 1948 Miñoso recibe un contrato con los Indios de Cleveland y debutó el 19 de abril de 1949.

Su primer imparable se lo pegó a Alex Kellner en el sexto episodio el 4 de mayo en victoria sobre los Atléticos de Filadelfia. Al siguiente día conectó su primer jonrón ante Jack Kramer en el segundo inning en triunfo 7-3 sobre los Medias Rojas de Boston. Miñoso jugó solamente en nueve partidos con los Indios.

Comenzó a brillar cuando fue enviado a Chicago el 30 de abril de 1951 en un cambio entre tres equipos. Se inició con los Medias Blancas el 1 de mayo convirtiéndose en el primer jugador negro en la historia del equipo y pegando un jonrón de 415 pies en el Comiskey Park en su primer turno al bate frente al pitcher derecho de los Yankees de Nueva York, Vic Raschi. Este fue el inicio de una hermosa relación entre el cubano y los Medias Blancas.

El antillano finalizó su primera campaña con un promedio de .326, con 10 jonrones, 76 empujadas y 112 anotadas (segundo) en 146 partidos. Sumó 14 triples (primero) y se estafó 31 bases para liderar en la Liga Americana. Terminó segundo en la votación del Novato del Año detrás de Gil McDougald, de los Yankees. La selección llevó a una protesta de los Medias Blancas que la declararon injusta al tener el cubano mejores estadísticas.

Su actuación impactó y a Miñoso se le comenzó a decir “Mr. White Sox”. El cubano jugó 12 de sus 17 campañas en Chicago, bateando .304, con 135 jonrones y 808 empujadas con este equipo. Bateó por encima de los .300 en ocho temporadas y sumó cuatro con más de 100 empujadas. Bill James, experto en sabermétricos de estadísticas modernas, ubicó a Miñoso como el décimo mejor jardinero izquierdo de todos los tiempos.

A lo largo de su carrera bateó .298, con 186 jonrones, 1,023 impulsadas, 205 bases robadas y un embasamiento de .389. Encabezó la Liga Americana en triples y robos de bases tres veces, así como en varias categorías ofensivas. Fue golpeado por lanzamientos en 192 ocasiones (#9) y finalizó cuatro veces entre los primeros en la votación para el Jugador Más Valioso. Jugando en una era dominada por los Yankees, nunca participó en la postemporada.

Miñoso fue el primer pelotero negro cubano y latinoamericano en Grandes Ligas y el primero en aparecer en un Juego de Estrellas en 1951. Junto al “Minnie” estuvieron en este elenco de estelares su compatriota el lanzador de los Senadores de Washington Conrado Marrero y el torpedero venezolano de los Medias Blancas, Alfonso Carrasquel. Fue seleccionado a nueve Juegos de Estrellas y ganó tres Guantes de Oro.

“Todo jugador joven en Cuba quería ser como Miñoso, y yo era uno de ellos”, dijo en una ocasión su compatriota Tany Pérez, miembro del Salón de la Fama. “Su estilo de juego fuerte y su consistencia siempre me llamaron la atención. Trataba de ganar cada partido”.

Actuó la mayor parte de su carrera en el jardín izquierdo y es uno de los dos jugadores en participar en un partido de Grandes Ligas durante cinco décadas diferentes. Tuvo su último imparable en 1976 a la edad de 53 años, y falló en dos turnos el 5 de octubre de 1980 en un desafío con los Medias Blancas.

“Cuando yo veía jugar a Miñoso, siempre pensé que estaba viendo a un pelotero del Salón de la Fama”, dijo el dueño del equipo Jerry Reinsdorf en el 2011. “Él lo hacía todo bien. Corría, fildeaba, bateaba con poder y tacto, robaba bases y fue uno de los jugadores más excitantes que he visto”.

Pese a las gestiones de los Medias Blancas, prominentes jugadores hispanos y medios de comunicación, Miñoso no ha llegado al Salón de la Fama de Cooperstown. La última ocasión en que fue considerado por el Comité de Veteranos en el 2014 tampoco consiguió los votos necesarios.

“Mi último sueño antes de morir es estar en Cooperstown”, indicó Miñoso en su última entrevista en vida que le hizo El Nuevo Herald.

Miñoso estaba casado con Sharon Rice desde 1990 y la pareja tuvo un hijo. El cubano tuvo otros tres hijos con su matrimonio anterior, uno de ellos jugó béisbol profesional. También tenía dos nietos, Marilyn y Cecilia. Fue elegido al Salón de la Fama de Chicago en 1994. En agosto del 2012 fue inducido al Hispanic Heritage Baseball Museum Hall of Fame.

El 19 de septiembre del 2004 en el U.S. Cellular Field se le rindió un homenaje y se erigió una estatua que está ubicada en dicho parque. El número nueve que utilizó con los Medias Blancas se encuentra retirado del equipo. También recibió en el 2011 el premio Jerome Holtzman del Museo de Béisbol de Chicago.

Fue electo al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1983 y al Salón de la Fama del Deporte Cubano en el 2003, ambas distinciones realizadas en Miami. En noviembre del 2014, fue seleccionado al refundado Salón de la Fama del Béisbol Cubano junto a Camilo Pascual, Amado Maestri, Conrado Marrero, Esteban Bellán, Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Orestes Kindelán, Braudilio Vinent y Antonio Muñoz.

El único galardón soñado que le faltó a Miñoso en vida fue su elección a Cooperstown. Injusticia cometida primero por los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos y luego por el Comité de Veteranos.

Aunque todavía no haya sido elegido al Salón de la Fama de Grandes Ligas, su figura y su legado seguirán como un símbolo para las presentes y futuras generaciones de negros y latinos en Estados Unidos. Algún día, quizás muy pronto, el Comité de Veteranos hará justicia con Miñoso y podremos ver su placa en el lugar que merece: Cooperstown.

 

Declaración del presidente Barack Obama sobre la defunción de “Minnie” Miñoso

Para los (residentes) sureños (de la ciudad de Chicago) y los aficionados de los de los Medias (Blancas) en todo el país, incluyéndome a mí, “Minnie” Miñoso es y será siempre el “Sr. Medias Blancas”.

El primer beisbolista negro de Grandes Ligas que jugó en Chicago, “Minnie” llegó a Estados Unidos desde Cuba, incluso cuando pudo haber hecho más dinero en cualquier otra parte. Vino a través de las Ligas Negras y al principio no hablaba mucho inglés. Y mientras ayudaba a la integración del béisbol en la década de 1950, fue blanco de insultos de aficionados y oponentes, y algunas veces tuvo que quedarse en hoteles diferentes a los de sus compañeros de equipo. Pero su velocidad, su poder – y su resistente optimismo – le ganaron múltiples asistencias al Juego de Estrellas y varios Guantes de Oro en el jardín izquierdo, y se convirtió en uno de los jugadores más dominantes y dinámicos de la década de 1950.

“Minnie” puede no haber sido tomado en cuenta durante su vida por el Salón de la Fama del Béisbol, pero para mí y para generaciones de jóvenes negros y latinos, su historia estadounidense por antonomasia personifica mucho más de lo que nunca podría hacer una placa.

Michelle y yo enviamos nuestros pensamientos y oraciones a sus familiares y aficionados en Chicago, en Cleveland y por todo el mundo.

 

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