Nietzsche, escritor, sobre la felicidad: «Ningún ser humano aspira a ser feliz: se conforma con encontrar un propósito que dé sentido a sus días, incluso si este deseo le complica la vida»
El filósofo dejó una de las citas más famosas sobre el sentido de la vida y Viktor Frankl la recuperó décadas después

Nietzsche dejó una de las reflexiones más célebres sobre el sentido de la vida | TO
Seguro que te has topado con esta frase en redes sociales, libros o discursos de superación: «Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo». Es una de las citas más repetidas cuando se habla de felicidad, propósito, resiliencia y sentido de la vida. Muchas veces se atribuye indistintamente a Friedrich Nietzsche o a Viktor Frankl.
La idea original es de Nietzsche, aunque la frase que repetimos actualmente no reproduce de manera literal una única traducción de su texto. Décadas después, Viktor Frankl la recuperó en El hombre en busca de sentido y contribuyó enormemente a popularizarla. Pero hay un detalle que casi siempre desaparece cuando la cita circula por internet. Justo después de hablar del «porqué» de la vida, Nietzsche escribió: «El ser humano no aspira a la felicidad; sólo el inglés hace eso».
No era una broma gratuita contra los británico: Nietzsche desconfiaba de la idea de que la felicidad y la ausencia de sufrimiento debieran convertirse en el objetivo fundamental de la existencia. Su crítica al ideal utilitarista de felicidad aparece también en otras obras.
Lo que Nietzsche escribió realmente: «Si uno tiene su porqué de la vida, se aviene con casi cualquier cómo»
La historia comienza en 1888, durante uno de los periodos intelectualmente más productivos y también más extremos de la vida de Nietzsche. Ese año escribió Crepúsculo de los ídolos o Cómo se filosofa con el martillo, que acabaría publicándose en 1889. El libro comienza con una colección de pequeños aforismos titulada «Sentencias y flechas». En el número 12 aparece el origen de nuestra frase.
El libro comienza: «Si uno tiene su porqué de la vida, se aviene con casi cualquier cómo». Y sigue: «El ser humano no aspira a la felicidad; sólo el inglés hace eso». Las dos frases forman parte del mismo aforismo. Y leerlas juntas cambia bastante su significado. Con esto, Nietzsche no está diciendo literalmente que únicamente los británicos quieran ser felices. El filósofo está lanzando una provocación contra una tradición filosófica que asociaba especialmente con Inglaterra y, en particular, contra el utilitarismo.

Nietzsche, sin embargo, desconfiaba de ese ideal. En Más allá del bien y del mal, por ejemplo, critica a hedonistas y utilitaristas y rechaza que el bienestar entendido como comodidad pueda constituir el gran objetivo humano. Dicho de otra manera: Nietzsche no creía que una buena vida tuviera que ser necesariamente una vida fácil.
Entonces, ¿qué significa tener un «porqué»?
Imaginemos a alguien preparando una maratón. Se levanta temprano. Entrena cuando hace frío. Renuncia a determinados planes. Termina algunos días completamente agotado. Si eliminamos la maratón de la ecuación, buena parte de esos sacrificios parecen absurdos. Pero si terminarla constituye una meta profundamente importante para esa persona, el esfuerzo adquiere otro significado.
El cansancio, no obstante, continúa existiendo. Lo que cambia es por qué está dispuesto a soportarlo. Esto es, en resumidas cuentas, a lo que se refería Nietzsche:
- El «porqué» proporciona una orientación.
- El «cómo» son las condiciones que tenemos que atravesar.
Por eso una misma dificultad puede experimentarse de maneras completamente diferentes dependiendo del significado que tenga para nosotros.
El «porqué» no elimina el sufrimiento
Este punto resulta especialmente importante porque la frase suele transformarse en redes sociales en una especie de promesa: «Encuentra tu propósito y podrás con todo». Nietzsche no escribió eso. El aforismo contiene precisamente una palabra que muchas versiones motivacionales pasan por alto: «casi». Casi cualquier cómo. Es decir, tener una razón poderosa para hacer algo no elimina el cansancio, el dolor ni las dificultades:
- Un estudiante puede encontrar sentido en terminar una carrera y aun así sentirse agotado.
- Una persona puede amar profundamente su profesión y sufrir estrés.
- Un deportista puede tener clarísimo su objetivo y necesitar detenerse.
El propósito, por tanto, no convierte a nadie en invulnerable. Lo que puede cambiar es nuestra disposición a asumir determinadas dificultades cuando consideramos que existe algo que justifica el esfuerzo. Y precisamente esta interpretación sería llevada mucho más lejos por Viktor Frankl.

Por qué la frase se atribuye tantas veces a Viktor Frankl
La confusión tiene una explicación curiosa. Nietzsche escribió el aforismo en alemán. A lo largo de las décadas, distintos traductores lo trasladaron de maneras diferentes. La formulación inglesa que posteriormente se hizo mundialmente famosa —la equivalente a nuestro «quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo»— quedó especialmente asociada a El hombre en busca de sentido.
Una investigación sobre la historia de la cita recoge diferentes traducciones de Nietzsche desde finales del siglo XIX y muestra cómo Frankl empleó posteriormente otra formulación, atribuyéndola correctamente a Nietzsche. Es decir: Nietzsche es el autor de la idea y del aforismo original. Y Frankl fue, por su parte, uno de sus grandes divulgadores e intérpretes posteriores.
En el pensamiento de Frankl, encontrar sentido no significa necesariamente descubrir una gigantesca misión destinada a cambiar el mundo. Su planteamiento es más sencillo. En El hombre en busca de sentido explica que ese significado puede encontrarse, entre otras vías, realizando una obra o una acción, experimentando algo o encontrándose con alguien, y mediante la actitud adoptada ante un sufrimiento inevitable. El «porqué» puede ser, por tanto, muy diferente para cada persona:
- Una relación.
- Un hijo.
- Una investigación.
- Una profesión.
- Una obra que todavía queremos terminar.
- Una responsabilidad.
- Una experiencia que esperamos vivir.
Frankl llega a afirmar que saber que existe una tarea que realizar puede proporcionar una enorme fortaleza. En sus textos sobre logoterapia vuelve a citar precisamente el aforismo de Nietzsche como una idea especialmente valiosa para la psicoterapia.
Pero encontrar un propósito no significa que podamos soportarlo todo
Sería un error convertir la frase en: «Si estás sufriendo es porque todavía no has encontrado tu propósito». Ni Nietzsche permite extraer una conclusión semejante de ese aforismo ni la psicología funciona así. Es decir: una depresión no desaparece encontrando simplemente una meta; un trauma no se supera únicamente pensando en un propósito; o una persona que se siente desbordada no ha fracasado por no disponer de un «porqué» suficientemente poderoso.
La frase funciona mucho mejor como una reflexión sobre el significado del esfuerzo que como una ley psicológica. Y aquí volvemos al ejemplo de la maratón: el objetivo no hace que dejen de doler las piernas, sino que explica por qué seguimos corriendo.
Nietzsche no pide que seamos felices
Quizá este sea el aspecto más interesante del aforismo cuando se recupera completo, ya que estamos acostumbrados a preguntarnos constantemente si somos felices:
- ¿Me hace feliz mi trabajo?
- ¿Me hace feliz mi relación?
- ¿Soy más feliz que hace cinco años?
- ¿Esta decisión me hará feliz?
Nietzsche se pregunta otra cosa: ¿realmente tiene sentido para mí lo que estoy haciendo? No es lo mismo: hay experiencias profundamente importantes que no producen felicidad inmediata. Por ejemplo:
- Criar a un hijo puede implicar noches sin dormir.
- Estudiar una carrera puede exigir años de esfuerzo.
- Crear una empresa puede producir incertidumbre o ansiedad.
- Cuidar de alguien puede ser agotador y estresante.
- Escribir un libro puede resultar frustrante.
Nada de eso significa automáticamente que hacer algo que supuestamente nos hace felices merezca la pena. Aun así, demuestra algo importante: que valor y comodidad no siempre coinciden. Precisamente por eso Nietzsche escribió primero sobre tener un «porqué» en la vida y, seguidamente, asegurar que no podemos convertir la felicidad en la gran aspiración humana.
María Palmero (Madrid, 1991) Graduada en Periodismo por el Centro Universitario Villanueva (Universidad Complutense de Madrid), máster en Periodismo digital en la citada institución y máster en Dirección y comunicación de empresas por ESIC. Inició su carrera periodística en 2013, en La Gaceta (Intereconomía), y tras un año en prácticas en el citado medio pasó a formar parte de El Confidencial, donde trabajó en las secciones Vanitatis (famosos y televisión) y Alma, Corazón y vida (estilo de vida) durante cuatro años. Desde 2018 hasta su incorporación a The Objective, ha trabajado en Vozpópuli, donde ha desempeñado el cargo de Jefa de Dolcevita (famosos) y Bienestar (estilo de vida) con excelentes resultados de audiencia.
